<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799</id><updated>2012-02-12T21:06:36.547-08:00</updated><title type='text'>El pajaro Rojo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>89</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-79554807988769797</id><published>2011-08-28T22:17:00.000-07:00</published><updated>2011-08-28T22:45:09.499-07:00</updated><title type='text'>Esa mañana, esta noche</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Esa mañana, cuando despertamos, éramos dos en la cama.&amp;nbsp; Al abrir los ojos, un lejano rumor me hizo tomar consciencia de que por la noche, dentro de mí, habían vivido dos personas al mismo tiempo. La sensación duró un par de minutos y luego se perdió entre las sensaciones rutinarias que uno tiene al despertarse. Se mantuvo lánguida durante el resto del día, como un eco que vive detrás de los pensamientos: quizás más alla de donde estos se generan. Darle cabeza se me hacía imposible: ¿Qué significaba ser dos mientras se vive siendo uno? ¿Quién era el otro? O lo que más parecía excitar a mis sentidos: ¿Era yo el otro? Los días consecutivos pasaron sin ninguna eventualidad. Al despertar estaba más consciente de lo usual: pendiente de reconocer la presencia que me había visitado días atrás. Los sueños, si es que sucedían, eran los mismos de siempre: construcciones mezcladas de la imaginación y la realidad: no dejaban el sello que dejó la primera sensación sobre los ojos (una especie de pegajosidad que no se borra con frotar el agua sobre los ojos). Cuando el eco fue muy lejano como para recordarlo, volvió a suceder. Esta vez mientras estaba despierto. Ví al otro caminando sobre cuatro patas a mi costado izquierdo. Llevaba la mirada hacia abajo y el rostro muy cerca del suelo: como olfateando lo que ahí estaba. No hubo necesidad de preguntar nada por que el reconocimiento fue suficiente para traer el eco al momento presente: como una sacudida instantánea o como la invasión de la luz blanca de un bombillo en una habitación totalmente a oscuras. El miedo me mantuvo despierto por unas cuantas horas más y cuando, a la mañana siguiente, volví a despertar recordé que no había por que temer al viejo visitante que ha vivido conmigo (o dentro de mí) desde muchos años atrás. La familiaridad sustituyó al miedo y el alivio vino de reconocer que es mucho más fácil vivir con la primera que con la segunda. Lo que habrá que hacer es mantener el nivel de atención lo suficientemente afinado como para no volver a olvidar y además: no tener que pasar por un asalto como el de esa mañana y el consecuente estremecimiento que otorga la noche. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-79554807988769797?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/79554807988769797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=79554807988769797' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/79554807988769797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/79554807988769797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/08/esa-manana-esta-noche.html' title='Esa mañana, esta noche'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3411951610277832161</id><published>2011-08-07T23:00:00.000-07:00</published><updated>2011-08-07T23:04:42.735-07:00</updated><title type='text'>Ver y observar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Si por sus ojos fuera, ya estaría aplastado debajo de las miles de placas que ve cargadas sobre su propios hombros. Sin embargo, si no fuera por sus ojos no tendría la oportunidad de observar los pequeños encuentros que hay entre su mundo y, el que cree, es el mundo de todo lo demás. Aunque partan del mismo lugar, ver y observar nunca han sido actividades idénticas. Requieren, del sujeto, ánimos completamente diferentes. Esto no era de su conocimiento; aunque su cuerpo sí sabía sentir (y distinguir) la diferencia entre ambas. Veía su pasado, veía lo que le obligaba a acercar sus manos, a su boca. Veía cómo lo revivía una y otra vez hasta que consiguiera desgastarse por completo. Esto lo veía la mayoría del tiempo. Aún así, su cuerpo (su más fiel compañero) observaba como bajaba el café, cálido y reconfortante, por su garganta. Observaba cómo existía armonía entre la música que escuchaba y la forma en la que se desenvolvía la energía de la misma dentro de su pecho. Observaba que estas ventanas, por más fugaces que fueran, se abrían y abrían un nuevo tiempo de vida en él. Observaba que podía vivir de nuevo, sin pasado, sin futuro. Así se le iba la vida viendo y observando cosas distintas. Oprimido por los ojos que ven desde adentro hacia afuera; liberado por los que, desde afuera, observan hacia adentro.&amp;nbsp; Pasó que su piel pudo sentir la lluvia acercándose desde los lejos. La escuchó danzar sobre su jardín. La tentación de sacar la cabeza por la ventana y ver la lluvia (la que cae de arriba a abajo, la que en algún momento cesa, la lluvia de siempre) era grande. Se contuvo y decidió observar. Observar la lluvia sin verla era lo que él necesitaba. Decidió ocupar estos ojos y no los que sólo veían para ver y observar las cosas. A los otros ojos, después de sacarlos de sus órbitas, los guardó en un frasco. Ahora siente compasión al verlos por que también los está observando. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3411951610277832161?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3411951610277832161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3411951610277832161' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3411951610277832161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3411951610277832161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/08/ver-y-observar.html' title='Ver y observar'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4177604234904461412</id><published>2011-07-17T23:11:00.000-07:00</published><updated>2011-07-17T23:15:10.971-07:00</updated><title type='text'>Mañana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo curioso de la luz de la mañana es que su claridad sea antagónica a la porción de realidad que le concedo. No importa cuán clara sea la luz, por la mañana cualquier suceso puede significar la continuación de un sueño. Es por eso que no me resultó sorprendente notar que las ramas y las flores de las veraneras giraran en el mismo sentido y de la misma forma que yo lo hacía mientras tomaba el desayuno mirando hacia el jardín. Con lo tenue de la tarde, el suceso se hizo más pesado: más real. Por la noche, ya era lo suficientemente real como para quitarme la tranquilidad del sueño. A la mañana siguiente, tomé el desayuno en el mismo lugar de siempre y todo volvió a suceder; esta vez con más intensidad. La claridad de la mañana puede resultar extenuante cuando toma como punto de partida la perfecta comunión con la noche. El jardín completo era un reflejo exacto de mis movimientos por las mañanas y, sin ojos, ni arrugas; también sabía representar el ánimo (mezcla de maravilla y horror) que se gestaba dentro de mí mientras era testigo del suceso. El desgaste que sobrevino con la inútil tarea de comprender a las mañanas por las noches, agudizó mi sensibilidad a los elementos del jardín y pude descubrir que detrás de todo aquello existía una composición armoniosa, única y perfecta, que invitaba a descubrir la unicidad de la Naturaleza a través de la imitación de los movimientos. Una última mañana, posé mis pies descalzos sobre la tierra húmeda y al mirar hacia el cielo pude sentir como todo el cielo, en su vasta inmensidad, estaba mirando únicamente hacia mí. Desde entonces, para tomar el desayuno mirando hacia el jardín, para sentir el suave trazo de la brisa matutina acariciando el pecho, no tenía más que cerrar los ojos en cualquier parte del mundo a cualquier hora del día. La mañana la llevaba adentro de la misma manera que la mañana me ha llevado a mí desde el origen del tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4177604234904461412?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4177604234904461412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4177604234904461412' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4177604234904461412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4177604234904461412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/07/manana.html' title='Mañana'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6333915728126166511</id><published>2011-06-30T23:12:00.000-07:00</published><updated>2011-06-30T23:16:26.702-07:00</updated><title type='text'>Su mirada, la mía</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;﻿El miedo que sentía hacia usted se fundaba en su mirada. Un par de ojos bien armados, claros como el agua y lo suficientemente transparentes como para ver la imagen propia viviendo detrás de ellos. Su voz y la piel que se extendía sobre sus brazos eran el tiro de gracia: adornos que intensificaban lo que usted acentúaba cuando arqueaba los ojos y miraba hacia mi rostro, con toda la intención del mundo. Ahora he aprendido que el miedo que usted me provocaba no era otra cosa más que el miedo que yo dirigía hacía mi persona cuando dedicaba una tan sóla noche a explorar lo que reside adentro de mi tórax y que es lo&amp;nbsp; mismo que hacía oscilar mi voz entre frecuencias que, en aquellos momentos, desconocía. No eran sus ojos los que estaban dotados de un terror característico, eran los míos que se aterraban de descubrir en los suyos que lo que usted había visto (aquello que le había dado ese matíz a su mirada) podía ser también mío, si tenía el suficiente valor para reclamarlo. Después de hacer mío este conocimiento, comprendí que era una misma Noche la que nos atravesaba (a usted y a mí, a su cuerpo y al mío, a su voz y a la mía). Que la luz de la mañana nos bañaba y nos poseía de igual manera, que entre usted y yo existe la maravilla de un Universo en común y que es tan alcanzable como lo es cualquier copa a la altura de las manos. El miedo se hizo complicidad y la complicidad se volvió gloria cuando nos volvimos a ver a plena luz de la mañana y supimos que el uno era el otro y que juntos residíamos bajo un mundo que es más pequeño de lo que parece y que, sin embargo, se sabe y se siente como lo más grande que jamás hayamos podido contener dentro del pecho. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6333915728126166511?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6333915728126166511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6333915728126166511' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6333915728126166511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6333915728126166511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/06/su-mirada-la-mia.html' title='Su mirada, la mía'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-423910679748075720</id><published>2011-06-20T22:45:00.000-07:00</published><updated>2011-06-20T22:49:55.102-07:00</updated><title type='text'>Asesinar al dios que mora en el tiempo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando mi papá habla de dios se le hinchan las venas y la sangre se apresura a presionar las paredes de sus mejillas. Esto me parece muy curioso por que cuando yo hablo con el mío los ojos se me pierden en las órbitas y me encuentro en un estado de inalterable serenidad. Es fácil concluír que no hablamos con el mismo. El dios de mi papá va de un tipo, obviamente superior, que llena al cuerpo de pasión y la boca de palabras que siempre suenan ajenas, como robadas. El mío (y digo 'mío' no con propiedad, sino haciendo referencia que es al que a mí me visita), al contrario, me llena al cuerpo de un líquido azul parecido a un océano de petróleo y la boca la cierra para no dejarla hablar. El de él, por lo que he escuchado, es un dios de los días cotidianos que llevan implícitos la promesa de días mejores, de unos días que no son estos. El mío habla de &lt;i&gt;estos días.&lt;/i&gt; Me hace observar. Y aunque me visite a diario, tiene la habilidad de tomar a la cotidianidad por asalto. El que me a mí me visita me ha hecho ver la luz y la oscuridad por lo que son. No me ha prometido nada, pero me ha dado todo. El que a mí me visita me ha hecho ver que el que visita a mi papá, no mora en su pecho: sino, en algún lugar de su pasado desde dónde tira de las cuerdas que ahí encuentra para hacer hablar a mi papá con el odio con que habla. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: small;"&gt;Cuando finalmente le hablé a mi padre sobre mi visitante, lo tomó muy mal: No le pareció correcto que le dijera que el mío no hiciera distinción entre el bien y el mal y que, en cambio, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;hiciera de la negación la principal de las premisas. El que me vista me explicó que para que mi papá abriera los ojos a su presencia debía, en primer lugar, asesinar al dios que mora en el tiempo que, a su vez, se extiende en la cabeza de mi papá. Le pregunté si yo era el indicado para la tarea. Sonrío y me dijo que no todos los días los hijos estaban dispuestos a cortarle las cabezas a sus padres. Me sonrojé y me dijo que, por el momento, era mejor sólo platicar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-423910679748075720?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/423910679748075720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=423910679748075720' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/423910679748075720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/423910679748075720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/06/asesinar-al-dios-que-mora-en-el-tiempo.html' title='Asesinar al dios que mora en el tiempo'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3281095601725664623</id><published>2011-06-11T13:33:00.000-07:00</published><updated>2011-06-11T13:44:45.509-07:00</updated><title type='text'>Sonreímos y nos sumergimos en el mar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El parabrisas era el marco en dónde se dibujaba un cielo celeste encogido por una masa robusta de nubes blancas. La luz de las once de la mañana iluminaba la carretera que debíamos seguir para llegar a nuestro destino. De ambos lados del automóvil, la vegetación, caracteristica de la zona, se volvía una pared verde y amorfa que parecía empujarnos hacia adelante, hacia adónde apuntaba el cielo. Tanto el conductor como yo nos sentimos reducidos, presionados en el tórax (una sensación muy parecida a la congoja: al filo de las lágrimas). Era tierra que desconocíamos. Éramos otros: éramos desconocidos. De vez en cuando, si uno tiene cierta disposición, descubre la vida que hay dentro de uno mismo y esa vida, ese regalo, es lo que alimenta de belleza al mundo (al mundo tal cual es: crudo, hermoso, iluminado). Guardamos silencio por el resto del camino. No sé cuánto tiempo habremos tardado en deslizarnos sobre ese sendero. Si sé, en cambio, que al bajar del automóvil nos miramos a los ojos y en nuestras miradas descubrimos que nosotros también, como lo han hecho hombres en todo el tiempo de la humanidad, habíamos descubierto que la eternidad es un instante y que ese instante es de lo que estamos compuestos. Sonreímos y nos sumergimos en el mar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3281095601725664623?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3281095601725664623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3281095601725664623' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3281095601725664623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3281095601725664623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/06/sonreimos-y-nos-sumergimos-en-el-mar.html' title='Sonreímos y nos sumergimos en el mar'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6779233968285586622</id><published>2011-06-07T22:58:00.000-07:00</published><updated>2011-06-07T23:03:32.875-07:00</updated><title type='text'>La idea del retorno</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Yo conozco las entrañas de esta ciudad y esta ciudad conoce las mías. La he visitado más veces de lo que me gusta admitir (a mis conocidos, siempre busco entretenerlos con la sorpresa que sólo proviene del elemento del asombro y el asombro es una de esas cosas que a las personas le cuesta reconocer en la rutina). Sé de sus bares y de sus centros, sé de sus tardes y de la manera en la que cae la lluvia; pero, sí algo sé verdaderamente de esta ciudad es lo que ella procura en mí. Mi entrega a esta ciudad funcionó de la misma manera que lo hace la caña del pescador y el anzuelo: se disfraza una intención de otra y se consigue el resultado. Esta ciudad me quería devorar y lo consiguió poniendo un camino de migajas que me comí con todo gusto. Con el tiempo supe escuchar sus palabras y no las palabras que ponía en los intermediarios. Con el tiempo supe de sus caricias y no de las manos estériles de sus habitantes. Con el tiempo supe su verdadero nombre y no del eco que rebotaba en sus edificios. El verdadero encuentro, la comunión como fuente de conocimiento, provino únicamente cuando llamé a esta ciudad por su nombre propio. No por el nombre que le dan en el mapa, sino por aquel que mi espíritu descifró a través de la experencia de vivir a través de ella. Por eso es que retorno una y otra vez a esta ciudad, por que al escribir con mis letras o al articular con mi voz su nombre estoy pronunciado un nombre que también es mío y que me permite ser, al mismo tiempo, todo lo que yo soy y todo lo que ella es (su viento, su luz, sus hombres, sus mujeres, sus niños, sus licores, sus altos, sus bajos). Supongo que buena parte de mi inhibición a contar la historia que hay entre esta ciudad y yo viene del recelo que alguien más consiga extraer de ella lo que yo he descubierto. De cualquier manera, esto no es ningún secreto: sino, pregúnteselo a aquellos que no necesitan más que un atisbo para conocer toda el esplendor de su humanidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6779233968285586622?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6779233968285586622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6779233968285586622' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6779233968285586622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6779233968285586622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/06/la-idea-del-retorno.html' title='La idea del retorno'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-1618614200235782456</id><published>2011-05-30T21:28:00.000-07:00</published><updated>2011-05-30T21:29:01.720-07:00</updated><title type='text'>Conciencia sobre conciencia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Tomó conciencia de lo fácil que sería perderlo todo y le invadió un miedo paralizador. Se había preocupado por ser del tipo que observa y no del que vive. Ahora estaba de pie, de puntillas, en el medio de un vasto océano oscuro de irreparable densidad. Naturalmente, se descompuso. Las mejillas perdieron su color, la sangre corría más rápido y aunque el cuerpo se sintiera como si estuviera más vivo, a él le parecía que estaba a segundos de volverse un puñado de carne: una nada. Tomó conciencia de su miedo y la voz en su cabeza se volvió insoportable. Le parecía que su identidad había caído cientos de escalones abajo del lugar en dónde acontecía aquello que él llamaba tiempo presente y que se sentía como si la misma vida estuviese siendo vivida por alguien más. Cerró las puertas y las ventanas. Refugiarse parecía lo más natural en un mundo que se había convertido en un verdugo. Envuelto en la sombra de una habitación por la que apenas pasaba el tiempo, tomó conciencia de su conciencia. Se erigió como un pilar sobre su propio cuerpo y vio aquello que realmente era. Las mejillas ardían en color, la sangre se volvió ligera como la luz. Regresó adónde se encontraba. Tomó conciencia de lo fácil que sería perderlo todo y articuló una sonrisa. Primero la punta del pie, después el tobillo, después el pie por completo, las rodillas, el muslo, el tórax, el cuello, la cabeza y todo él entero se sumergieron en el mar. El mar se extendía con una irreparable luminosidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;San José, Costa Rica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-1618614200235782456?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/1618614200235782456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=1618614200235782456' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1618614200235782456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1618614200235782456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/05/conciencia-sobre-conciencia.html' title='Conciencia sobre conciencia'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5781728584580402375</id><published>2011-05-19T19:34:00.000-07:00</published><updated>2011-05-19T19:38:08.741-07:00</updated><title type='text'>La decepción de la segunda vez</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mi fetiche por visitar un mismo lugar más de una vez es obvio: yo soy un &lt;i&gt;junkie &lt;/i&gt;de los recuerdos. Por recuerdos habría que entender el complejo de emociones que, en un primer momento, alimentaron mi mapa de reacciones. El bar dos o tres cuadras abajo de la universidad a la que asistía mi mejor amigo y que fue dónde me sentí completamente absorto y vulnerable por una ciudad que, en su mayoría, desconocía. La mesa del restaurante en donde descubrí que yo también puedo ser el tipo que viaja solo y que, con el humor adecuado, se puede animar a platicar con desconocidos. La esquina del bar en mi ciudad natal en donde podría enamorarme una y otra y otra vez. Los lugares, las emociones, el ideal romántico: disfazar las circunstancias de características que no poseen y que, de ver bien, se sabe que provienen de la idea que en ese momento se siembra en nuestra cabeza. La segunda visita nunca será igual que la primera. No se trata del lugar. Se trata de uno mismo. Al lugar lo hace la experiencia; a la experiencia la hace uno mismo y a uno mismo lo hace uno mismo. Lo que sí resulta interesante (y válido, por así decirlo) es que a partir de la constante en el tiempo uno observe la variable, lo que cambia. Uno no es el mismo tipo que se enamoró de una tipa al filo de las seis de la tarde a pesar de que sea el mismo cuerpo que se sienta en la misma mesa y que, en la ingenua búsqueda de replicar la emoción, ordene el mismo gin tónico. Ese tipo probablemente ya no exista. La segunda vez puede ser terriblemente decepcionante. Como hombres somos animales de costumbres y nuestra &lt;i&gt;versión de las cosas &lt;/i&gt;va de una vida en donde todo está lleno de intensidad, de altos altísimos y (para algunos otros) de bajos bajísimos. Nada está en el medio, todo está en los extremos. Está de más decir que nuestra versión de la vida no es la versión de la vida que vivimos. La experiencia será todo lo que es la primera experiencia únicamente cuando sea la primera. No la segunda, ni la tercera. Si aceptamos que lo que reside dentro de nosotros no es permanente, estamos renunciado a la idea de que alguna vez reviviremos el pasado. Si el mundo interno es &lt;i&gt;constantemente &lt;/i&gt;cambiante, nuestro contacto con el mundo externo siempre será una nueva experiencia. Entonces cualquier contacto del hombre con el mundo que ha construído estará bañado de la intensidad revolucionaria que lleva en las entrañas y todas, cuales quiera que sean, serán primeras experiencias. Primeras veces.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;San José, Costa Rica&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Bajo la influencia de Sigh No More de Mumford &amp;amp; Sons.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5781728584580402375?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5781728584580402375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5781728584580402375' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5781728584580402375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5781728584580402375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/05/la-decepcion-de-la-segunda-vez.html' title='La decepción de la segunda vez'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6475312837708780039</id><published>2011-03-21T21:56:00.000-07:00</published><updated>2011-03-21T21:56:41.134-07:00</updated><title type='text'>Después del Viento</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Lo que soy lo aprendí después del Viento. No fue cuestión tanto de voluntad como de imposición. El viento movió a la ciudad hasta la locura. Trajo abajo los árboles, desplomó los edificios, hizo del mar algo rebelde. Envueltos en estas circunstancias, los habitantes nos vimos irremediablamente afectados. El eje que cruza nuestro organismo de norte a sur (o de este a oeste, en el caso de otros) se desvió e hizo que la sangre corriera en otra dirección, bajo otro ritmo. No fue fácil adaptarnos; de hecho, sólo conseguir respirar de nuevo con facilidad, de manera natural, nos tomó uno o dos años. Algunos de nosotros todavía se detienen en su andar, miran hacia arriba y mueven las mandíbulas meticulosamente para imitar, de la mejor manera que pueden, un bostezo o una atrapada de aire. No sabemos por qué nos sucedió todo esto. Ante la incertidumbre, surgió el miedo y con el miedo los reclamos. Los religiosos quemaron las imágenes de sus dioses, derribaron sus iglesias. Los intelectuales se remitieron a la historia y estudiaron la vida de aquellos hombres que vivieron las calamidades de su tiempo con paciencia y entrega. Quedamos un buen resto en el limbo: hombres -sólo hombres- que no teníamos idea de qué o a quién reclamar. Mucho menos qué tipo de material estudiar. Esos nos fuimos a vivir a las afueras de la ciudad: ahí, adónde era más alto. El cuerpo nos los dictó necesario. Afuera de los escombros, lejos del ruido gris del pensamiento, respiramos ya no con el cuerpo, sino con algo de adentro. Los ejes de nuestro espíritu se vinieron abajo, los ojos se volteraron hacia adentro y entendimos que el aire que habíamos estado respirando después de los grandes vientos no era el problema. El problema era el envase. Estaba atorado de mucha ciudad, de mucho humanismo. Después de repararlo, respiré con todo el cuerpo por vez primera. Y no hubo más problemas en adelante. Está de más decir que ahora ya no necesito de oxígeno para respirar con cada átomo de mi cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6475312837708780039?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6475312837708780039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6475312837708780039' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6475312837708780039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6475312837708780039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/03/despues-del-viento.html' title='Después del Viento'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7295966131068738071</id><published>2011-01-16T20:37:00.000-08:00</published><updated>2011-01-16T20:39:12.240-08:00</updated><title type='text'>Vespertino</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Esa tarde decidió salir a tomar cerveza al bar más cercano de la zona en donde vivía. Decidió hacerlo solo porque tenía un buen rato de no dedicarse tiempo a sí mismo. Esto último, él, que siempre ha sentido una natural inclinación hacia el drama, lo disfrazó de una tragedia cotidiana derivada de su recién adquirida soltería. En realidad, extrañaba su encantadora disponibilidad a la soledad y a la independencia (que en tardes como esta era cuando se revestían de la gloria de la intimidad: secreto propio y suculento). Se instaló rápidamente. Desensambló su computadora personal, la puso sobre la mesa, hizo una rápida revisión de sus últimos textos, ordenó una cerveza, leyó y trajo a su memoria (y a la memoria de su piel)&amp;nbsp; la última vez que estuvo así, en este bar, en ese tipo de tarde; desplegó la lista de&amp;nbsp; sus contactos y vio, con incredulidad, el botón que avisaba que ese contacto, el que había sido hace muy poco tiempo su contacto, estaba disponible: a la expectativa de una señal; la que fuera. Bebió su cerveza con una falsa tranquilidad (de hecho, bajó sus brazos en dirección hacia el suelo como quién empuja toda la emoción del cuerpo hacia el olvido o hacia algún lugar en dónde esta no pueda afectar) y se arriesgó a saludar.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Le dijo que la noche anterior había sido una noche de fiesta, que si no miraba el rastro de la madrugada sobre sus ojos. Le dijo que no. No le dijo que sus ojos se veían maravillosos en comparación con el último día que los vio. Para la tercera cerveza del otro, se animó a ordenar una para sí mismo. Después de todo, siempre le había inspirado algo de confianza tomar así: en su compañía, en compañía de las tardes, en compañía de ese viejo sentimiento de comodidad que deja el recuerdo de una relación humana. También extrañaba esto: pero, lo extrañaba de una manera distinta. No le parecía que la ventaja fuera la soledad y la independencia, le parecía que esas dos cosas nunca habían sido realmente suyas. De esto, le gustaba la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La luz de la tarde invadió el lugar. Se mantuvo suspendida a nivel de los tobillos. Bañó la madera de las mesas, las manos del mesero que servía las bebidas, la vieja caja registradora de la esquina, los rostros de los amantes. Se miraron a los ojos. Sintieron sobre ellos el peso que es característico del tiempo pasado acomplejado por las manos del hombre: retorcido, hecho menos esencial y más tormentoso. Sus cuerpos se estremecieron ante la invasión de aquella emoción: lloraron por ser lo que eran ahora a partir de una mala interpretación del ayer. Lloraban, en realidad, por la revelación que era poder tener todo esto (su libertad, su independencia, su autonomía) sin necesidad de destruir el puente que les unía. Se limpiaron los ojos y ordenaron algo más. Esta vez, lo hicieron juntos: jactándose, frente a los espectadores del bar, de ese nexo indescifrable que en esta tarde se apreciaba como una flor blanca sobre un estanque de agua anaranjada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7295966131068738071?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7295966131068738071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7295966131068738071' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7295966131068738071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7295966131068738071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2011/01/vespertino.html' title='Vespertino'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7596073765006589540</id><published>2010-12-26T20:56:00.000-08:00</published><updated>2010-12-26T20:56:12.878-08:00</updated><title type='text'>La fascinación existe</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La fascinación que existe entre nosotros y ciertos símbolos proviene, si se puede decir así, del eco que se extiende dentro de nuestros cuerpos en el momento en que nuestros sentidos hacen contacto con ellos. A algunos de nosotros, se nos podría ir la vida entera en ese breve instante. Más importante que la fascinación por sí misma, es reconocer la razón por la cual ese encuentro nos mueve de la manera en que lo hace. El verdadero movimiento, la suspensión, es posible únicamente con lo que tiene la misma composición que nosotros mismos: el viento, el cielo, las nubes, el mar, las voces, los nombres, el otro. Los primeros encuentros están impregnados del misterio que otorga la falta de conocimiento: aquí, nos dejamos llevar por lo que vemos, oímos, escuchamos, palpamos; pero, nos arrastramos hacia algo (y de cierta manera) que no sabemos qué es: esta es la verdadera naturaleza del encuentro. Probablemente, la mayoría de nosotros se quede atrapado en la fase de identificación de los símbolos: saber con claridad qué es lo que nos mueve y qué tan cerca podemos estar del fenómeno. No todos lograremos cruzar la frontera del encuentro a la comunión. Sin embargo, mientras hayan niños (o futuros hombres) que se mantengan firmes frente al mar sintiendo, dentro de sus cuerpos, como se extiende el color del espíritu de su cabeza a su pecho, de su pecho a su estómago, de su estómago a sus genitales, mientras existan esos: señores, hay esperanza. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7596073765006589540?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7596073765006589540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7596073765006589540' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7596073765006589540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7596073765006589540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/12/la-fascinacion-existe.html' title='La fascinación existe'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7635975947370798166</id><published>2010-09-15T22:23:00.000-07:00</published><updated>2010-09-15T22:25:50.894-07:00</updated><title type='text'>Un gin en las rocas, por favor</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;De no ser por la luz que nos baña, este momento jamás hubiese sido posible&lt;/i&gt;. Salvador, un hombre seco y honesto, con los pies bien puestos en sus zapatos y los zapatos determinadamente sobre el suelo, su cabeza bajo el sombrero y las manos estables, sin rastro alguno de duda; reconoce, dentro de sí, algo ajeno, un suave movimiento de su espíritu hacia la locura, el frío (pero refrescante) beso de la innovación: todo ello gracias a la presencia de un hombre desconocido, uno que reviste el bar, ese al que tantas veces ha ido, de un nuevo misterio, del amargo sabor que sólo proviene del encuentro con la pasión, con lo que arrastra. El hombre, desconocido para todos menos para Salvador, se sabe sigiloso, su voz recuerda a las ramas de los árboles que en el mismo inicio de la primavera comulgan con la promesa que hace el Cielo cuando anuncia la tormenta. Sus movimientos son fríos, calculados: recorre el lugar con perfecto desafío, cruza el bar en intachable movimiento diagonal, se sienta sobre las sillas de la barra del lugar, retratadas con cierta cursilería en el espejo que cuelga frente a ellas. En la cabeza de Salvador sólo existe una Voz, la Voz del Deseo, grita, susurra, alterna entre altos y bajos una sólo rezo: &lt;i&gt;Debo, debo, debo, debo, debo, debo, debo...&lt;/i&gt;y concluye que sí aquella voz fuera la voz de todos sus días, él seguramente estaría en un reclusorio para enfermos mentales o en una tumba, en todo caso. El desconocido bebe su &lt;i&gt;gin&lt;/i&gt; con propiedad y en ese baile de miradas a Salvador se le ocurre que aquel no puede ser un hombre: &lt;i&gt;un suspiro, el espacio de aire eléctrico entre la punta de los dedos y la piel, que está a punto de recibir una caricia estremecedora. &lt;/i&gt;Salvador corta tajante sus pensamientos, con una voz que no es de él, molesta, chillona, ordena lo mismo. Los une, en ese único momento, la casualidad del encuentro, sus labios en los cristales, el gin que baja por la garganta y un lazo oscuro de deseo, de palabras sin decir. &lt;i&gt;¡Composición, hombre! Salvador, Salvador, Salvador, no parecieras ser el hombre que creía que eras, ¡ánimo! &lt;/i&gt;De nada le vale a Salvador pensar todo ello si su cabeza no está en donde debe, aparta el gin hacia la izquierda y antes de que el desconocido ordene algo más (o antes de que a él le estalle el corazón, quizás) le mira fijamente y sin voz, pero con sus ojos negros le logra decir: &lt;i&gt;Hombre, cuénteme lo que me tenga que contar. Dígame lo que me tenga que decir. Hable que quiero escuchar. &lt;/i&gt;El hombre sonríe por que al fin y al cabo él ha sido creado para llegar a ese bar en esa precisa noche en la cual, el gran Salvador, caerá inminentemente de un pedestal al Infierno, o en sus propias palabras: &lt;i&gt;de la ordinariedad al Deseo. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7635975947370798166?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7635975947370798166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7635975947370798166' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7635975947370798166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7635975947370798166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/09/un-gin-en-las-rocas-por-favor.html' title='Un gin en las rocas, por favor'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7025970337390507998</id><published>2010-03-17T22:21:00.000-07:00</published><updated>2010-03-17T22:50:24.431-07:00</updated><title type='text'>Somos más</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;4&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;Lo que más le desespera es el panorama. Se supone que iba a encontrar algo muy parecido a la plenitud en este rincón del Sur. Sin embargo, en la cima de esta montaña, con un cielo así: tan despejado que oprime; es lo que menos ha podido conseguir. En todo caso, lo contrario. Lleva sólo treinta días viviendo en el monasterio de unos tipos extraños. Muy a pesar de la dieta vegetariana, el agua fría y los colchones a base de tablas, se animó a mudarse por la grandiosa idea de obtenerlo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Todo&lt;/span&gt; a cambio. Ahora no sabe qué pensar. Con gusto mataría a uno de estos tipos santos con tal de conseguir un boleto de regreso. Sentado, de madrugada, no sabe si el insomnio lo empuja a la locura o a una reveladora racionalidad: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Adónde está dios en este lugar? ¿Adónde está la inmensidad? &lt;/span&gt;Cierra los ojos y sueña con una Coca-Cola. Una caminata bajo la luz de la tarde. Una vida en un mundo en donde no hay más dios que la comodidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;5&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No es que me acueste con él por que lo quiera. Lo hago por que se me hace necesario. Quizás es que no soy como ustedes. Yo sí puedo escindir el cuerpo del espíritu. No pueden venir a decirme que no se puede hacer. Llevo seis años haciéndolo. Igual, sigo considerándolo algo temporal. Lo haré hasta que se me plazca. Sino, hasta que aparezca alguien &lt;span style="font-style: italic;"&gt;real&lt;/span&gt;. Aunque, honestamente, se me ha dado por pensar que no existe tal cosa como el amor. Que no es más que pura habladuría. Tampoco es una cuestión de crueldad. Él tiene bien sabido que en este juego nocturno nadie tiene compromisos. Si yo quiero contesto, si él quiere abre la puerta. Sí, lo sé. Sé que él mira mi espalda con añoranza cuando me retiro de su habitación y el círculo oscuro de la noche me cubre. No me miren así. Yo también traté de quererlo. Es sólo que no puedo. Está bien. Lo acepto. Yo también deseo, muy en secreto, unir el cuerpo con el espíritu. Para mientras me divierto: ¿Eso los deja tranquilos? ¿Dejarán de gritar? ¿Dejarán de aparecerse día y noche? ¿Si? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;6&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Han pasado seis meses desde que la compañía para la que él trabaja lo trasladó a otra ciudad.  Ha pasado un poco menos del mismo tiempo desde que conoció a esa mujer que le transformó la vida en un bar. Si las cosas fueran perfectas, él tendría veinte años años ella; ella sería rubia y él no tendría tres mujeres esperando en su ciudad natal. Su hija y sus dos esposas insisten en ir a recogerlo al aeropuerto cada quince días y sorprenderle con cartas y una cena que siempre le da asco comer. Y es que cuando va a la cama, en cualquiera de las dos ciudades, las imágenes de su esposa y su amante se confunden. Sino, la sonrisa desbordada de placer de su amante se inserta en las dentaduras incompletas de sus hijas. Aveces le da por pensar que va a dejar a su familia; pero, siempre le invade el mismo sentimiento de impotencia. También ha pensado en dejar al amante, pero un hombre verdadero no sabe resistirse al deseo cuando corre por la sangre. Las cosas se están poniendo difíciles. La amante quiere presencia. Su esposa y sus hijas, también. La exigen con el coqueteo que sólo las mujeres saben hacer. Él viviendo dos vidas. Dos vidas que difícilmente pudieran sumar una sola. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7025970337390507998?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7025970337390507998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7025970337390507998' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7025970337390507998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7025970337390507998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/03/somos-mas.html' title='Somos más'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5429190970905287014</id><published>2010-03-10T21:30:00.000-08:00</published><updated>2010-03-10T22:10:57.902-08:00</updated><title type='text'>Somos muchos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;1&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;No sabe cómo decirle a su hermano que no le odia. Ya casi son dos años desde que se separaron abruptamente. Aún así, su memoria le devuelve —a manera de fúrico oleaje— el recuerdo del día en que la brecha del odio se originó en su corazón: uno muy joven. Ahora ha llegado a la gran conclusión que lo que alguna vez lo separó de su hermano es todo aquello que en estos momentos él necesita. No supo digerir la abrasadora pasión con la que su hermano se lanzó a lo que le era propio. Está acorralado. Si quiere moverse de este sitio desértico tendrá que incluír de nuevo en su vida a su hermano. No sabe cuáles son las palabras que hay que decir. No sabe como llenar el espacio de tiempo que ha funcionado como separador definitivo entre él y su hermano. Mirada sobre el hombro, la lengua atada. No sabe cuánto más podrá seguir en esta habitación desolada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;2&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hace más de diez años que aterrizé en esta ciudad. El aeropuerto no parece haber cambiado en lo absoluto. El diferente soy yo. Ahora las paredes forradas de plástico verde no susurran promesas de una vida mejor. En todo caso, chorrean el pesado líquido de la decepción. Me duele mucho reconocer que me equivoqué. Haberlo dejado todo por el impulso de un nuevo comienzo. Dejar, en mi ciudad, los pendientes con mirada de melancolía. Ahora tomo el vuelo de la tarde. Regreso a mi ciudad hasta mañana. He tomado las medidas necesarias para instalarme en un lugar alejado de mi barrio. Tampoco me despedí de este lugar. Regreso a mi ciudad por que aún no existe un territorio definido para el limbo. ¿Qué se supone que sigue ahora? Por las ventanas del avión se comienzan a ver los rascacielos del Sur. En mi cabeza sólo habita una voz que me recuerda que no estoy joven, que ya pasaron diez años y que regreso exactamente al mismo punto del cual partí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A ella, el asunto que le tiene inquieta tiene que ver más con su pasado que con su porvenir. No es tanto pensar en qué va a hacer a partir de ahora; sino, más bien, es mirar hacia atrás y tomar consciencia absoluta de que todo lo que ha construído ha sido un fantasma de lo que ella creía de sí misma. No ha sabido llenar sus propios zapatos. Su cuerpo parece confirmar sus más temidas sospechas. Si antes lúdico y brilloso, ahora es opaco y aburrido. Los que la conocen le hacen ver que hay mucho más adelante de lo que hay atrás. En términos de tiempo, les da la razón. Pero su problema, más que de años, tiene que ver con la plataforma en la que está ubicada. A esta edad, con este cuerpo, ella ya esperaba haber conquistado, siquiera, uno de sus sueños.&lt;span style="font-style: italic;"&gt; París, el amor, una mascota, la independencia, el odio, una novela, haber servido a la humanidad. &lt;/span&gt;Nada. Ni un solo objeto de su larga colección de deseos. Antes de tomar la cuota de ansiolíticos que le permite dormir sin descansar, aprieta los labios y piensa en lo que le seguía a esa primera lista. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El desamor, la muerte de un ser cercano, la segunda novela, un lugar con balcón, dos ciudades en menos de cinco años. &lt;/span&gt;¿Cómo pensar en el futuro sin haber siquiera conquistado el escalón de abajo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5429190970905287014?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5429190970905287014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5429190970905287014' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5429190970905287014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5429190970905287014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/03/somos-muchos.html' title='Somos muchos'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8824794625390333375</id><published>2010-03-03T20:22:00.000-08:00</published><updated>2010-03-03T20:36:23.153-08:00</updated><title type='text'>Juego de luces y sombras</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;02:30 AM&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas despierta después de dos horas y media de haberse acostado. Pronto no recordará haber abierto los ojos a esta densa oscuridad que es muy característica de la madrugada. Sin embargo, en este breve momento, pequeña y glorioso encuentro de la conciencia y la inconciencia, Lucas adquiere un atisbo de noción acerca del lugar en el que está ubicado. Con Lucas, los papeles se han invertido. La noche se ha convertido en el día y el día en la noche. El Lucas presente es el Lucas onírico y el Lucas onírico es el Lucas presente. Todo está al revés. Al revés de cómo debería ser. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;07:00 AM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas despierta definitivamente. La luz de la mañana irrumpe de manera horizontal por las persianas. La mirada de Lucas se detiene en la pared a su costado: la luz baña de manera intensa la suave superficie de una pared color olivo. Aunque los ojos de Lucas estén abiertos, no están viendo. Desde hace un tiempo hacia acá, las mañanas de Lucas están filtradas a través de un cono de ensoñación. No hay voluntad en su movimiento. Todo es inercia. Lucas, entonces, se asemeja a las flores de los pastizales que, víctimas del despiadado viento, son arrancadas del suelo o mueren desesperadas del aburrimiento. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;02:30 PM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;La tarde se asoma, irritante, por los rascacielos de la ciudad. Para hacerse notar, atraviesa las ventanas, y las paredes, que insisten en elevarse desde el suelo. Lucas fuma un cigarrillo mientras tararea una canción. El humo entra y sale por sus fosas nasales. Adentro, el humo no deja más que manchas en los dientes y borrones en los pulmones. Las notas de su canción sólo provienen de las cuerdas vocales avergonzadas. Ya nada es como fue. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;09:00 PM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas está ansioso. El cenicero que acumula una docena de colillas lo confirma. Se le ocurrió gastar su tiempo libre en cine. Filmes de directores radicales. Esta noche proyectó una sobre un criminal con un desorden químico en el cerebro. Elección equivocada si se quiere mantener la paz. Por sobre su hombro, Lucas puede observar el desenvolvimiento de su día. Nada importante. Nada grandioso. Nada terrible. Una simple sucesión de movimientos no muy distintos del diseño de las caricaturas que se arman con números y puntos: trazando la línea de arriba hacia abajo o de derecha hacia izquierda. Piensa en el poco tiempo que tiene antes de ir a la cama. La ansiedad se incrementa.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;12:00 PM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas ha depositado su cabeza sobre la almohada. Ocupará entre quince y diez minutos para pensar antes de dormir. La mayoría de ese tiempo se le irá pensando en el pasado. En lo difícil que fue lidiar con el insomnio. En las batallas que libró. En todo lo que perdió. En las heridas que lleva adentro y afuera. En su familia, en su comportamiento. En el hecho de que ahora tiene un hogar, tiene un horario, tiene…tiene sueño. Y duerme. Dormirá por muy poco tiempo.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;2:30 AM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas despierta. Lucas despierta a un sueño. En su sueño, es un animal. Una bestia. &lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;2:45 AM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas está desesperado. No sabe cómo volver a conciliar el sueño. Piensa en todo lo que hay que hacer al siguiente día. Se desespera más. Aprieta los puños bajo las sábanas. Patalea. Chilla.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;3:15 AM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas tiene una mirada distinta.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;3:17 AM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;Lucas ha realizado que la vida a la que despierta por las mañanas es sólo una portada de cartón infiel a su persona. Piensa en la muerte. Piensa en la suya.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:100%;"  &gt;07:00 AM&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:Sylfaen;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lucas despierta. Aparte de los ojos, ligeramente enrojecidos por el desvelo, en Lucas no hay señal alguna de la maravilla que acontenció durante la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz del sol anuncia que es de día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:sans-serif;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8824794625390333375?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8824794625390333375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8824794625390333375' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8824794625390333375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8824794625390333375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/03/juego-de-luces-y-sombras.html' title='Juego de luces y sombras'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-9144516411605891691</id><published>2010-02-25T20:15:00.000-08:00</published><updated>2010-02-25T21:18:46.654-08:00</updated><title type='text'>Laura, desaparecida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Laura aterrizó en su habitación a eso de las cuatro de la mañana. Aunque nunca despegó los pies de la tierra, su espíritu si consiguió viajar por ciertos lugares que, por su inmensurable altura o profundidad, requieren quebrantar las líneas a las que nuestro tiempo insiste en atarnos. Antes de posar los pies sobre la alfombra marrón que se derrama sobre la superficie de su cuarto, logró ver el reflejo de su rostro en el espejo. Llevaba un vestido color negro. Descubierto del pecho. Con delicados pliegues que caían hasta la altura de la cintura. El borde de su vestido su vestido se movía como imitando el oleaje del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace unos años para acá, Laura ha insistido en beber alcohol copiosamente. Como cualquier suceso en su vida, este hábito comenzo siendo, en primer lugar, un eco. Una especie de réplica que proviene de las cavernas de su tórax y que, una vez ejecutada, se siente como la confirmación de una sospecha. Ahora ya no es como antes. Antes, el alcohol poseía una cierta cualidad indescifrable. Como la revelación de un misterio del universo, la venda arrebatada de los ojos. Ahora, si tiene suerte, apenas y logra distinguir el lejano sabor férrico que le deja en la lengua cierta mezcla de licores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura ha perdido algo. Lo más probable es que haya perdido algo de ella misma. La noche y sus implicancias le han jugado sucio. En el corazón del hombre, la noche descontrolada funciona como un carcinoma. Uno que avanza a grandes pasos y consigue derribar todos los árboles que, como cimientos de los principios de la propia naturaleza, han sido erigidos en eso que, algunos de nosotros, insistimos en llamar el Bosque de Los Espíritus. No hay que ser duros con ella. También ella creyó en esa falsa alineación &lt;span style="font-style: italic;"&gt;espíritu-corpórea &lt;/span&gt;que otorga la falsa tranquilidad. El cese de la guerra. La pausa en el engañoso camino hacia el encuentro con uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cualquier manera, a Laura se le ha brindado una segunda oportunidad esta noche. Borracha de una sustancia diferente al licor (quizá más parecida a la música) fue arrastrada desde los bares de esta ciudad hasta la entrada de su habitación. Ahora que ella ha reconocido sus pies elevados por el suelo, descalzos, llena por dentro de una mezcla irreproducible de todas las emociones; ha tomado consciencia de eso que dejó que le arrebataran en el pasado. Se parece a la tristeza en magnitud, pero es de otro color. Desde algunos ángulos se parece al amor; desde otros, al odio. Aún así, no se trata de ninguno de los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura no lo sabe, pero desde esta noche conseguirá llegar volando hasta el lugar adónde vive. Con el tiempo, comenzará a volar más y más alto. Visitará la Luna, el Inframundo, la profunidad del mar, otros planetas y otra suerte de lugares de los cuales ni siquiera se sabe el nombre. Finalmente, cuando Laura vea frente a frente eso que la mayoría dejamos morir dentro de nosotros mismos, perderemos noción de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque querramos mucho a Laura, nos resignaremos a su pérdida. Nos ayudará a sobrellevarlo las fugaces visitas que ella decidirá hacer en la mueca &lt;span style="font-style: italic;"&gt;inhumana &lt;/span&gt;que de repente nos deja ver el reflejo del espejo. Sino, la luz que borra una parte de nuestros rostros en las fotografías.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-9144516411605891691?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/9144516411605891691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=9144516411605891691' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/9144516411605891691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/9144516411605891691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/02/laura-desaparecida.html' title='Laura, desaparecida'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3469375216386069306</id><published>2010-02-09T20:48:00.000-08:00</published><updated>2010-02-09T21:53:35.540-08:00</updated><title type='text'>Los Abrazos Rotos (2009)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/S3I7rCFwZnI/AAAAAAAAAHs/OH-8o5mbn2U/s1600-h/el-beso-de-la-playa-de-el-golfo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 211px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/S3I7rCFwZnI/AAAAAAAAAHs/OH-8o5mbn2U/s320/el-beso-de-la-playa-de-el-golfo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436473310671038066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Usualmente Pedro Almodóvar trabaja bajo una línea muy colorida en relación al cine que construye. Aveces, debemos reconocerlo, es más manchón que línea definida. Por eso, para los que hemos seguido el trabajo del director, fue una sorpresa encontrarnos con una propuesta tan sobria como lo es su último trabajo cinematográfico. Finalmente, aquí entre nosotros, están &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los Abrazos Rotos &lt;/span&gt;(2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este filme se destaca por saber ocupar todos los recursos con que cuenta a su favor. El tiempo, en primer lugar (y no por primera vez), funciona de manera estupenda para la intensidad de la historia que está siendo relatada. Desde un inicio muy precoz, el director decide hacer hablar a la voz del narrador en el presente y, sin embargo, la llena de palabras del pasado. A medida se desenvuelve la historia, es la misma voz la que nos lleva hacia atrás (con el sencillo, pero eficaz recurso del relato) con el único ánimo de reconstruír todo lo que ha llevado al protagonista hasta el lugar en el que ahora reside toda su persona. Sin lugar a dudas lo consigue. En el momento en el que la voz del protagonista casa con las imágenes en el mismo espacio temporal, observamos a un protagonista fortalecido por el dolor, descifrado por el tiempo. Almodóvar decide llevarlo hasta tal nivel que, en el momento en que el tiempo ha cumplido su función explicativa, regresa al personaje principal su nombre verdadero. Una vez hemos conocido su historia, tiene él derecho de regresar a ser quién realmente es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En materia de imágenes y simbolismos, no hay más que decir que es el recinto donde el director se puede proclamar, con toda propiedad, como el Amo y Señor. Me atrevería a decir que, a diferencia de las películas anteriores, las imágenes (aunque muchas de ellas antes vistas en el trabajo del cineasta) de este filme son mucho más elegantes. Más trabajadas, por así decirlo. Las más impactantes son aquellas que brotan del Dolor y se extienden, desde la pantalla, hasta el núcleo del espectador. En este aspecto del filme, es en donde mejor se puede apreciar la unicidad del creador. Si el protagonista o los actores de reparto están entumecidos o adoloridos por una sensación específica, el director posee la grandiosa habilidad de acentuarlas a partir de escenas muy bien construídas y que, una vez ejecutadas, logran crear la réplica exacta de todo aquello que los diálogos no lograron decir por no ser suficientes o por no encontrarse presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que dos de las actrices que actúan en este filme destaquen de inusual manera en su desempeño, es sólo consecuencia directa de la injerencia del director sobre ellas. Tal es el caso de Penélope Cruz y Blanca Portillo; quienes, aunque reconocidas anteriormente por sus papeles, logran apegarse a los guiones y darle vida a dos mujeres totalmente invadidas por la historia. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; Aún a sabiendas de que estas dos mujeres son seres humanos independientes del filme que, para gloria o desgracia de ellas, han actuado en otras películas; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;se podría, incluso, llegar a pensar que ellas no tienen más dimensión que el rostro del cual se les ha dotado para los ciento veintisiete minutos que dura la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los Abrazos Rotos&lt;/span&gt; es una propuesta muy madura de parte de Pedro Almodóvar. Está llena de esfuerzo, detalles bien construídos, diálogos e imágenes que, aunque son los de siempre, han sido revestidos de un nuevo significado. A todos aquellos que no conocen el trabajo del director, podrá parecerles una buena película nomás. Pero a los que hemos puesto el ojo en el trabajo anterior del director, nos parece un salto. Una mejoría. Algo así como el uso del director respecto al recurso del tiempo: una historia que está construída con las palabras de antes; pero que es con la voz del presente con la que tiene que ser contada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3469375216386069306?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3469375216386069306/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3469375216386069306' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3469375216386069306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3469375216386069306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/02/los-abrazos-rotos-2009.html' title='Los Abrazos Rotos (2009)'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/S3I7rCFwZnI/AAAAAAAAAHs/OH-8o5mbn2U/s72-c/el-beso-de-la-playa-de-el-golfo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7641105104452779631</id><published>2010-02-01T17:58:00.000-08:00</published><updated>2010-02-01T18:07:48.472-08:00</updated><title type='text'>6</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;ol style="text-align: justify;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:85%;"&gt; &lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Hoy en día se toma con mucha ligereza eso de perder el alma. Aún, los más religiosos insisten en restarle mucho de su connotación para convertirlo en algo vulgar, algo que está al alcance de &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: georgia;"&gt;cualquier &lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;par de manos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Para ponerlo en algún contexto, perder el alma, según la doctrina cristiana, es básicamente condenarla. Entregarla voluntariamente a Satanás. Incluso bajo esta perspectiva, el hecho de perder el alma, la esencia humana, llevaría consigo algo de heroico. Heroico en el sentido de la intensidad que requiere hacerlo. Atar la mente a la idea. Definir un único camino: el camino al &lt;i&gt;infierno&lt;/i&gt;. Dedicarse, a toda costa, a servirle a la antítesis de la Bondad.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Si seguimos así, el mundo entero perderá el alma. Este mundo está encaminado a la perdición. Reirán ahora; pero, mañana, llorarán en el infierno. &lt;/i&gt;Definitivamente los ojos de estos señores han sido víctimas de cataratas de ceguera. El comportamiento promedio en el mundo está lejos de merecer la condena que alguna vez se mereció el alma del hombre antiguo. Nuestra historia esta llena de &lt;i&gt;casis&lt;/i&gt;. De juegos mediocres, de hombres a medias. Ganarse la repulsión de Dios, de la grandiosa idea de un Dios que lo es &lt;i&gt;Todo&lt;/i&gt;, requiere más que la evasión a la que está acostumbrado el hombre de nuestros tiempos. Solicita más que un tonto compromiso con las drogas o el dinero.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Prueba fehaciente de lo anterior, se encuentra en el hecho de que ningún hombre en esta región ha sido arrastrado por algo más grande que él mismo. Sino, tambén, el que las muestras de arte personal oscilen entre las nimiedades de un mundo muy personal y específico, en lugar de hacerlo, con vehemencia, entre las interminables dimensiones del universo que, por cierto, el hombre ha olvidado: es lo que se lleva en el pecho. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Entonces, estos hombres que aclaman la condena del mundo, más de la juventud, no han hecho más que caer en la trampa de los escrúpulos. Quizá llenos de una envidia espumosa que les hace imposible apartar la mirada de aquellos que, no más grandes que ellos, al menos son más libres. El mundo &lt;i&gt;no está&lt;/i&gt; condenado al infierno. El mundo está condenado a algo &lt;i&gt;peor&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para terminar de esclarecerlo, sólo hace falta contraponer el fenómeno con su opuesto. &lt;i&gt;La luz, el Ángel, Dios, el Todo. &lt;/i&gt;Eso que representa la salvación del alma. La glorificación del hombre. El hecho que se designe como invariable opuesto el alma malformada del hombre de estos tiempos no hace otra cosa más que denigrarlo. Hacerlo menos. ¿Cómo es posible que el opuesto de la gloria sea ese machote de vergüenza? No, por supuesto que no. Ambos lados merecen su estatura. Los jugadores lo sabemos —independientemente del lado de la cancha en la que estemos. &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Entonces sí. Lo contrario a la grandeza sólo puede ser el Abismo. &lt;i&gt;La Noche, El Diablo, La caída, La Nada.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Visto así, se comprende que el mundo no está encaminado al infierno. Este mundo se dirige a un país sin dioses. A un lugar en donde el alma no tiene relevancia. Uno donde tanto 'condenados 'como 'salvos' son hombres vulgares. Uno en donde no habitan hombres; sino, receptáculos que pretenden serlo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: georgia;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7641105104452779631?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7641105104452779631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7641105104452779631' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7641105104452779631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7641105104452779631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/02/6.html' title='6'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-2293214677706244610</id><published>2010-01-16T00:07:00.000-08:00</published><updated>2010-01-16T00:45:20.770-08:00</updated><title type='text'>Alinear</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ni siquiera nos hemos dado un beso. Yo sé. Yo sé que raya en lo absurdo. Pero, así es. Nos conocimos en un bar —¿en dónde más?, agregarías— Nos conocimos precisamente cuando yo vivía en una ciudad que no era la mia y, aún así, se sentía como propia. Al menos, en esos días. Sobre todo en el día que nos conocimos. Por esos días cambié las noches por las tardes —¿estás seguro? ¿no lo habías pensado antes?— Sí, si fue por esos días. Lo recuerdo con énfasis por que las noches de esas ciudad eran esencialmente diferentes de la ciudad de donde venía. Frías, lluviosas, oscuras. Yo estaba acostumbrado a otro tipo. En el momento que me dijiste sobre tu atracción hacia el drama, supe que estábamos en la misma sintonía. Digo, ¿qué es más hermoso que la capacidad de extender la tragedia sobre la línea del tiempo? Extenderla hasta donde se pueda. Quizá no se trate de eso —Por supuesto, Javier, no se trata de eso. Se trata de otra cosa— No sé. Aún desconozco mucho de ese mundo. ¿Qué te gustó de mí? No sé. Me parece asombroso que estés ahí, junto a mí. Compartiendo una noche diferente de esta. Una ciudad que  es violenta y una apagada. Juntas. Quizá por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—¿Cuándo nos volvemos a encontrar&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;— No sé. No sé que responder. Aveces siento como si la distancia fuese una especie de ruido. Uno hermoso. Uno que nos separa y nos mantiene así: como conectados. Aveces tengo la fortuna de encontrarme con tu recuerdo en otro bar. Probablemente, esté con otras personas. Pero, es lo mismo. Es como si el cuerpo de alguien más fuese posesión tuya &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—No creo en la posesión, no me cuadra. Creo en el momento. En un par de ojos casando con otros. En dedos ajenos cruzados con los propios&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;— Yo sé. Yo lo sé. Pero, recordá: entre nosotros se extiende un mar de tierra. Un mar de distancia. No hay que pedirle explicaciones al que extraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—Nos vamos a volver a ver, estoy seguro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos no igual que la primera vez. Que no se pase por alto: estuviste ahí el mismo día que esa ciudad, ahora ajena, se alineó &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—¿al menos por un momento, verdad, Javier?, con la mía. Esta en donde reside mi espíritu ahora. Esta que está llena de tu recuerdo. Llena de algo más.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-2293214677706244610?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/2293214677706244610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=2293214677706244610' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2293214677706244610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2293214677706244610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/01/alinear.html' title='Alinear'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3660136777619388858</id><published>2010-01-06T21:31:00.000-08:00</published><updated>2010-01-06T21:57:23.677-08:00</updated><title type='text'>Lucas, sin cabeza</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Risible o no, la mayor traición que vivió Lucas la vivió bajo la sombra de sus propias manos. Un buen día, sin importar todas las señales de alerta que había recibido, despertó sin cabeza. Su cuerpo, que es lo suficientemente maravilloso como para comunicar los mensajes del alma, fue la primera víctima de los síntomas. Dolor de cabeza crónico, incapacidad de ver la luz del sol con los ojos, significativa pérdida de sensibilidad, pesadez en las extremidades. En fin, una suerte de hechos que anunciaban la llegada de algo terrible. Lucas, que en ese momento era menos hombre que antes, obvió estos hechos. Los disfrazó de otra cosa. Quizá la edad, pensó. Quizá el clima, sino. De cualquier manera, Lucas tenía algo de razón en su evasión: justo se cumplía un año del día en que él, finalmente, logró salir de la húmeda esquina del Dolor en el que él había habitado un buen número de años. Así sucedió que despertó en su habitación, aún sin abrir los ojos, con la impresión de que algo había sucedido. La luz de las ventanas no lo sofocaba. El aire ligero de la mañana ya no le parecía un invasor. Sus piernas, como ausentes. A las personas que pierden la cabeza, se les reconoce muy fácil. En vez de la estrúctura de huesos y piel, poseen un contorno oscuro que delimita un vacío. Según se dice, todas las funciones naturales de la cabeza se pierden; y, en su lugar, se instauran los recuerdos de las mismas que ellos han guardado en su alma. Por eso es que a Lucas le tocó lidiar con un sentido de la vista que oscilaba, violentamente, entre su infancia y los inicios de su juventud. Su boca sólo sabía reconocer un reducido número de sabores: todos ellos relacionados con aquellos días. Lo mismo con su olfato. Y, lo peor de todo, sus pensamientos: Lucas vivía atormentado con un selecto grupo de recuerdos de su corta —no así, menos dolorosos— vida. Se sintió morir. No veía esperanzas. Todo está en envuelto en una inmensa oscuridad. Así me lo dijo cuando concertamos un café en mi bar favorito. Le dije que no tuviera verguenza conmigo. Se podía quitar las gafas y la bufanda. Yo sabía de esto. Sabía lo difícil que era. Dice él que el recuerdo de una efímera sonrisa apareció en sus no-ojos, su no-boca y sus no-pensamientos, cuando le dije que, el suyo, era un caso maravilloso. No es siempre que el hombre tiene la maravillosa oportunidad de crecer una nueva cabeza.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3660136777619388858?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3660136777619388858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3660136777619388858' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3660136777619388858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3660136777619388858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2010/01/lucas-sin-cabeza.html' title='Lucas, sin cabeza'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7614861321402673318</id><published>2009-12-23T21:11:00.000-08:00</published><updated>2009-12-23T21:55:12.591-08:00</updated><title type='text'>Implosión</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;María era uno de esos casos que cualquier siquiatra sueña con atender. La escisión entre sus diversos ánimos era un abismo lo suficientemente maduro como para merecer toda la experiencia y los años de estudio de un especialista. De acuerdo a una vasta mayoría, el abrupto corte en la formación mental de la mujer se encontraba en los fundamentos de su infancia. Para ella no fue ninguna sorpresa este veredicto. Antes de desarrollar un gusto muy característico por el dolor —tanto físico, como espiritual— estuvo la Primera Violencia de la niñez. Aunque sea común encontrar en los corazones recién nacidos la capacidad de gestar la fuerza como corriente oceánica, a los especialistas les parecía que la condición de la entonces niña había sido fuera de lo normal. De cualquiera manera, de nada le servía a María remontarse a su niñez: más que ayudarle, esto le provocaba ansiedad por recurrir a todos aquellos hábitos que los doctores habían dicho que tenía que suspender lo más pronto posible. Al observar su temprana juventud, los conocedores la calificaron de una fase incierta. El silencio y la inhibición eran los parámetros que la regían. Dos o tres doctores, más acertados que los demás, señalaron que fue entonces cuando la paciente gestó, dentro de sí, un versión de sí misma que se convertiría más adelante en su principal persecutor. En esto había dado justo en el clavo: María había sido una adolescente de trapo. Llena de dolor. El odio que surgía de su cuerpo, como reacción, rebotaba hacia adentro y alimentaba una oscura amalgama que paulatinamente iba creciendo hasta convertirse en algo insostenible. Años después de seguirla atendiendo, los siquiatras platicaban de ella en las principales convenciones que se realizaban en la región. Los más espirituales, hablaban de meditación. Los más prácticos, de medicamentos. Incluso, se llegó a escuchar de un grupo de excéntricos que pusieron sobre la mesa la posibilidad del exorcismo. A María, que ya se consideraba un caso perdido, todo esto le causaba gracia. Para sus primeros tratamientos, creía fervorosamente en el poder de la medicina. A medida fueron volviéndose más complejos, inútiles y dolorosos, fue presa del escepticismo. A sus veinticinco años ya no los creía necesarios. Decidió prorrogarlos unos cuantos meses más únicamente para tener el gusto de mostrarle a los médicos en que habían fallado. Había escrito en un pedazo de papel sobre el tocador lo que diría a los médicos en la siguiente conferencia. Estaba sentada sobre su cama, dándole la espalda a la pared y la cara a la noche. En el papel se leía: &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;En lo que ustedes fallaron, amigos, fue en reconocer el sencillo detalle de que, como el mío, hay corazones humanos que nacen muy henchidos para ser contenidos en un tórax. Es en estas ocasiones, cualquier brisa es una tormenta. Las chispas son incendios. La medicina, una cárcel. Somos muchos y hemos sido creados para la implosión. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7614861321402673318?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7614861321402673318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7614861321402673318' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7614861321402673318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7614861321402673318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/12/implosion.html' title='Implosión'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4667122440701856398</id><published>2009-11-28T14:37:00.000-08:00</published><updated>2009-11-28T15:09:09.988-08:00</updated><title type='text'>El misterioso inquilino</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Cuando mi padre decidió heredarme su casa, hace ya más de veinte años, sabía perfectamente que iba a hacer con ella. En cuestión de meses, la transformé en un hostal. La propiedad se prestaba para ello. Un jardín al centro, corredores amplios, ventanas grandes, aire y luz de tranquilidad durante las tardes. Como con cualquier acontecimiento en mi vida, nunca pude obtener plena satisfacción del regalo. En el título de la propiedad, se leía una advertencia para el dueño de la misma. La propiedad venía con un inquilino. Uno del cual el dueño no se podría deshacer. Decidí pasarlo por alto. Después de todo, esto parecía la oportunidad perfecta para librarme del trabajo que llevaba haciendo para un banco internacional hacía ya más de diez años. El dinero que me hacía falta para conseguir mudarme de ciudad, también lo podría obtener del nuevo proyecto. El inquilino, en ese momento, era de mis últimas prioridades. Era un muchacho de apariencia frágil, piel muy blanca y una voz tan sublime como las voces que uno alguna vez escucha y coloca muy atrás en la memoria. Hasta el día de ahora no sé su nombre. Nunca se lo pregunté, ni tampoco lo dijo alguna vez. Durante los primeros días del negocio, su presencia fue me insignificante. A medida el hostal aumentaba en visitas, el misterioso inquilino fue desarrollando hábitos que lograban incomodarme de abrupta manera. Le daba por escuchar una sola canción compuesta en los tiempos antiguos y que, de ser escuchada muchas veces, logra calar en los huesos hasta el punto de desear la misma muerte. A parte de eso, el aire que expelía su habitación tenía la capacidad de acabar con todos los geranios que había decidido colocar afuera de las ventanas de las habitaciones. Cuando finalmente tuve el coraje de reclamarle, sus ojos me vieron de una manera indescriptible y me marché cargando en el corazón la tristeza más grande que jamás había conocido. Un hombre como yo, de cuarenta y tantos años, no puede darse el lujo de perder el negocio que nació con el único objetivo de darle a mi vida ese &lt;em&gt;je ne se quoi &lt;/em&gt;que se me negó durante la juventud. Resulta lógico que haya decidido deshacerme de él. Decidí hacerlo durante un sábado por la tarde. Era en estos días y a esas horas cuando el oscuro inquilino tomaba siestas que duraban hasta el domingo por la noche. Le disparé en la frente y en el estómago con una escopeta que venía con la casa y, además, tenía la capacidad de darle al hostal un aire avejentado. Un par de minutos después de haberlo asesinado, la casa se estremeció hasta sus bases. El inquilino formaba parte visceral de toda la construcción. Sus hábitos eran la forma que él tenía de alimentar este lugar. Después de su muerte. el hostal ha perdido todo su encanto. Los ingresos se han venido para abajo. Los ánimos, también. Hace una semana conseguí un comprador para la propiedad. Como tiene una buena ubicación, no me fue difícil conseguirlo. Ayer, mientras observaba a los nuevos propietarios derribar los muros, no pude evitar pensar que la vida había sido increíblemente bondadosa dejándome poseer lo que yo tanto había deseado; y que yo, una vez más, había sido lo suficientemente estúpido como para dejarlo pasar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4667122440701856398?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4667122440701856398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4667122440701856398' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4667122440701856398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4667122440701856398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/11/el-misterioso-inquilino.html' title='El misterioso inquilino'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-514430899067577784</id><published>2009-11-26T21:29:00.000-08:00</published><updated>2009-11-26T21:35:54.188-08:00</updated><title type='text'>De como reclamar el nombre propio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Desde el inicio de los tiempos, la decisión del nombre ha sido cosa ajena a la voluntad de los mortales. En el tiempo antiguo, fue cuando los hombres estuvieron más cerca de ejercer alguna injerencia sobre el asunto. Fueron los días de los dioses y el Destino. En nuestro tiempo, estamos tan alejados de nuestro verdadero nombre que, a algunos de nosotros, nos ha tocado vivir con uno que no es el que estremece a nuestro espíritu cuando mencionado. Prueba de ello resulta la observación de nombres tan vulgares que ocasionan risa o vergüenza al pronunciarse. Sino, la asignación de un conjunto de palabras distintas de un nombre de parte del amante para referirse al amado. La distancia en letras, palabras y significados que existe entre el nombre verdadero de una persona y su nombre de mundo; es directamente proporcional a las letras, palabras y significados que se usan para definirle. No tendría que ser así. El nombre, si verdadero, sólo basta de una boca que se atreva a pronunciarlo para implantar —apoyándose de los sentidos— una serie de reacciones en el espíritu de quién lo ejecuta. Resulta lógico señalar que la única posibilidad de conocer nuestro verdadero nombre en este mundo, se encuentra en lo que se podría definir como un espacio paralelo al mundo que conocemos. Un lugar que también tiene su propio nombre; pero que, por conocerlo a oscuras y no totalmente, no puedo llamar adecuadamente. Para dirigirse a este sitio, se debe tener la voluntad necesaria para hacerlo. Paradójicamente, la mayoría de nosotros no podría gestar las condiciones necesarias para generar esa voluntad si no fuera por una suerte de eventualidades que están fuera del alcance de nuestras manos. Dicho de otra manera: para dirigirse de manera voluntaria al lugar donde finalmente nos llamarán por nuestro verdadero nombre; en primer lugar, hay que dejarse arrastrar por aquellos fenómenos que parecen ir en contra de nuestra sanidad. De cualquier manera, no basta únicamente visitar este sitio. Las poquísimas veces que he conseguido dar con el lugar, me encuentro con susurros muy bajos, distintos idiomas, agudos muy altos: una mezcla incomprensible de voces que se encuentra en una frecuencia diferente a la que estamos acostumbrados a escuchar. De esto, no puedo sino concluir que seremos merecedores de nuestro verdadero nombre hasta que hayamos forjado el molde que lo reclama para que implique las mismas cosas que el mismo sugiere. Al momento de escuchar por vez primera nuestro único nombre, no debe existir distancia entre lo que él significa y lo que nosotros somos. Sino, sucederá como aquellos que, de alguna u otra manera, llegaron a escucharle y al no poder cumplir las implicancias, no vieron otra salida más que el deceso por vergüenza. Probablemente, todo esto suene fatal e inalcanzable. Pero, en busca de mantener los ánimos elevados, habría que agregar un último detalle en relación al tema. El ser humano es el único animal capaz de conocer su verdadero nombre. Es fácil comprobarlo. El nombre que nuestros padres nos atribuyeron, nuestro nombre de mundo, posee —aún con sus innumerables fallas— la habilidad de recrear, dentro de los parámetros de este mundo, una réplica minúscula del efecto que tendría nuestro verdadero nombre sobre nuestro espíritu. Si ha Ud. le ha sucedido que su corazón se ha hinchado o encogido a causa de la forma en la que han o no han pronunciado su nombre de este mundo; imagine el placer o la tristeza que le arrastrará cuando finalmente algo mucho más magnífico o terrible que Ud. lo gesticule con unos labios y una voz que nunca Ud. concibió antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-514430899067577784?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/514430899067577784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=514430899067577784' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/514430899067577784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/514430899067577784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/11/de-como-reclamar-el-nombre-propio.html' title='De como reclamar el nombre propio'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3288836342460630921</id><published>2009-11-23T20:28:00.000-08:00</published><updated>2009-11-23T20:57:09.162-08:00</updated><title type='text'>Extender las horas del día</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Aunque haya quedado atrás, cada uno de nosotros recuerda el momento en el que finalmente nos reconocimos unos a otros. Por supuesto que no fue grato. Éramos muchos en un espacio que, al final de cuentas, nos quedaba muy pequeño. Fue por la noche. Tenía que ser así. Por la noche guardábamos silencio. Algunos, por cansancio. Otros, por contemplar la siniestra quietud que la caracteriza. Una vez fueron apareciendo todos los ojos que se resguardaban en una misma habitación, comenzó la guerra. Nos hicimos añicos. Hasta que fuimos mucho menos que uno solo, pudimos comenzar desde el inicio. Nos reconciliamos. Nos dimos las manos. No tocamos los labios. Besamos las palabras del uno y del otro. De una manera difícil de explicar, nos volvimos más. No exactamente más fuertes. Sino, lo contrario. Éramos una amalgama inseparable: toda ella al margen del más sútil de los movimientos. Nos declaramos hijos de la noche. En la crueldad de la noche, se podía identificar un llanto, como himno, que subía por las paredes y se disipaba con la oscuridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El tiempo ha sabido dejar huella. Seguimos unidos en esta contienda. Ahora nos enriquecemos de la luz. No de cualquiera, sino de la que rebota de las hojas y las ventanas de los edificios después de que el día ha cedido al sacrificio del mediodía. En materia de estas cosas, somos unos niños. Apenas y hemos aprendido a vernos los rostros bajo esta cortina castaña que nos presta esos meses del año que, de manera apresurada, se dejan caer por los rascacielos. La noche no ha perdido su encanto. En todo caso, se ha revestido del mismo. Nuestra comunión comienza por las tardes. Nuestra muerte, por las noches. Nuestra única habitación sigue siendo muy pequeña. Con la gran diferencia que ahora no nos sofocamos hasta morir. Extendemos nuestras extremidades hasta asfixiarnos con la dulzura del que pone toda su voluntad del lado del exterminio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y en este eterno sacrificio, se nos va la vida entera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3288836342460630921?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3288836342460630921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3288836342460630921' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3288836342460630921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3288836342460630921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/11/extender-las-horas-del-dia.html' title='Extender las horas del día'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7788447726628561700</id><published>2009-11-15T20:24:00.000-08:00</published><updated>2009-11-15T21:06:38.480-08:00</updated><title type='text'>Puerta cerrada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;A decir verdad, nunca me he sentido muy cómodo con las nuevas visitas. Con el tiempo, esto dejó de ser una falta para convertirse en eso que convenientemente definimos como un rasgo de la personalidad. Soy más del tipo reservado. Me gusta bajar las escaleras a un salón vacío; acompañado nomás que por la luz anarajanda de la tarde. Además, me gusta tener pleno control de todo aquello que dejo ver de mí mismo a  las personas extrañas. Así, por ejemplo, evito quedarme a dormir en una habitación que no sea la mía. La luz de la mañana nunca me ha favorecido. De hecho, por algún lado escuché que la única forma de conocer genuinamente a alguien es estar a su lado para cuando da las primeras palabras del día. Nunca me he sentido listo, ni creo poder estarlo en poco tiempo,  para un detalle de esta magnitud. Con la mayoría de mis conocidos, he logrado controlar la situación. Dejo que crucen la puerta sólo alguno de ellos. A los que no, tampoco es que los desheche como asuntos ordinarios. De ser posible, les doy un recorrido por los jardines de los alrededores y, sino, por lo que considero algunos de los sitios más importantes de visitar. El problema está cuando me encuentro con visitas que no necesitan tocar la puerta para entrar. Esos son los que se salen del margen. Como no los puedo controlar, me armo de toda mi paciencia y, si ando de buenas, platicamos un par de horas. Luego me disculpo y pretendo ir a la cama aunque tanto ellos como yo sepamos que lo último que vendrá a mí es la tranquilidad que necesita la cabeza cuando se aligera para dormir. Cuando ando de malas, lo cual ha ocurrido durante los últimos días,  solamente ignoro su presencia. No me molesto, siquiera, en ofrecerles algo de tomar. Vale decir que esta práctica ha disminuído efectivamente las visitas. Al menos, hasta esta última semana. Uno de estos visitantes se ha valido de un sentido distinto a la vista para hacerse presente en mi habitación. Resulta que ha dejado un trazo de olor en el camino que ocupa aproximadamente doce pasos para llegar desde la puerta de mi habitación hasta mi colchón. El olor es desagradable: una intensa mezcla de madera con sudor. Los dos primeros días que estuve consciente del fenómeno, decidí ignorarlo. Me sentía incapaz de asimilarlo. No fue sino hasta el día de ayer que dije algo al respecto. Lo dije en voz alta. Debo reconocer que cuando encontré no más que el recuerdo de aquel olor en m habitación, sentí la lejana caricia que es la decepción del corazón humano. El olor se ha desvanecido. Ahora no me queda más que la incisiva duda de saber si esta política de puertas cerradas es lo que realmente más me conviene. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7788447726628561700?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7788447726628561700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7788447726628561700' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7788447726628561700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7788447726628561700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/11/puerta-cerrada.html' title='Puerta cerrada'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-2801245451190951708</id><published>2009-11-12T19:42:00.000-08:00</published><updated>2009-11-12T20:37:20.198-08:00</updated><title type='text'>Callar al Demonio, saciar su sed</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;A pesar de lo ajustado, la falda de Dolores se deslizó por sus piernas sin mayor dificultad. Eran aproximadamente las cuatro de la mañana. Como cualquier otra noche, Dolores había salido con la única intención de enredarse en una situación tan compleja como la de esa madrugada. Estuvo platicando con personas medianamente conocidas hasta elevadas horas de la noche. De todas maneras, se trataba de pasar el tiempo con una copa y con una que otra boca que hablara. Cuando revisó su teléfono, se dio cuenta de la hora. Hace menos de dos meses conoció a un muchacho en un sitio que se conoce tanto por mantenerse abierto hasta horas no muy prudentes, como por permitir el consumo de cocaína. A Dolores nunca le había gustado la cocaína. Seguro, si la había probado. Pero, nunca se había considerado una experta en el tema. Esa noche le dio otra oportunidad. La suave luz del reflector bañaba el lado izquierdo de su cabello. Dolores parecía un fantasma. El muchacho se acercó a pasos aligerados. Decidió comenzar con una broma que ella no entendió. Lo invitó a tomar asiento. En menos de lo que Dolores decidió ordenar un whisky, él estaba acariciando la parte superior de su muslo derecho. Lo hacía de una forma tosca. No le importaba la mano de quién fuese, mientras fuera la mano de un hombre. La forma en la que lo hacía, era ya una nimiedad. El muchacho ofreció su casa. Por lo que decía, estaba cerca. Dolores había tomado un taxi para llegar al bar. Si tenía suerte, se ahorraría el taxi del regreso y este muchacho la llevaría a casa. Se detuvo. Lo pensó dos veces: ¿estaba dispuesta a perder el íntimo momento de dolor que es el regreso a su casa invadidad de olores que no son los de ella y empapada de caricias que no provienen sino de la noche? No, no quedaba duda. Tomaría un taxi de regreso a casa. La primera vez que entró a la casa de él, sintió unas intensas ganas de vomitar. Se contuvo y solicitó el tocador. A pesar de lo borroso del reflejo, pudo reconocer sin dificultad el trazo de sangre seca que se dibujaba sobre su labio superior. Si a él no le había importado, estaba bien. Lo dejó ahí. Desde muy pequeña, había tenido la extraña costumbre de dejar sus heridas a la vista. Para ella, observarlas era una compleja mezcla de placer y dolor. Mientras él estaba sobre ella, dirigía su mirada hacia el lado. Había algo trágico en la forma en que su brazo, pálido, rebotaba sin vida en aquel colchón. El muchacho le sugirió que se quedara a dormir. Ella no respondió. En el camino de regresó se dio cuenta que durante toda aquella travesía en ningún momento había visto los ojos de su verdugo. Le parecía tanto impersonal como necesario. Si quería mantener este hábito, tendría que recrearlo cuidadosamente. Al llegar a casa, se sirvió otro whisky. Dolores tenía veintitrés años. Desde que entró a lo que se conoce como la juventud, ha tenido un inmenso deseo por acabar con su vida. Como no puede hacerlo, la destruye por pequeños trozos. Sabía que este hábito acabaría con ella tarde o temprano. Pero, también sabía que se le hacía irresistible hacerlo. Bebió el último sorbo de whisky. Al posar la cabeza en la almohada, hizo un veloz recuento de todo lo que había hecho durante una sola noche. Una violenta tormenta de pesares se concentró en su pecho. Sólo así, con el corazón estrujado, conseguía dormir tranquila. La mañana siguiente tomaría una ducha larga. Quizá se arrepentiría de todo lo que acontenció la noche anterior, pero ella sabía bien lo difícil que era combatir el hambre voraz de la mujer -mitad mujer, mitad dragón- que llevaba dentro de sí. No sabía cuando terminaría todo esto. Mucho menos, cuánto era suficiente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-2801245451190951708?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/2801245451190951708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=2801245451190951708' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2801245451190951708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2801245451190951708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/11/callar-al-demonio-saciar-su-sed.html' title='Callar al Demonio, saciar su sed'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8718584968733880048</id><published>2009-11-04T19:44:00.000-08:00</published><updated>2009-11-04T19:47:52.198-08:00</updated><title type='text'>Encuentre la única diferencia</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para haber sido un hombre cuerdo, Diego ocupaba demasiado tiempo en contemplar las nubes. Sus favoritos eran los días en los que la luz de la mañana componía a las nubes de manera robusta. Sino, también tenía especial aprecio por los días en los que el viento las barría y las dejaba despilfarradas por todo el cielo. No dejaba de observarlas sino hasta tener completa consciencia de sus detalles. Era un ejercicio tanto doloroso como placentero. Dolía por que así se estremece el corazón del hombre cuando observa algo que no se puede contener bajo los principios de este mundo. Regocijaba por que eso es lo que provoca la casi invisible caricia de lo inefable en el pecho. A Diego se le hacía imposible separar lo uno de lo otro. El ejercicio lo construía y destruía mil veces al día. Para cuando se vino a dar cuenta, Diego estaba muy enganchado a su hábito. No tenía intención de corregirlo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;2&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para haber sido un hombre foráneo, Diego ocupaba demasiado tiempo en el capricho de vivir las cosas de este mundo. Sus favoritas eran las sacudidas que provocaban las falsas emociones en su pecho. Sino, también tenía especial aprecio por todas aquellas sustancias que engañan al que sueña y apaciguan al que se queja. No dejaba de armarse de experiencias sino hasta tener colmadas todas aquellas exigencias del espíritu que él no sabía llenar. Era un ejercicio tanto doloroso como placentero. Placentero por que así es el fugaz instante en el que se cubre la boca del yo oscuro con la embriaguez del yo fantasma. Doloroso por que la luz del día sigue mostrando a las nubes como fehaciente prueba de lo que nunca escuchamos y lo que nunca seremos por cobardía. A Diego se le hacía imposible parar. El ejercicio aliviaba y lo retorcía mil veces al día. Para cuando se vino a dar cuenta, Diego estaba muy enganchado en su hábito. No tenía intención de corregirlo.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8718584968733880048?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8718584968733880048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8718584968733880048' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8718584968733880048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8718584968733880048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/11/encuentre-la-unica-diferencia.html' title='Encuentre la única diferencia'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3770214309324898913</id><published>2009-10-27T21:05:00.000-07:00</published><updated>2009-10-27T21:49:07.134-07:00</updated><title type='text'>Revelación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esta mañana desperté a lo que resultó ser una revelación. Desde hace algún tiempo, mi hermano y yo hemos coincidido en algún lugar que existe entre sus sueños y los míos. En la infancia, tenía lógica que así fuera. Veníamos del mismo núcleo. Compartíamos la misma violencia. Por las noches, solíamos mirarnos a los ojos hasta quedar dormidos. Sonreíamos por que sabíamos que esa misma noche estaríamos jugando en un jardín que era de las mismas dimensiones que el que teníamos en casa pero que, para gloria nuestra, tenía un cielo que podía ser el mar o el infierno. Éramos muy unidos. Sin embargo, a medida fuimos creciendo, nuestros ánimos fueron formándose bajo diferentes luces. Él se acercó peligrosamente a la religión. Yo, al vacío. Nuestros encuentros nocturnos se volvieron menos frecuentes. De hecho, si sucedían, dejaban una huella poco reconocible en la memoria. Algo así como el eco de una voz que no se sabe si se ha escuchado o no. Algunas veces, reconocíamos el uno el otro la mirada invadida de complicidad que indicaba que habíamos estado horas atrás en un mismo lugar. Muchas veces un lugar prohibido. A pesar de esto, ninguno de los dos decía algo al respecto. Hasta esta mañana pensé que habíamos perdido nuestra conexión. No fue antes de que terminara de frotar mis ojos, cuando escuché la voz de mi hermano diciendo que había soñado conmigo. En su sueño, compartíamos un mismo cigarrillo que yo había encedido deliberadamente para provocar tentación en él. Antes de que terminara de relatarlo, su rostro se transformó hasta formar un gesto de extrañeza. No entendía la razón de mi sonrisa. Una sonrisa que implicaba cierta intención escondida. Después de que se retiró de la habitación, estuve pensando en nuevas maneras de fortalecer nuestro vínculo. Necesito hacerlo. Sin él, no puedo conocer todo aquello que nos ha sido arrebatado desde nuestro nacimiento. He decidido, como primer paso, visitarle más seguido. Para lograrlo, necesito poner toda mi fuerza en su espíritu. Aun si esto significa arrastrar a mi querido hermano hasta este lugar que irremediablamente es el vacío y que es donde yo habito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3770214309324898913?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3770214309324898913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3770214309324898913' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3770214309324898913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3770214309324898913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/10/revelacion.html' title='Revelación'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-269627793884789105</id><published>2009-10-18T21:25:00.000-07:00</published><updated>2009-10-18T21:47:56.679-07:00</updated><title type='text'>No es la última pieza del dominó</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Aveces siento que todo en mi vida es así. Pequeñas alegrías, pequeñas tristezas. Grandes homenajes. De cierta forma, es fácil de comprender el patrón conductual. Al no encontrar mérito en lo que está a mi alcance, creo la sensación a partir de una receta bien calculada. Lo que busco se asemeja a un vaivén. Uno acompañado de una especie de ensoñación. Curioso que lo ponga así, por que lo que más se necesita para conseguirlo es estar despierto. Consciente. A algunos, esto se los brinda las letras. Sino, la música. Hay otros —no sé si más o menos afortunados— que lo obtienen de alguien más. Del Amor, por ponerlo con palabras más exactas. También están lo que nunca lo consiguen y que nunca se han preocupado por buscarlo. Estos son más llanos. Pero, definitivamente viven más tranquilos. Yo he probado con varios de estos recursos. A todos los he agotado. Cuando pienso eso, me siento adelantado a mi edad. Pero, si profundizo, reconozco que siempre he sido muy precoz en materia de desesperanza. Sé que no debería. Después de todo, en muchas cosas aún soy un muchacho. En muchas que son importantes. Sino, me lo recuerdan los filmes. Los franceses y los viejos, sobre todo. En ellos, los protagonistas obtienen todo lo que han buscado poco después de la mitad de sus vidas. En este tema, los libros son una tortura. Los buenos y los que más logran calar en mí, son de hombres muy jóvenes. La violencia de la juventud es algo invaluable. Para tranquilizarme, observo que los autores que leo son hombres exepcionales. Genios. Hombres y mujeres de los cuales me separo abismalmente. Sí, si es una fortuna que no todo esté perdido. En este camino hay zonas de descanso. También hay trenes en los que aún no me he montado. Supongo que puedo decir que aún me falta por vivir. Lo agradezco. En el medio de toda esta desazón, me mantego firme en una sola cosa. Si la llama que lleva la vela que guardo en mi pecho ha conseguido mantenerse encendida, estamos hablando de milagros. Y aunque no me guste reconocerlo, es lo que me mantiene aferrado a la habitación en la que yo vivo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-Gracias a Diego por rescatar, de una conversación, las tres primeras líneas de este texto.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-269627793884789105?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/269627793884789105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=269627793884789105' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/269627793884789105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/269627793884789105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/10/no-es-la-ultima-pieza-del-domino.html' title='No es la última pieza del dominó'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6320908013101457049</id><published>2009-10-13T21:13:00.000-07:00</published><updated>2009-10-13T21:54:33.069-07:00</updated><title type='text'>El hombre y la bestia: Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1941)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/StVUc1nN0oI/AAAAAAAAAGo/l-UTy7ufjkA/s1600-h/dj%26mh.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392308983250670210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 258px; CURSOR: hand; HEIGHT: 369px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/StVUc1nN0oI/AAAAAAAAAGo/l-UTy7ufjkA/s320/dj%26mh.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;El hombre que ha decidido lanzarse al peligroso viaje al lado oscuro de su corazón, tiene que ser el mismo el hombre que no tiene ningún problema con dejar pasar al Diablo por la puerta de su habitación. En algunas cosas, es como cualquier otro. También lleva consigo un pecho encogido por la irreconciliable lucha de las dos voces a las que es acreedor por el simple hecho de haber nacido humano. También muerde sus labios ante la sublime tentación que es la piel, como sábana extendida, brillando a consecuencia de la luz de la noche sobre ella. También se sabe avergonzado al reconocer frente a un espejo que es él, y sólo él, el mismo que gestó los pensamientos que lo llevaron a encontrar su imagen algo borrosa: como con facciones desdibujadas. Pero, en algunos otros asuntos, es distinto. Encontrará la manera de desligar al Animal de la Razón. Sólo una de sus voces responderá a los violentos himnos de la noche. Sólo una de sus manos se posará sobre el efervescente muslo que invita al desenfreno. Sólo uno de sus labios reirá emborrachado por las sombras del abismo. Pasará entonces que el hombre que quiso conocer lo más puro de la maldad se convertirá en eso que los demás han sabido evitar. Sucederá que la voz del animal se volverá gruñido. El gruñido ahogará la armonía y este hombre dejará de serlo. Y como en la historia del imprudente: este hombre, ahora animal, será la consecuencia. Jamás el camino. Aún si supo dibujar el camino que todo hombre debía de seguir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6320908013101457049?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6320908013101457049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6320908013101457049' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6320908013101457049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6320908013101457049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/10/el-hombre-y-la-bestia-dr-jekyll-y-mr.html' title='El hombre y la bestia: Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1941)'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/StVUc1nN0oI/AAAAAAAAAGo/l-UTy7ufjkA/s72-c/dj%26mh.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-2134804252069136651</id><published>2009-10-11T21:51:00.000-07:00</published><updated>2009-10-11T22:29:59.612-07:00</updated><title type='text'>Clara et moi</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/StK-qoJcrHI/AAAAAAAAAGg/6Fzx-rHF0R4/s1600-h/claraetmoi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391581343456734322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/StK-qoJcrHI/AAAAAAAAAGg/6Fzx-rHF0R4/s320/claraetmoi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Clara et moi (2004) &lt;/em&gt;es como la vida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Es maravillosa. No requiere más que la apertura de dos corazones para ensamblar una historia lo suficientemente valiosa para ser contada. Lo suficientemente humana para ser escuchada. Lo suficientemente válida para morderse los labios y esperar que algún día Ud. sea el que se encuentre al Amor en el asiento de frente del metro de París.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Es sencilla. Por que a pesar de las complejidades que trae consigo enfrentarse a las decisiones que vivir esta vida implica, la decisión más adecuada se encuentra atada al corazón y no a la razón. Está ahí: en la voz oculta de la intuición. En esa que suena como a eco y que, sin embargo, es más fuerte que cualquier grito que alguna vez podríamos ejecutar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Tiene música. No es difícil —y es magnífico— adjuntarle a los momentos la música que mejor se apega a ellos. Los intensifica. Les brinda una especie de filo con el que, en cuestión de minutos, se transforman en aquellos días que rigen todo lo que la vida será a partir de ellos. En esta oportunidad, el filme cuenta con la composición de Benjamin Biolay. Un trabajo digno de reconocer. Colabora con la fluidez y le permite al espectador formar parte de una historia de amor que, aunque no propia, por la música también puede pertenecer a él.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Es triste. Por que en este lugar en donde vivimos el territorio es irregular. No contamos con una pradera llana. En donde nosotros nos movemos hay altos y hay bajos. Hay altos muy elevados: tan elevados que es posible dejar de respirar por un segundo. También hay bajos: muy profundos. Brechas que se abren en el terreno y envían al hombre ahí adónde él pensaba que no tenía cabida.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Es rotunda. No siempre cumple las expectativas. Nunca pretendió hacerlo. Es, al mismo tiempo, aliviador y doloroso. Está llena de pequeños detalles que construyen todo lo que nosotros somos ahora. Está llena de pequeños defectos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Pero, sobre todas las cosas, el filme es corto. El presente se piensa para siempre aún si dura unos cuantos minutos. El futuro depende directamente de adónde hayamos dirigido la mirada. De lo que dijimos y de lo que no. De lo que dejamos entrar y de las puertas que cerramos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-2134804252069136651?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/2134804252069136651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=2134804252069136651' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2134804252069136651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2134804252069136651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/10/clara-et-moi.html' title='Clara et moi'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/StK-qoJcrHI/AAAAAAAAAGg/6Fzx-rHF0R4/s72-c/claraetmoi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5448544778340580397</id><published>2009-10-10T23:47:00.001-07:00</published><updated>2009-10-11T00:36:43.952-07:00</updated><title type='text'>El agujero</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;A Claudia.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Fue hasta el momento en el que lo encontramos insoportable, cuando decidimos lidiar con el agujero que había surgido en la sala de estar. No teníamos idea de que esto podía pasarnos también a nosotros. Siempre hemos sido muy cuidadosos. Algunos de nuestros vecinos, que ya están familirizados con el problema, nos recomendaron dirigirnos al mercado del centro de la ciudad. Según ellos, ahí encontraríamos no una, sino un ciento de soluciones. Al llegar al lugar, lo confirmamos. En poco tiempo tuvimos en nuestras manos casi millar de pequeñas muestras de alfombras. Un muestrario muy variado. Uno muy satisfactorio. Había toda suerte de alfombras: pequeñas, grandes, cuadradas, asimétricas, oscuras, brillantes, delgadas, gruesas, fabricadas en este mundo o fabricadas en algún mundo de afuera. Convergimos en una alfombra gruesa de significativo tamaño con un patrón muy inusual y que, según el vendedor, venía de un lugar en donde las alfombras alguna vez habían sido agujeros. Nos pareció única y adecuada. En el mercado nos explicaron que este tipo de agujeros surgen por consecuencia del contacto entre el cuerpo humano y algún punto del suelo del lugar en el que este habita. No un contacto cualquiera, sino uno específico. Para ser justos, ya lo sospechábamos. La mujer que vive al lado de nosotros consiguió crear un agujero la misma noche que termino de escribir los relatos en los que describía sus últimas citas sexuales con el Demonio. Decidió darse una siesta con justa razón. Despertó flotando sobre una llama violeta que provenía del sótano y atravesaba los dos niveles de su casa hasta llegar a su habitación. Aproximadamente, nuestro agujero medía un metro de ancho y unos dos de alto. No había sentido en buscar a un culpable. Días anteriores al suceso, cada uno de nosotros estuvo envuelto en lo que nosotros conocemos como nuestros &lt;em&gt;episodios&lt;/em&gt;. Siempre hemos sido muy vulnerables a las fronteras que rigen el espíritu humano. Las cruzamos con facilidad. Perdemos noción de lo consciente y aparecemos en algún lugar entre este mundo y otro que no sabemos como llamar. A causa de esto, nos manejamos con precaución. Sin embargo, se nos hizo imposible combatir la comunión que surgió entre las condiciones del clima y las que nos regían en ese momento específico. La noche en que el agujero se abrió paso, escuchamos susurros en toda la casa. Eran muy molestos. Sabíamos que se trataban de diferentes voces, lo que no podíamos descifrar era lo que decían. Aparte de sonar en una frecuencia diferente de la regular, se atropellaban unas a otras y aveces sólamente gemían. Decidimos dejarlo pasar. Pero, luego se las comenzaron a ver con algunos de los hábitos que más gusto nos dan. Cambiaban el sabor del té que tomábamos por la tarde, escondían los cigarrillos y le daban otra implicancia al &lt;em&gt;whisky&lt;/em&gt; que bebíamos los sábados por las noches. Convenimos en buscarle una solución. Esta mañana colocamos la alfombra sobre el agujero. Queda a la perfección. Sería justo decir que ahora dormiremos tranquilos. Pero, seguimos pensando en lo que dijeron algunos de los vendedores. Esperaban que no fuera muy tarde. Según ellos, cuando esto no se arregla a tiempo el agujero puede mudarse al pecho del hombre. Y como dijo uno de ellos: aún no se ha encontrado alfombra alguna que cubra uno de esos. No supimos qué decir. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por el momento, guardaremos silencio y esperaremos lo mejor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5448544778340580397?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5448544778340580397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5448544778340580397' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5448544778340580397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5448544778340580397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/10/el-agujero.html' title='El agujero'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4012357156497599756</id><published>2009-09-26T22:02:00.000-07:00</published><updated>2009-09-26T22:45:52.459-07:00</updated><title type='text'>Corte de cabello</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hoy quería comenzar de nuevo. Por eso, decidí recortarme el cabello. Es mi parecer que todo lo que vivimos, se lleva en diferentes lugares del cuerpo. Como no puedo deshacerme de la boca o de las manos, me las veo con el cabello. La muchacha de turno en el salón sugiere algo no muy drástico. Conjugaría bien con la forma de mi rostro, dice ella. Coincidimos. No me sentará mal verme atractivo para construír nuevos recuerdos que filtrar. Unos se quedarán. Otros se irán. Los que se van siempre se alojan en el cabello. Nunca he estado muy encariñado con este. Digo, crece rápido, muere rápido y, como yo, tiene sus buenos y malos días. Me veo en el espejo. Es muy alto. Me parece que aún enmarca el rostro del que llegó a deshacerse de una vieja versión de sí por desacuerdo. Por inconsecuencia. Esta vez, yo sugiero algo más corto. Ella no se ve muy convencida. Pero, con las cosas del cuerpo de uno, uno siempre tiene el derecho de hacer y deshacer. Esta vez ha quedado muy corto. Concentrado sobre el centro de la cabeza. Así se ve más oscuro. Deja ver las cicatrices que posee mi rostro. Lo envejecido de las comisuras de los ojos. La forma pronunciada de los pómulos. El alcance de la boca. Sonrío. A la muchacha, habrá que darle propina por la paciencia. Esperan que regrese pronto. Según ellos, el corte necesita mantenimiento. Les digo que sí. No muy convencido. Más que un tipo de corte específico, este ejercicio necesita tijeras y cabello. Que caiga de la cabeza a los hombros. Que uno pueda pisar las pilas de cabello muerto. Que sea como dejar en ese extraño lugar los recuerdos que se desvían de lo que uno quiere para sí mismo. A mis conocidos, no les gusta. Maltrata mi rostro, según ellos. Lo inflama. Les digo que no se preocupen. Crecerá. De todas formas, aún estoy joven. Hay cosas que no he vivido. Hay cosas de las que aún no me he arrepentido. Cuando sucedan, confío en mi cabello. Es una relación de amor y odio. Él que me odia por recortarlo sin piedad. Yo que lo amo por ser la bodega que creo y destruyo según mi necesidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4012357156497599756?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4012357156497599756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4012357156497599756' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4012357156497599756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4012357156497599756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/09/corte-de-cabello.html' title='Corte de cabello'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6464765309626263316</id><published>2009-09-13T03:39:00.000-07:00</published><updated>2009-09-13T03:42:42.144-07:00</updated><title type='text'>Esta es la segunda vez que le veo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Esta es la segunda vez que le veo. Está un poco más delgado. Pero, no es eso lo importante. Lo importante es que está aquí. En este lugar. A solo un brazo —quizá también un beso— de mí. Lo noto algo serio. Quizá, cambiado. Me sonríe. Se toma el tiempo de darme algo más que un saludo. Un abrazo, una señal de confidencia. Algo que deje claro que nos acostamos el año pasado. Como siempre, primero circundamos el territorio con una conversación agradable. Preparo mi mirada. Quiero que diga lo que tiene que decir. No sé si lo consigo. Como la última vez que lo vi, aún no consigue detener las implicaciones de mis ojos sobre los de él. Ve hacia otro lado. El cuello me aprieta. Decido apresurar las cosas, me muevo hacia la parte más apartada del jardín. Me sigue. Me besa. Su cuerpo está cerca del mío por la fuerza con la que su brazo empuja mi espalda. Nos acostamos. Para mí es mejor que nunca. No digo mucho. Duermo viéndolo. A él. Que se ponga encima de mí, le pido. Que así voy a dormir mejor. No se queja. Lo hace. Por la mañana amanecemos en camas separadas. Me aflige. Decido pensar que algo le sofocó. Después de todo, había sido una noche muy calurosa en la ciudad. Ahora sé que se trataba de la primera señal. Nos volvemos a citar. Lo mismo de siempre. Ahora detiene los besos para hacer preguntas. No son como antes. Son preguntas muy complejas para decírseles al amante. Respondo que sí o que no. Entristezco. Adelgazo. Me emborracho. Le invito a una cena privada. Tengo la esperanza de encontrar lo que tuvimos. Quizá por la noche. Quizá ahí. No pasa nada. Vuelvo a entristecer. Vuelvo a adelgazar. Me vuelvo a emborrachar. No sé por que lo hice. Desnudarme así frente a él. No lo había hecho antes. Le dí la oportunidad a él. Que viene de muy lejos. Que no tiene más relación conmigo que un verano hace un año. Uno mágico y efervescente. Uno que no volverá a ocurrir. Él no lo sabe. Que lo de hace un año fue único. Él piensa que ahora tenemos algo mejor. Él cree que esto nunca fue algo. Él nunca se enamoró. Se va. Tomará su avión. Dice que nos podemos encontrar en Madrid en Septiembre del próximo año. Sonrío. Suavizo el rostro. Pienso en el próximo año. Pienso si podré volverlo a ver. Pienso en él. Pienso en mí. Pienso en el beso que ahora él le dará a alguien más. Pienso en el beso que no me dio a mí. Apretón de manos. Cierre. La noche cae por las ventanas de mi habitación. El silencio de la ciudad. El callado quejido del corazón que está roto. El suave cascabel que es el miedo creciente de volverse a enamorar.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6464765309626263316?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6464765309626263316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6464765309626263316' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6464765309626263316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6464765309626263316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/09/esta-es-la-segunda-vez-que-le-veo.html' title='Esta es la segunda vez que le veo'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3406780204766289336</id><published>2009-09-12T17:46:00.000-07:00</published><updated>2009-09-12T18:11:50.656-07:00</updated><title type='text'>Leaving Las Vegas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SqxDE1zQrSI/AAAAAAAAAGQ/F5AqxwKGdFU/s1600-h/llv.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 241px; FLOAT: left; HEIGHT: 170px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380749405241519394" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SqxDE1zQrSI/AAAAAAAAAGQ/F5AqxwKGdFU/s320/llv.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Alguien dijo alguna vez que el punto de quiebre del exceso habita en el lugar exacto en donde este interrumpe la vida del que lo ejecuta. Ahora bien, ¿qué es de esta máxima cuando el exceso no tiene alguna vida que interrumpir? ¿Será que es entonces cuando el exceso es lo más puro que puede ser? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Leaving Las Vegas (1995) &lt;/em&gt;lo trata de averiguar. Se arma de un actor con cara de paranoia, de una actriz con una belleza muy sencilla y de una ciudad lo suficientemente brillante para cruzar con facilidad la línea que divide la celebración del hastío. Bajo estas directrices se hace posible desarrollar la historia de cómo un hombre comprometido va cayendo, a velocidad exponencial, en lo que podría clasificarse como territorio prohibido para la mayoría de nosotros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como suele suceder con cualquier filme que ilustre el lado oscuro del corazón humano, este también cautivó y aberró al público al momento de su salida. Los cautivó, quizá, por el grandioso trabajo del actor principal —quién, debe reconocerse, supo manejar muy bien la maravilla que es el abismo del espíritu del hombre— si no por ello, quizá por la frágil técnica que ocupó el director para filmar. Aberró por que sigue siéndole difícil al hombre dirigir la mirada hacia los cuerpos de aquellos que fueron más susceptibles a la corriente que mueve el corazón del hombre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El sexo, la prostitución, el alcoholismo, las drogas, el masoquismo y la depresión en esta película pueden ser vistos de dos maneras. La primera, la más tradicional. Simples fenómenos resultantes de hombres que valen no más que nada. Elementos que se dejan al margen y que, por obra y gracia de la Sociedad, saldrán de nuestras calles y nuestras ciudades por acción de ellos mismos. Pero, también está la segunda. Estos fenómenos son las consecuencias de haber jugado y haber perdido todo el corazón en una sola carta. No es que sean modelos a seguir. Es que hay que reconocerles que los que ahora llevan esos monstruos encima le dieron la cara a la vida de una forma que, quizá, algunos de nosotros no hemos logrado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El hombre que, como nuestro personaje principal, decide acabar con su vida de la misma manera en que comenzó a olvidarla; lleva dentro de sí un corazón animal, poco domesticado; que, como el niño, salvaje y violento responde a las carencias que no supo llenar nadie ni nada. Es caprichoso. Es estúpido. Es destructivo. Pero, ¿no es así, también, La Naturaleza? ¿No es así nuestro origen?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3406780204766289336?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3406780204766289336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3406780204766289336' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3406780204766289336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3406780204766289336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/09/leaving-las-vegas.html' title='Leaving Las Vegas'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SqxDE1zQrSI/AAAAAAAAAGQ/F5AqxwKGdFU/s72-c/llv.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4502582884362983371</id><published>2009-09-08T21:37:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T22:03:30.895-07:00</updated><title type='text'>Turbio, caótico, caníbal</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;En este pequeño jardín de juegos jugamos a hacernos daño. No conocemos algo mejor que hacer. O, al menos, no creemos que haya algo mejor que hacer. Hemos sido así desde hace mucho tiempo. Él le hizo daño a ella. Ella a él. No tomamos más nota que del daño propio. Cuando este se manifiesta, lo demás parece ya no importar. Aunque en su inicio sea un juego inocente, nos ensañamos. Nos obsesionamos. Nos retorcemos. Queremos contagiarlo. Nuestro pecado lleva en la raíz lo verde del fruto que aún no ha madurado. En su copa: la corrupción de la carroña. Somos niños y niñas que se lastiman en el corazón. Encerrados en un frágil jardín. Atrapados por cercas que creamos con los cuerpos de los más débiles. ¡Cómo nos duele la herida provocada!Pero, cuanto placer nos brinda provocarla. Así se ve este jardín para los de afuera. Como un pedazo de tierra entre nubes y serpientes. Turbio, caótico, caníbal. No tenemos planes de dejarlo. Aunque el número de pérdidas siga aumentando. No hemos conocido lo que hay allá afuera. Vivimos a la expectativa de la apropiación del yugo. Lo esperamos en nuestras manos. El día que el arma caiga en manos ajenas sufriremos. No reconoceremos que es entonces cuando nos elevamos por encima de los árboles de manzana. No sabremos ver la salida. No por que no queramos. Sino, por que no aún no hemos conocido algo mejor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4502582884362983371?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4502582884362983371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4502582884362983371' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4502582884362983371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4502582884362983371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/09/turbio-caotico-canibal.html' title='Turbio, caótico, caníbal'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4611169677208565365</id><published>2009-08-30T21:21:00.000-07:00</published><updated>2009-08-30T21:50:50.775-07:00</updated><title type='text'>Un pequeño desajuste, nomás</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Para comenzar, hay que entender de dónde provenía. Venía del dolor. De esos que son pasillos muy angostos para el cuerpo. En esencia, agotadores. Buena parte de lo que había sido su vida en esos momentos, correspondía a la integración de todo lo que había dejado de fuera. Eso que nos corresponde, pero no nos gusta reconocer. No cabe duda que cuando consiguió hacerlo, su espíritu cayó en regocijo. Su semblante se suavizó. La vida era entonces una celebración. El tiempo que siguió a este fenómeno era muy ligero. Llegaba y se iba con premura. Nada parecía muy estable. Tampoco, definitorio. Su cuerpo parecía haber olvidado el pesado capítulo que acababa de recorrer. Su espíritu no. Nació, ahí, un desfase. Cuando esto sucede y no se toma el tiempo de solucionarlo, el cuerpo y el espíritu avanzan en direcciones disímiles. El desfase se convierte en una brecha. La brecha en un abismo. Como es imposible separar al hombre en partes, se inició una batalla. Diferente de la primera. Quizá, peor. No es lo mismo pedirle retroceso al hombre que ha conquistado algo que hacerlo con el que aún no conoce la apropiación. Nuestro personaje era muy orgulloso para reconocer lo que le debía al dolor. No tenía intención alguna de volver el rostro hacia él. En esto tenía razón. En lo que estaba equivocado era en la manera en que había de regresar a él. No era necesario el sufrimiento. Sino, la apertura. Lo maravilloso del espíritu que se encuentra adoleciente es que es el más sensible de todos. Se nutre más que ninguno. Como él no supo hacerlo, el dolor le reclamó.  Esta vez, con más violencia. A nuestro magnífico personaje le tomaría cierto tiempo adicional ajustar sus circunstancias. Una vez lo haga, confiamos en que su espíritu será, de todos, el más hermoso. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4611169677208565365?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4611169677208565365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4611169677208565365' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4611169677208565365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4611169677208565365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/08/un-pequeno-desajuste-nomas.html' title='Un pequeño desajuste, nomás'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5879200609492724040</id><published>2009-08-25T21:05:00.000-07:00</published><updated>2009-08-25T21:58:22.144-07:00</updated><title type='text'>Dos días</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Carlos era un hombre muy afortunado. Su vida estaba formada por dos tipos de días. Diferentes los primeros de los segundos, pero exactamente iguales cuando se trataba de la misma clase. Al primer tipo de días, él les llamaba los días malos. Se caracterizaban por tener minutos largos y viscosos. Semejantes a la saliva del sediento. Durante estos días, cualquier movimiento era brusco; el sol, siempre incisivo. El ánimo que les rodeaba era necesariamente el mismo. La sensación de bordear un abismo, llenar la garganta de brea, rozar con atrevimiento la locura que viene de la exasperación. La mayor parte de los días eran de este tipo. Se le hizo necesario, para aliviarlos, desarrollar una suerte de rutina. Los días los comenzaba y los terminaba de la misma manera: con una ducha caliente de más de treinta minutos. Se evitaban comidas pesadas y se elegían únicamente bebidas frías. La música: &lt;em&gt;jazz.&lt;/em&gt; Pero no del tipo que desborda en frenesí y se caracteriza por muy caótico; sino, del otro: del que envuelve a la tristeza y se escucha como habría de escucharse una música ejecutada por fumadores. Era una rutina totalmente sensorial. Carlos había descubierto que a través del placer que le otorgaban estas actividades, su espíritu conseguía reposo. Si no un sosiego duradero, al menos uno fugaz. Además, no podía emborracharse siempre que le diera la gana. Hacerlo empeoraba con creces los días malos. De cierta forma, Carlos estaba acostumbrado a la compleja sensación en la que se sumergía durante estos episodios. Aunque doloroso, le parecía natural estar envuelto en un vaivén de pena y placer. Después de todo, su existencia era una que se encontraba dolorosamente encajada entre lo que conocemos todos y aquello que sólo conocen algunos. Eso que es algo&lt;em&gt; más. &lt;/em&gt;Aunque él desconocía este razonamiento, su espíritu lo intuía y esto último le brindaba un pequeño respiro de resignación. Por otro lado, Carlos tenía otro tipo de días. A estos días les había designado como los días buenos. Para ser justos con él, habría que decir que realmente no eran lo que se conoce como días buenos. Les llamaba así por que simplemente eran distintos de los malos. Estos siempre acaecían poco después de lo que él consideraba los días más duros entre los duros. No es que él estuviera encantado con estos días; pero, al menos, no traían consigo el castigo físico que tanto caracterizaba a los primeros. Aún así, lo que estos días traían era más grave de lo que Carlos sabía. A todas luces, les prefería. Siempre eran días de tormenta. Los elegía concientemente aún a pesar de que eran estos días los que estaban envueltos en un luminoso manto apocalíptico. Anunciaban cosas que él no entendía. Avalaban a las voces que él sólo escuchaba en los sueños. Le daban sentido a todo aquello que Carlos sospechaba y había sospechado, en secreto, en inquebrantable conspiración consigo mismo. A este tipo de días, no les buscaba aliviar; en todo caso: lo contrario. Los vivía en su habitación. Sin más sonido que la lluvia. Sin más sensación que el movimiento de los pulmones en el pecho: llenándose de vida, vaciándose de ella. Carlos sabía perfectamente que en su vida había dos tipos de días. Sabía qué hacer con ellos. Sin reconocerlo en voz alta, Carlos estaba totalmente dispuesto a vivir con fervor como la víctima de su destino. No le importaba que los primeros días le magullaran, siempre y cuando a esto le siguiera la sensación de caída que anunciaba la llegada de los segundos. Era una combinación irrepetible. Gloria y verguenza íntima. Violento secreto. Sueño y realidad. En fín, sus dos días eran todo aquello que es el espíritu cuando se ensancha para casar con lo que no puede y que es eso que, con toda propiedad, debe llamarse &lt;em&gt;Belleza&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5879200609492724040?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5879200609492724040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5879200609492724040' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5879200609492724040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5879200609492724040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/08/dos-dias.html' title='Dos días'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3298168183928459191</id><published>2009-08-16T21:08:00.000-07:00</published><updated>2009-08-16T21:41:47.495-07:00</updated><title type='text'>Lo in-habitable</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hasta hace unos días, esta no era vivienda extraña. Al menos, en apariencia. Tres habitaciones, un jardín pequeño, cocina y sala-comedor. Nada del otro mundo. Los inquilinos que viven debajo del suelo y al margen de las esquinas, decidieron que era momento de entregarme un mapa completo de mi hogar. Algo habrá tenido que ver mi constancia en el ciudado de los geranios y, sin ánimos de modestia, mis invitaciones a cenar que siempre fueron bien recibidas. De acuerdo al nuevo mapa, mi vivienda se extiende desde aquí, por debajo del suelo, hasta una profundidad difícil de adivinar. No me mostré muy sorprendido. Algo de eso sospechaba por los sonidos que venían desde ahí en la noche y que, con el tiempo, dejé de confundir con los sueños. Como nunca he sido muy confiado, acepté la invitación a recorrer las nuevas locaciones con algo de descontento. Tampoco me sentía cómodo con la constante presencia de los inquilinos del otro lado. Aunque buenos comensales, me parece que siempre andan de prisa. Sus pequeños pasos pueden llegar a ser irritantes. Cuando finalmente conocí el lugar, quedé encantado. Resulta que acá abajo las paredes están construídas con retazos de lo que llevo y he llevado adentro. Hay paredes enteras que, aunque saben a mi nombre, me son totalmente desconocidas. El inquilino más antiguo me ha explicado que entre más se avanza en el edificio, más se va descubriendo algo de la profundidad de mi pecho. Me ha dicho que, en términos convencionales, esas son las zonas más exclusivas para habitar. También dijo que aún no estoy listo para conocerla: aún si se trata de mi propiedad. Su invitación es que me mude ahí abajo. Junto a ellos. Piensan que es la mejor forma de convertir este lugar en una fortaleza. En algo así como un mundo completo. Les he dicho que no se preocupen. Que mañana mismo estaré ahí. Dejaré la superficie inhabitada. Cuando me preguntaron por los geranios y las cenas, les dije que no había problema. Que aquí abajo crecerían geranios nuevos. Que las cenas serían banquetes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3298168183928459191?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3298168183928459191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3298168183928459191' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3298168183928459191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3298168183928459191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/08/lo-in-habitable.html' title='Lo in-habitable'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-850906941847016935</id><published>2009-08-12T23:49:00.000-07:00</published><updated>2009-08-13T00:11:48.659-07:00</updated><title type='text'>A los ojos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Es posible. Es posible viajar tiempo atrás con tan solo una mueca. Es posible arrasar la paredes de una ciudad sólida, moralista y apropiada, cuando quién mora en esta habitación es el deseo. Es posible guardar en la misma cesta la manzana del odio y las flores del amor. Es posible que en el primer minuto nada tenga sentido. Es posible que en el segundo todo sea armonía. Puede suceder que quién haya defendido a Dios, sea ahora fiel ejecutor del Demonio. Es posible morir en los sueños. Es posible —y es maravilloso— nunca volver a despertar. Es posible que Ud. y yo nos crucemos en la calle del Tiempo. Es posible que nos amemos. También es posible que nos odiemos. Puede suceder que el que haya muerto, regrese. Puede suceder que el que esté vivo, se vaya. Es posible comprometer la salvación a cambio de la carne. Es posible que la carne sea la salvación. Son posibles sus ojos. Sé que son posibles por que bastó mirarle a los ojos para comprender que todo lo que aquí construímos depende directamente de si sus ojos vuelven a mirar a los míos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-850906941847016935?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/850906941847016935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=850906941847016935' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/850906941847016935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/850906941847016935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/08/los-ojos.html' title='A los ojos'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5497180560705909654</id><published>2009-08-10T23:15:00.000-07:00</published><updated>2009-08-12T23:24:29.051-07:00</updated><title type='text'>Entre nosotros dos: el mar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hay un hombre frente al mar. No es la primera vez que se encuentra ahí: los pies en la arena, la mirada fija y, dentro de él, un vacío que sólo se sabe llenar con el vaivén de las olas oscuras. Hace no mucho tiempo estuvo otro hombre frente al mar. Tampoco era la primera vez que se encontraba ahí. También puso los pies en la arena y la mirada fija. También creyó que su oscuro vacío podía ser aplacado con toda el agua del mar. Entre el primero y el segundo apenas hay un año de separación. Entre el segundo y el primero hay una diferencia de profundidad que se sabe reconocer en la mirada. Lo que el primero sabe, aún no lo puede lo saber el segundo. Lo que el segundo no sabe, el primero lo conoce con toda propiedad. Sin embargo, los dos han estado de la misma manera frente al mar. Tanto el primero, como el segundo han sentido desde tiempo atrás una atracción inexplicable hacia lo que ahí reside. Los dos le han soñado. Los dos han guardado su sonido detrás de los ojos. La gran diferencia entre el que ahora se encuentra ahí y el que ahí estuvo radica en que para el segundo la tempestad está sólo en las olas; mientras que para el primero la tempestad está dentro de sí. La maravillosa coincidencia entre los dos es el tiempo. El tiempo que le tomó al segundo convertirse en el primero. El tiempo que le tomó al primero convertirse en el mar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5497180560705909654?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5497180560705909654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5497180560705909654' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5497180560705909654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5497180560705909654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/08/entre-nosotros-dos-el-mar.html' title='Entre nosotros dos: el mar'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3974261860038671613</id><published>2009-08-05T23:01:00.000-07:00</published><updated>2009-08-06T00:04:37.241-07:00</updated><title type='text'>Sueño</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Apareció ahí. Detrás de una puerta blanca. Antes de que pudiera decir algo, desperté. Mis sueños siempre han tenido la hermosa característica de dejarme un ligero dolor de cabeza. Es por su complejidad. Por la grandiosa coincidencia de rozar con tanta violencia el espíritu que le dejan trémulo y, por consiguiente, atormentado. Durante un buen número de días, estuve en presencia de un nuevo invitado. Se trata de una mujer. No muy joven. No muy hermosa. Mirada lastimera, ojos cansados, piel morena. Decidió que la mejor manera de encontrarme era a través del bosque onírico en el que me he movido con tanto temor y asombro. Lo hizo de manera sigilosa, casi humilde. Su tacto era tan delicado que logré recordarla  hasta el penúltimo día que decidió visitarme. Apenas y sé de ella. Sé que le gusta ubicarse detrás de puertas que me son muy familiares. La recuerdo detrás de la puerta caoba de la que alguna vez fue casa de mis abuelos y que, en cuestiones del corazón, corresponde a la puerta de mi infancia. Detrás de las puertas del armario de mi antigua casa o, en otras palabras, detrás de la puerta en la que descubrí el sendero en el que ahora me muevo y que, distinguidamente, está teñido de oscuridad. Cuando estuvo detrás de la puerta blanca que me llevó a la más honda de las tristezas fue cuando me dijo sus razones. Para decirlo, colocó sus ojos hacia arriba. Logró concentrar el brillo de los mismos en un sólo punto. Puso su mano sobre las mías. Hace un buen tiempo que ella no está en el mundo de los vivos. La última vez que la ví recorrimos todos los mundos en los que mi espíritu ha sabido viajar. Íbamos de la mano. Junto a ella, los pasillos son más cómodos. Las puertas, menos imponentes. Pienso en ella todos los días. Aún no sé a qué se debe nuestro encuentro. Quizá está encantada con haber encontrado un compañero de viaje para estas tierras en la que confluyen tanto su memoria, como mi vida. He decidido preguntárselo la próxima vez que nos veamos. Antes de hacerlo, quiero mostrarle cómo se ve mi cuerpo cuando ella posa sus dedos fríos sobre mi rostro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3974261860038671613?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3974261860038671613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3974261860038671613' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3974261860038671613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3974261860038671613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/08/sueno.html' title='Sueño'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8368715010451996407</id><published>2009-07-24T01:59:00.000-07:00</published><updated>2009-07-24T02:13:35.683-07:00</updated><title type='text'>Tanto la víctima como el verdugo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Él sabe. Sabe que detrás de su rostro suave hay una buena cantidad de golpes. Sabe que aún no puede dejar atrás ni el jardín, ni el niño que alguna vez descubrió en este. Sabe que le tomará mucho tiempo besar con los ojos cerrados. También sabe lo que alguna vez vio y ahora no puede ver forma parte de lo que el presente le arroja como su reflejo. Sabe de sus pasiones. Sabe exactamente cuáles de ellas no puede controlar. Sabe moverse con la suficiente delicadeza para no salir herido. Sabe que  prefiere platicar con un cigarrillo que hacerlo sin él. Sabe algunas cosas de él. Sabe algunas cosas de los demás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Él no sabe. No sabe como se siente la entrega absoluta por que apenas y ha rozado el fenómeno. No sabe cocinar si no es con los mismos sabores que siempre ocupa. No sabe que decir sobre algunos temas de política. No ha decidido aún si cree o no cree en Dios. No sabe si estará aquí el día de mañana. No sabe cómo reaccionará la próxima vez que se encuentre frente alguna emoción más grande que él. No sabe como dejar de escuchar boleros. Tampoco sabe lo que esto le hará la próxima vez que suceda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Lo más importante es que no sabe cómo detenerse. Y esto último él lo sabe perfectamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8368715010451996407?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8368715010451996407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8368715010451996407' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8368715010451996407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8368715010451996407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/07/tanto-la-victima-como-el-verdugo.html' title='Tanto la víctima como el verdugo'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3590334438736948249</id><published>2009-07-22T21:36:00.000-07:00</published><updated>2009-07-21T23:20:50.140-07:00</updated><title type='text'>Bonjour tristesse</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SlRa0U4dS3I/AAAAAAAAAGA/JyPlUcBcR1A/s1600-h/wfs1159.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 204px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356005711855569778" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SlRa0U4dS3I/AAAAAAAAAGA/JyPlUcBcR1A/s320/wfs1159.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;De habernos conocido, ella y yo, nos hubiéramos arrastrado con nada más que la mirada a la parte más oscura de un salón. Aunque el tiempo nos haya jugado una mala pasada, Francoise Sagan y yo nos logramos encontrar en su primera novela. &lt;em&gt;Bonjour tristesse&lt;/em&gt; (1954) es un relato exquisitamente corto en donde el lector es guíado, a través de las circunstancias, por la voz de su protagonista. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Como ya ha pasado antes, la voz de este personaje es la voz de una mujer joven. Una que se atropella con sus mismas palabras, se nutre de sus misma oscuridad. Se mueve únicamente bajo sus propias reglas y sus propias reglas se rompen bajo el espíritu salvaje que sólo sabe dar la juventud. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Para dejar de lado mi natural atracción hacia el caos y el exceso, debo señalar que el retrato que muestra un espíritu como este es uno que funciona para recordarnos la violencia que puede llegar a habitar dentro de nuestros corazones y lo exquisito que puede llegr a ser dejar de lado los convencionalismos y entregarse al placer más abrasador. Después de disfrutar de las palabras de Sagan, lo importante es reconocer que dentro de nosotros también reside una muchacha de dieciesiete años; capaz de mantener un estilo de vida poco noble y de rechazar la oportunidad de modificarlo aún a pesar de que aparezca con el rostro más sobrio y elegante que pudiésemos buscar. Aún a pesar de que ese rostro se parezca a la felicidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Francoise y yo lo reconocimos. Lo sabemos por que, cada quién durante su momento, insistió en mantenerse al lado del voraz espiritu de la juventud. Los dos confirmamos que la razón estaba de nuestro lado cuando nuestras miradas sedujeron a los hombres y a las mujeres de la manera más encantadora posible. Los dos entendimos adónde nos llevaba esto cuando despertamos una que otra mañana con la boca seca, las manos tristes y con un montón de recuerdos construídos con bebidas volátiles y besos efimeros. Los dos dejamos de luchar contra ello cuando nos dimos cuenta que tarde o temprano terminaríamos haciendo lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3590334438736948249?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3590334438736948249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3590334438736948249' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3590334438736948249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3590334438736948249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/07/bonjour-tristesse.html' title='Bonjour tristesse'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SlRa0U4dS3I/AAAAAAAAAGA/JyPlUcBcR1A/s72-c/wfs1159.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4596075405518428820</id><published>2009-07-15T03:29:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T03:32:31.914-07:00</updated><title type='text'>IV Al viajero lo hace el viaje</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Entre otras cosas, decidí que lo mejor para sosegar mi violentado espíritu era armarme de una pequeña maleta, despedirme cuando todos dormían, tomar una ración de dinero que, sabía, no sería suficiente y emprender un viaje: un viaje junto con la soledad. Así es como visité dos ciudades totalmente distintas pero que, dentro de mí, hacían florecer los mismos ojos serenos y una sola boca calma que apenas se movía para dejar escapar pequeñas raciones de aire que funcionaban de la misma manera que lo hacen los cigarrillos en el corazón del hombre que fuma para abrasar toda la tristeza que le invade. El hombre poco sabe de sí y mucho tarda en entender que dentro de él mora el ánimo que desprenden, con sus luces, las ciudades enteras que, tiempo atrás, se construyeron con unas manos que no son muy distintas a las de él. Al viajero lo hace el viaje y el hombre mismo es los dos: tanto un viajero, como un solo viaje que está compuesto de infinidad de distintos rostros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;De la primera ciudad recuerdo con exactitud sus calles empedradas y la peculiar forma que tenía de recordarme por las tardes, cuando una vasta sábana de colores naranja se acurrucaba desde el cielo y se entreponía entre mis ojos y las casas, una misma canción que habla de una ciudad en Francia y lo hace con acordeones y una voz que baila, de arriba a abajo, en el espacio que el tiempo le ha permitido. En ella, tomaba café con familias de extranjeros y bebía cerveza amarga en un bar que era administrado de hermosa manera por inquietos jóvenes que tenían ya mucho tiempo de haber partido de sus países de origen. Por las noches, adormecido por el cansancio y el licor, tarareaba la misma canción que ocupaba mi cabeza durante el día hasta quedarme dormido. Dormía, todo yo, en una celeste quietud. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a la segunda de las ciudades que visité, tuve el suficiente tiempo de viaje como para pensar en todo lo que hasta ese día había acontecido. Sin embargo, no fue así: una especie de desmesurado sosiego me invadió y permanecí inmóvil, callado. Recuerdo haber despertado cuando en algún momento el bus en el que viajaba cortaba el denso aire que se mueve alrededor del lago más grande de la región: sus grises colores inundaban el panorama, Tuve unas repentinas ganas de gritar, pero me contuve y la desesperación desapareció con el trago de saliva que dí antes de volver a dormir. A la ciudad, llegué por la noche sólo para encontrarme infinitamente agradecido por tener la oportunidad de ver, desde un balcón, como todo un valle de luces se mueve en el vaivén de una hamaca invisible que parece alentar a los hombres a que sueñen para rápidamente envolverlos, presas oníricas, en un sueño colectivo que tranquiliza hasta el más insomne de ellos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A diferencia de lo que yo creía, mi espíritu no encontró sosiego. Se me vió regresar con una oscura mirada que revelaba el haber sido partícipe de una verdad magnífica. El desplazamiento físico del que fui sujeto fue sólo un instrumento que reveló, con hermosas ciudades y con un espíritu rejuvenecido, que el viaje que realmente necesitaba era uno para el que no se necesitan maletas y que toma lugar dentro de uno mismo. Para este viaje necesitaría todo el tiempo del día y toda la fuerza de mi corazón. Para este sólo viaje tendría que estar dispuesto a dejar todo lo que tenía. Pero, más grave aún: para este viaje tendría que ser como aquellas flores que ceden la belleza de su vida ante el magno brazo del antigüo Invierno. Naturalmente, lo último que esto traía consigo era sosiego.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4596075405518428820?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4596075405518428820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4596075405518428820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4596075405518428820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4596075405518428820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/07/iv-al-viajero-lo-hace-el-viaje.html' title='IV Al viajero lo hace el viaje'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6539589821302517911</id><published>2009-07-14T01:30:00.000-07:00</published><updated>2009-07-14T01:50:14.302-07:00</updated><title type='text'>Un beso, una puerta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Debo confesar que se me hace irresitible hacerlo. De manera inmediata cierro los ojos. Al desconocido, lo atrapo con el antebrazo. Lo empujo hacia mí de tal forma que el temblor que recorre mi torso sea, por los minutos que dure el fenómeno, un asunto de mutuo sufrimiento. La parte baja de la palma de la mano, sobre la parte trasera del cuello, se mueve de forma vertical. En ambas direcciones. He aprendido que este movimiento intensifica la sensación. Envía una corrriente metálica que, si bien ejecutado, sube y baja por la columna vertebral. Cuando exitoso, esto hará que el sujeto se vea obligado a pararse sobre las puntas. Este último acercamiento crea una especie de burbuja. La tensión se hará presente. Los involucrados pueden llegar hasta gestar emociones en sus interiores. De realizarse de manera adecuada, este procedimiento aligera la cabeza. Afloja los brazos. Hace que florezcan pensamientos. Disimula los sonidos que ocurren alrededor y, finalmente, consigue una que otra mordida en los labios. Hay algunos, como yo, que creemos que es posible conocer el mundo a través de la piel. Claro, hacerlo de esta forma es más peligroso que hacerlo a través de la cabeza. Aún así, es definitivamente más estimulante. Los que seguimos esta rutina lo hacemos así con la esperanza de que un buen día, al abrir los ojos, las luces continúen a medias. En el mejor de los casos: apagadas. Si no es el caso, se ordena otra copa en el bar. Se dice adiós de manera educada. Se regresa a casa. Se elabora un nuevo plan. Se confía en que la próxima vez la comunión de la carne traiga consigo al mundo entero. Si no, al menos la cáscara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6539589821302517911?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6539589821302517911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6539589821302517911' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6539589821302517911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6539589821302517911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/07/un-beso-una-puerta.html' title='Un beso, una puerta'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-1269272312699390380</id><published>2009-07-10T02:18:00.000-07:00</published><updated>2009-07-10T02:46:21.825-07:00</updated><title type='text'>Corte, pausa, acción</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En algún lugar, durante mis veintidós años, mi vida y yo nos separamos. Para hacer de nuestra escisión algo definitivo, decidí mudarme lejos de ella. La última vez que nos vimos fue el bar más cercano de casa. Concertamos este sitio por cuestión de gusto mutuo. Los dos sabíamos que nuestra relación había comenzado en un bar: nada mejor que un par de copas para terminarla. No platicamos demasiado. El hastío era fácil de percibir. Nos despedimos con beso en la mejilla antes de la medianoche. En el sitio en donde me encuentro ahora he hecho todo lo posible por sustituírla. Para hacerlo de la mejor manera, uno debe hacerse de sitios favoritos, de relaciones breves e intesas; de largas y sostenibles. Se trata de conseguir asociar la efervescencia de los momentos con la tierra que uno pisa mientras los gesta. Lamentablemente, no he conseguido hacerlo. De alguna forma, el tiempo es pálido. La incesante presencia de la lluvia logra lavar los trazos burdos que dibujé sobre los rostros, las paredes, los árboles y cualquier otra cosa que tuve a mi alcance. Ayer por la tarde telefoneé a mi vida. Le dije que la llamada era para consultar sobre unos papeles que necesitaba tener en orden. Después del protocolo, entramos en calor. Sonreímos recordando buenos momentos. Hubo un silencio incómodo que corté fingiendo una visita. Le dije que me llamara cuando quisiera. Que estaba a la orden para cualquier consulta. La oí triste. Muy llana. Como ahora ya son más de las tres de la tarde y aún no he recibido llamada, he decidido llamarle de nuevo. Después de una pila de palabras atropelladas, dejé las excusas. Le dije que la extrañaba. Que no había podido construír otra vida. Que la mía era ella. Según lo que me comentó, no me costará reconocerla. Aún es flaca y fuma. Me dijo que me esperaría en el centro de la ciudad. Será mañana por la tarde. Que no me preocupara. Que no hay resentimientos de por medio. Que podemos retomar lo nuestro como si nunca hubiera existido pausa alguna. Que a ella si le gusta viajar. Que la próxima vez que parta podré llevarla conmigo. Que, si me animo, podemos construír una vida nueva los dos. Que a ella no le importaría engordar si es bajo la intención de inyectarle más vida a lo nuestro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-1269272312699390380?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/1269272312699390380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=1269272312699390380' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1269272312699390380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1269272312699390380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/07/corte-pausa-accion.html' title='Corte, pausa, acción'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-2275685670211292682</id><published>2009-07-06T02:31:00.000-07:00</published><updated>2009-07-06T02:54:36.029-07:00</updated><title type='text'>Breve nota del escritor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Por lo menos en mi caso, este negocio trata de saber cómo encerrar, en una jaula, un fenómeno que por su misma definición ni nos pertenece, ni tampoco es posible de encerrar. Uno se dedica a esta actividad por que así se lo exige el corazón: aún los intentos más torpes de capturar lo inefable producen una especie de elevación que no es posible de duplicar con instrumentos materiales. Claro, puede ser irritante. Uno sabe que ni las palabras que ocupa para construír la prisión, ni las formas que tiene para llegar a encerrarlo son suficientes. Pasará mucho tiempo antes de que se sienta la satisfacción de haber plasmado, en una dimensión de este mundo, algo de lo que construye —o, en todo caso, destruye— al espíritu. Si a esto, además, sumamos el hecho de que los fenómenos que se buscan no están al alcance de las manos, entendemos que se está frente a un movimiento desgastador. Por eso no es tan difícil entender a aquellos que dedican su vida entera a esta actividad. Después de todo, su misma naturaleza exige la totalidad del espíritu. Comprometer la salvación. Como yo, habrán existido algunos a los que las más extrañas de las construcciones de palabras han de haber perseguido por la noche; inundando la cabeza de pulsos muy pesados para saberlos llevar con naturalidad. Como yo, habrán existido muchos que pensaron que este negocio no era para ellos. También, como yo, habrán algunos otros que se convencieron que por más razones que se busquen uno está hecho para esta autoflagelación. De cualquier manera —y al menos en mi caso— este negocio enseña a tener paciencia. Hay que esperar que la cabeza se alinee con el espíritu. Hay que esperar, además, que las palabras broten de los dedos, como flores, como viento, como lluvia, como monstruos, como lo que sea; revistiendo al fenómeno de todos los atributos que su condición exija. Lo que quiero decir es que hay que esperar el momento indicado para que la pasión abrase al sujeto: haga de este un mero trapo y construya, de la mano del anterior, una jaula digna para lo que podría ser, aunque sea, si Dios lo permite: la cola, la pestaña, la ceja, la voz, la sombra, lo que sea, del fenómeno mismo al que uno se refiere y que está escrito para ser devorado por toda la humanidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-2275685670211292682?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/2275685670211292682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=2275685670211292682' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2275685670211292682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2275685670211292682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/07/breve-nota-del-escritor.html' title='Breve nota del escritor'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-2257493745631321281</id><published>2009-06-29T00:10:00.000-07:00</published><updated>2009-06-29T00:38:50.600-07:00</updated><title type='text'>Por el momento, no hay hora exacta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Nunca he tenido costumbre de usar reloj. Aún así, presto atención a las muñecas de los transeúntes para tener el conocimiento de la hora exacta. En esta ciudad se me hace necesario. Aquí la hora nunca coincide con la intuición que uno tiene de la misma. Siempre es o muy tarde o muy temprano para lo que uno cree que debería ser. He aprendido a capturar la hora con una rápida mirada a las portadas de los relojes de aguja. Con los digitales se me hace más difícil. Este sistema lo perfeccioné a consecuencia de un experimento de prueba y error. Probé fiarme del clima: del sol para ser más específico. No resultó. El sol se escondía muy temprano en la mañana y, cuando finalmente se vislumbraba, era ya un par de horas después del mediodía. Lo mismo por la tarde. Las tardes se revisten de gris más temprano de lo que usualmente lo harían y siempre se acompañan de una lluvia que es muy melancólica para bañar la ciudad antes de la seis de la tarde. Probé fiarme de los rostros de los hombres. Bien sabido es que el rostro matutino está más inflamado que el del mediodía que es más colorido; o que el de la tarde, que está más sucio. Tampoco funcionó. Los rostros permanecían inflamados de persistente manera durante todo el día. Sino, eran muy tristes para poder concluír la hora a partir de ellos. Al menos así pasaba en la ruta en la que yo me movía. Por eso no me quedó otra opción que fiarme de los aparatos mecánicos. Su precisión no era relativa, de ninguna manera, al ánimo del que los cargaba. Según lo veo yo, todo esto me deja un camino que sólo tiene dos alternativas. Comprarme un aparato y tener la insufrible presión de cargar todo el tiempo en la parte más angosta del brazo ó, quizá, aprender a disfrutar el encanto o desencanto que es vivir en una ciudad que, como el corazón de estos hombres, parece estar en un eterno desajuste. Aunque mañana por la mañana tengo cita con el relojero, sé que este asunto no es tan sencillo como armarse de agujas y de precisión. La precisión que yo ando buscando es una que da la alineación del sol, el ánimo propio y el de toda la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-2257493745631321281?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/2257493745631321281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=2257493745631321281' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2257493745631321281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2257493745631321281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/06/por-el-momento-no-hay-hora-exacta.html' title='Por el momento, no hay hora exacta'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8521200228156354074</id><published>2009-06-18T00:18:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T00:32:56.844-07:00</updated><title type='text'>Dese el crédito de estar vivo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Pasa que a menudo uno no se da la cantidad de crédito que debería. ¿Ud. creía que era el único? Pues, no. Incluso esos payasos que Ud. tendrá la mala suerte de conocer y que pareciera que tienen la bestia domada por los cuernos, incluso ellos sufren como Ud. y como yo: seguramente se cuestionan sobre conceptos tan complejos como el tiempo cuando bañan sus cabezas por las mañanas o cuando atan los cordones de sus zapatos antes de salir. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Tengo por cierto que el presente es efervescente. Se esfuma en menos de lo que uno quisiera y, con frecuencia, no deja el gusto en el paladar que persistió mientras Ud. esperaba que llegara. Sé que por ahí dicen que uno no debe vivir en el pasado y tienen su cuota de razón: después de todo, ¿de qué le sirve a Ud. tratar de reunir a las personas, los momentos y los lugares que construyeron lo que Ud. tiene calificado bajo buenos momentos? De nada. Esos tiempos ya se fueron. Aún así, es bueno guardar alguna señal del rastro que ellos dejaron sobre Ud. Guárdese un beso, por ejemplo. Una canción, una fotografía, una frase. Lo que sea. Guárdeselo. Es para Ud. Regrese a ella cuando el presente no sea efervescente. No me diga que su presente siempre es burbujeante. Yo sé que no. Según como yo lo veo, estamos envueltos en una gran caricatura: de ahí, que Ud. tenga buenos, mediocres y malos episodios. No busque quedarse con uno sólo de ellos. Sería ingenuo de su parte. Más ingenuo que pensar que la vida es una caricatura. Lo que le quiero decir, es que episodios los hay de toda clase. Si Ud., como yo, ha sobrevivido a los malos, a los buenos (que también hay que sobrevivirles, ¿eh?) y a los mediocres: dese crédito. Una palmadita en la espalda. Que alguien más se la dé. Estamos vivos. Las huellas en el cuerpo nos recuerdan que estamos vivos. Nos recuerdan por que somos maravillosos. Nos recuerdan que somos capaces de bajar a la sima, de estar en ella, de haberla escalado o de estar a medio camino. Nos recuerdan que estamos vivos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8521200228156354074?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8521200228156354074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8521200228156354074' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8521200228156354074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8521200228156354074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/06/dese-el-credito-de-estar-vivo.html' title='Dese el crédito de estar vivo'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-1931807315866177707</id><published>2009-06-15T21:00:00.000-07:00</published><updated>2009-06-15T02:12:30.551-07:00</updated><title type='text'>Ruta paralela</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;En la cabina del autobús, siempre soy el último en conseguir compañero de viaje. Aún cuando llueva con crueldad en las calles, los viajeros prefieren esperar la llegada del otro autobús antes de sentarse junto a mí. Los muchachos que se acercan a mi edad pasan de largo y, casi siempre, llevan en sus rostros una mirada recelosa. Las muchachas, más gentiles, sonríen con vaguedad y prefieren acercarse a algún otro que, seguramente, les cederá el asiento. El conductor, consciente del fenómeno, ha decidido reservarme el par de asientos que se encuentra detrás del suyo. Nomás me ve subir las escaleras, baja la mirada y extiende la mano. Algunas veces, ni siquiera revisa si la cantidad de monedas que le doy es la adecuada. He llegado a considerarme afortunado: después de todo, puedo poner más volumen al aparato de música sin que nadie se moleste e, incluso, tengo la dicha de no lidiar con las manchas de saliva del que, como cualquiera, se adormece con el ronquido del motor y deja caer su cabeza aplomada sobre el hombro del acompañante. La ruta que tomo es una que cruza la ciudad en dos horarios distintos cuando la tarde se encuentra en todo su esplendor. Aunque me haya armado de nuevos hábitos para pasar el tiempo (canciones suaves, libros de aventura, libretas de pasta dura, plumas y lápices) no he logrado dejar de sentir pena cada vez que me entero de alguna historia maravillosa que tomó lugar en la ruta y en el autobús en el que yo me muevo: las hay de amor, de venganza, de asesinatos, de conseguir ideales, de Dios y del Diablo. Es por ello que he decidido recortarme el cabello, cambiar algunas de mis chaquetas y usar un perfume menos agresivó. Tal es mi propósito que estoy dispuesto a dejar las canciones y las camisas limpias de lado, con tal de conseguir salir de la trayectoria de autobús paralela en que me he movido hasta ahora y que, además, es una que no se empapa de los muchos espíritus que componen a este vehículo, a este camino y a esta ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-1931807315866177707?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/1931807315866177707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=1931807315866177707' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1931807315866177707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1931807315866177707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/ruta-paralela.html' title='Ruta paralela'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3964046257772014168</id><published>2009-06-09T22:44:00.000-07:00</published><updated>2009-06-10T00:18:05.902-07:00</updated><title type='text'>De cómo mantenerse a salvo en la ciudad</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Si9NlHGeiaI/AAAAAAAAAF4/tVT5ZYw698I/s1600-h/c_email.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; DISPLAY: block; HEIGHT: 217px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345576582668781986" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Si9NlHGeiaI/AAAAAAAAAF4/tVT5ZYw698I/s320/c_email.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Si su caso es el del hombre que se encuentra en la incómoda situación de vivir en una ciudad extranjera cuyas calles están vivas; ayúdese de la propuesta que humildemente presento para caminar por dónde se le hace necesario sin comprometer el espíritu.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En primer lugar, diríjase únicamente sobre las calles y avenidas principales. Sucede que es en las calles y avenidas alternas en donde se cultivan las excentricidades de las ciudades: así, he sido testigo de sitios de brujería, hostales de mal haber, bares y bazares independientes que emergen a los márgenes de las cruces que hieren las plazas céntricas alrededor de las cuales se construyen las ciudades. Como es de esperar, es también en estos lugares en donde los hombres viven no sólo olvidando los valores que las autoridades quieren instituír; sino, además, platicando una lengua confusa y derivada del idioma oficial. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En segunda, cuidadosamente vigile su paso de tal manera que logre andar por su ruta sin tener que alzar la mirada a la altura del horizonte. Encontrará este consejo muy útil una vez compruebe que hay miradas extrañas que buscan insistentemente calar con la suya. Las hay tan intensas que logran acompañarlo a casa y aparecer en su pensamiento cada cierto número de segundos. Las hay tan seductoras que le pueden hechar a perder el resto de la semana por hacer que  Ud. se entregue a su incensante búsqueda. Las hay tan tristes que consiguen transformarlo en un fumador cuyos sentimientos sólo pueden ser aplacados con el vaivén del humo que se escapa por la boca. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En tercer lugar, por sobre todas las cosas evite salir con el corazón a la calle. Verá que fácilmente el corazón se lastima al confirmar que aún existen hombres cuyas piernas están entretejidas con el frío concreto que compone las aceras. El dolor atravesará cualquiera de sus dos ventrículos al escuchar los gritos de los profetas urbanos a los que nadie parece prestar atención. En el peor de los casos, el corazón se magullará con los ojos puros de los que todavía son niños y que tienen la capacidad de extender la mano y provocar que en el tórax resuene con violencia su nombre propio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dicho esto, no me queda más que desearle una felíz suerte y, además, observar que el ejercicio que he descrito anteriormente es doblemente eficaz: lo salva de la vorágine cotidiana y, en adición, consigue endurecer su pecho para mantenerle tranquilo bajo una misma línea que es certera y, sobre todo, inhumana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;*Fotografía del edificio de correos en el centro de San José.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3964046257772014168?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3964046257772014168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3964046257772014168' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3964046257772014168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3964046257772014168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/06/de-como-mantenerse-salvo-en-la-ciudad.html' title='De cómo mantenerse a salvo en la ciudad'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Si9NlHGeiaI/AAAAAAAAAF4/tVT5ZYw698I/s72-c/c_email.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8714529872382332142</id><published>2009-06-09T01:30:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T02:02:22.636-07:00</updated><title type='text'>Himno de la luz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Si el corazón del hombre cabe en un cofre, al mío lo encerraron en uno y lo olvidaron en alta mar. Mi historia va desde el momento en que los años, como golondrinas con perdigones, fueron cayendo uno a otro y el busto que alguna vez había erigido en el centro de mi país fue quedando atrás: presa de tierra extranjera, propiedad de hombres extraños. Residí en la profundidad. Mi jardín fue la noche y un cofre hermético, mi hogar. Se sabe que los espíritus del cielo, concientes de nuestra condición, han tejido dentro de nuestro ventrículo izquierdo un fino oído capaz de percibir el más sutil de los himnos. Por tal razón, abren el cielo dos veces al año y dejan sonar el tañido de las campanas de sus templos. Todo esto apareció en mi mente cuando en el tiempo de &lt;em&gt;Pascua &lt;/em&gt;percibí las lejanas notas del canto del naúfrago que ha llegado a la orilla. Aliviado de mi condena, agradecí a ellos que hubiesen instuído en el corazón del hombre dichos principios que salvan. Ahora que me elevo a la superficie, el himno que cantan las voces y las campanas me parece uno que no es dulce ni liviano. Mientras más bebo de la luz del cielo, más se aflige mi corazón. El himno que despierta al corazón del hombre es tan poderoso que corrompe cualquier cerrojo, atraviesa cualquier océano y deshace cualquier corazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8714529872382332142?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8714529872382332142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8714529872382332142' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8714529872382332142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8714529872382332142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/06/blog-post.html' title='Himno de la luz'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5242920470795202569</id><published>2009-06-02T18:17:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T01:00:36.845-07:00</updated><title type='text'>Tan sencillo como cruzar la calle</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Conozco a un hombre al que se le acusa de locura por que se le pasan los días cruzando la calle J de un lado a otro. Cuando pregunté a los viejos de la cuadra por que se le había sentenciado así, me respondieron que una de las definiciones más usadas para categorizar la demencia era la que calificaba bajo esta naturaleza al hombre que realiza el mismo movimiento varias veces esperando un resultado diferente. Cuando le pregunté al acusado el por que de sus acciones, señaló que él no era un hombre que casaba con dicha definición. De acuerdo a su punto de vista, el hombre que cruzó la calle J de un lado a otro, por vez primera, no era el mismo que lo hizo más tarde en sentido opuesto. Observó, además, que a la luz de su descubrimiento se debería denominar como enajenado al hombre que no reconoce que lo que reside dentro de nosotros requiere de movimientos físicos tan sencillos como cruzar la calle J para transformarse en algo nuevo. Aclarado esto, resulta abrumadoramente obvio que este hombre se haya entregado con fervor a este movimiento bidireccional: no hay hombre que estando en sus cinco sentidos renuncie voluntariamente a todos los hombres que puede ser en una sola vida. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Bajo estos nuevos principios, concluí que en la cuadra que atraviesa la calle J hay más locos de los que creía y menos hombres de los que deberían.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5242920470795202569?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5242920470795202569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5242920470795202569' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5242920470795202569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5242920470795202569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/06/tan-sencillo-como-cruzar-la-calle.html' title='Tan sencillo como cruzar la calle'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-1032645996093288525</id><published>2009-05-29T15:26:00.000-07:00</published><updated>2009-06-02T18:07:22.429-07:00</updated><title type='text'>El Recuerdo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;No logro terminar de comprender qué hace tu recuerdo en este lugar. Sobre todo, cuando los dos sabemos que esto de recordarnos acabó hace un par de años. De cualquier manera, alguien rompió el contrato: tu recuerdo me asaltó ayer por la tarde, antes de que se acabara el día y de tal manera ha insistido ahora, que se las armó para ser una sola cosa con mi ansiedad por nicotina. Supongo que te podrías sentir orgullosa de que aún en este lugar estés presente. No deberías. De todos los posibles, el recuerdo que me persigue es el que decidimos olvidar aún estando juntos. Como cuando lo creamos, tiene la curiosa habilidad de convencerme de actuar de cierta manera aún sabiendo que la acción seguramente causará un dominó de dolor. Como a este lugar no podés llegar y como yo sigo siendo un hombre de pasiones, he decidido invitar al recuerdo esta noche a una cena de dos. Usaremos velas, cocinaremos salmón y, sin duda alguna, tomaremos vino. Cuando entremos en calor, le mencionaré tu nombre y le daré tus saludos. Luego, le convenceré de que la mejor manera de cohabitar es olvidarnos de vos y re-crearlo a él un puñado de veces. Le sugeriré que lo hagamos hasta que él satisfaga la necesidad de buscarme o, mejor aún, hasta que él pierda su cateogría pretérita y se vuelva una necesidad del día a día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-1032645996093288525?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/1032645996093288525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=1032645996093288525' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1032645996093288525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1032645996093288525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/el-recuerdo.html' title='El Recuerdo'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5760344978389155997</id><published>2009-05-26T00:57:00.000-07:00</published><updated>2009-05-26T01:20:54.632-07:00</updated><title type='text'>Emancipación de los habitantes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Los dolores de cabeza de Anastasio se han convertido en algo insostenible. Por meses, los trató con una dosis de acetaminofén y dos tazas de café seguidas. Pero, fue a partir de este mes que la dosis automedicada perdió el encanto de su efecto y la crisis se convirtió en algo inmanejable. Algunos conocidos le recomendaron técnicas de relajación; pero, cualquier espacio que encontraba dentro de su cabeza se encontraba invadido por el dolor. Resulta comprensible que todas sus actividades cotidianas se vieran abruptamente atropelladas, dado que cualquier minuto del día era ocupado para pensar en como aliviar el dolor y en todas aquellas cosas que él podría hacer una vez librado de este. Entre movimientos torpes y procesos de pensamiento precoces, lograba vislumbrar una larga visita al caribe o a cualquier ciudad en donde no lloviera tres cuartas partes del año y en donde, obviamente, su cabeza estaría ocupada con crucigramas, música y escritura; en lugar de estarlo con un incesante latido de dolor. De cualquier modo, nada de esto sería posible: el encefalograma que tomó el lunes por la mañana mostraría que dentro de la cabeza de Anastasio viven un número de habitantes tan grandes como para componer una ciudad y tan apasionados como para emanciparse con fusiles y granadas con tal de reclamar todo lo que les ha sido negado por tanto tiempo. Ahora, miércoles por la tarde, el neurólogo está buscando una forma amable de comunicarle a Anastasio que su situación es una que no tiene arreglo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5760344978389155997?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5760344978389155997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5760344978389155997' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5760344978389155997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5760344978389155997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/emancipacion-de-los-habitantes.html' title='Emancipación de los habitantes'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3618035154788836924</id><published>2009-05-21T15:33:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T15:58:05.698-07:00</updated><title type='text'>Reunión de detectives</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Señores, atención:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Tenemos claro que los elige de todo tipo físico; sin embargo, siempre los elige tristes. Además, sabemos que los encuentra en toda suerte de lugares; pero, sobre todo, en los bares. Para realizar su cometido, hemos determinado que posee una técnica exacta. Identifica, se acerca, seduce e invita. Para detener su ejecución, habríamos de interrumpirle antes del penúltimo movimiento. Nos han informado que una significativa mayoría de los testigos oculares señalan que después de dicha acción las víctimas pierden toda habilidad de presentar voluntad favorable. Sobre la operación que él lleva a cabo en sus aposentos, aún no sabemos algo cierto. Lo que sí sabemos es que las víctimas son devueltas a la ciudad con amnesia absoluta y sed desmesurada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Señores, atención, guardemos silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para identificarlo, recurrimos inútilmente a nuestros dibujantes. Tenemos en nuestra posesión un fajo de bosquejos del posible criminal. Ninguno de ellos presenta coincidencia alguna. De acuerdo a nuestros detectives, una significativa mayoría de los testigos oculares señalaron características físicas disímiles para la misma persona. Aún así, tenemos por cierto que su actividad se está haciendo más invasiva con el paso del tiempo. Más y más personas de la ciudad han hecho de su vida una trayectoria plana, sin irregularidad alguna. De no detenerle, nuestra ciudad serán madres permisivas, jóvenes cansados, hombres castos, perros vegetarianos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Señores, el que roba la tristeza es un hombre que ambiciona toda la belleza para sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Señores: hay que detenerlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3618035154788836924?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3618035154788836924/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3618035154788836924' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3618035154788836924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3618035154788836924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/reunion-de-detectives.html' title='Reunión de detectives'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6942348041580334892</id><published>2009-05-20T23:39:00.001-07:00</published><updated>2009-05-20T23:57:30.923-07:00</updated><title type='text'>La certeza de ser hombre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;De los hombres lo que más envidio es el espíritu de certeza. Como con cualquier otro atributo importante, este no reside de forma abundante en los corazones de la humanidad; sino, al contrario, apenas florece en algunos de ellos. Para dejar esto más claro, debo especificar que no me refiero a la certeza que brinda una actividad cotidiana y sin trascendencia; sino, a la certeza que viene de un movimiento que, aunque puede ser tan sencillo como cruzar la calle, tiene las implicaciones que tiene la herencia de un millón de alternativas. El problema con la naturaleza de la certeza de la que estoy hablando radica en lo que esta exige del hombre que la hace suya. Desde donde yo estoy parado, la decisión inmutable de realizar el movimiento necesario es difícil por que requiere una sacudida de lo que forma el híbrido de carne y espíritu que el hombre guarda dentro de sí. Esta sacudida requiere la misma valentía que requeriría sobrevivir al ataque de la punta del dedo de dios. Se entiende que esta condición no se puede exigir a cualquier hombre. Cualquiera de nosotros, humanos, estaría en el derecho de negarse a vivir encaminado en la certeza de poseer el mapa adecuado ya que esto garantizaría un desenvolvimiento regular de los eventos. Aún así, es mi parecer que incluso para los que somos regulares existe la oportunidad de acercarnos a la seguridad de haber escuchado el llamado del espíritu. Para que Ud. sepa, dicho llamado de atención se presentará como un eco lejano dentro de su cabeza: se presentará en sus sueños, en el lapso solitario en el que Ud. observa las tardes lluviosas, escuchando alguna composición músical e, incluso, tiene la gracia de levantarse mientras Ud. cocina algún vegetal al vapor. Como no somos extraordinarios, nos parecerá que lo que la voz sugiere es una locura. Sin embargo, le invito a que tome nota y se someta a su dictado. Con seguridad, los primeros movimientos le parecerán torpes y apresurados; pero, tenga la certeza que, de escucharla, Ud. se encontrará más del lado de la certeza que del bando de la incertidumbre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6942348041580334892?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6942348041580334892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6942348041580334892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6942348041580334892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6942348041580334892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/la-certeza-de-ser-hombre.html' title='La certeza de ser hombre'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8024205261891857654</id><published>2009-05-12T13:19:00.000-07:00</published><updated>2009-05-13T00:00:54.299-07:00</updated><title type='text'>Toma de posesión</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Si no lo tiene, arrebátelo.&lt;br /&gt;C. 2009&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por las maneras de su mirada supe de inmediato que el nuevo inquilino del edificio del que estoy a cargo no provenía de estas regiones. Como los demás habitantes del complejo, realizaba las actividades cotidianas sin ninguna eventualidad y aún así había algo de misterio en la ejecución de estas tareas que pertenecen necesariamente al orden de lo cotidiano. Aunque logré quebrantar su cerradura, no conseguí que el espejo en el que peinaba sus cabellos oscuros me respondiera de la forma respetuosa que lo hace con él por las mañanas y las noches; que es cuando este objeto le desea los buenos días y las buenas noches, según él se lo exija. Después de copiar todos los versículos de su escritura y no obtener un cambio de sintonía en el aire que me envuelve; supuse que tendría que acostarme con él y dejarle saber acerca de mi inconquistable apropiación de sus atributos con el afán de que el camino se me hiciera más fácil. Para su desgracia, esto tampoco dio resultado. La última vez que platicamos, confesó que el modo de sus ojos y el dominio tanto de sus hábitos como de sus posesiones se debe al alimento que comió su corazón años atrás en una región que exije de los hombres ciertas condiciones que yo no cumplo y nunca cumpliré. Recuerdo con exactitud su observación porque fue ese el momento en el que me pareció que su misterio no debía ser revelado con tanta facilidad por que en este edificio existen hombres como yo que estamos dispuestos a extraer las vísceras de esos que son mayores que nosotros con tal de salvarnos de las aplastadoras fauces de lo ordinario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8024205261891857654?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8024205261891857654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8024205261891857654' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8024205261891857654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8024205261891857654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/toma-de-posesion.html' title='Toma de posesión'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3311401882965378294</id><published>2009-05-11T12:36:00.000-07:00</published><updated>2009-05-11T12:49:44.788-07:00</updated><title type='text'>Aquí entre nos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;La diferencia entre un hombre magnífico y otro que es sólo promedio radica en que el primero acata la orden que viene directamente de su pecho mientras el otro la ignora. La diferencia entre una mirada seductora y otra que no muestra más que el reflejo de la cotidianidad no tiene nada que ver con la postura del que la realiza; sino, al contrario, con la cantidad de veces que la primera se ha dejado seducir por lo que es más grande que ella. La más importante de las diferencias entre los hombres se encuentra en sus corazones. Bajo esta línea se pueden categorizar a los corazones en dos grandes tipos: los hay henchidos y los hay llanos. La diferencia entre la densidad de sus masas, la espesura de sus tejidos y el alcance de sus latidos está en la apropiación del órgano por parte del poseedor: el que lleva un corazón más vivo es el que un buen día escuchó las voces de este através de una red de incertidumbre y oscuridad; el que lleva un corazón más estéril es el que tomó por inquebrantable la certeza e hizo de esta un seguro de vida confortable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En fin, en materia de diferencias entre los hombres me quedo con una sola: hay hombres completos y los hay incompletos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3311401882965378294?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3311401882965378294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3311401882965378294' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3311401882965378294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3311401882965378294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/aqui-entre-nos.html' title='Aquí entre nos'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4847522078178245402</id><published>2009-05-08T06:13:00.000-07:00</published><updated>2009-05-08T07:27:38.586-07:00</updated><title type='text'>Hombres más ligeros en The Darjeeling Limited</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SgQwMpTNkzI/AAAAAAAAAFw/n1AQc7tdWXw/s1600-h/6a00d8341d409653ef00e54f8f1c588833-800wi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333440852516508466" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 285px; CURSOR: hand; HEIGHT: 182px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SgQwMpTNkzI/AAAAAAAAAFw/n1AQc7tdWXw/s320/6a00d8341d409653ef00e54f8f1c588833-800wi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Probablemente, sea una de las personas menos confiables al momento de hablar objetivamente de &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wes_Anderson"&gt;&lt;em&gt;Wes Anderson&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;. &lt;/em&gt;Esto debido al inevitable sesgo favorable que presento respecto a sus películas; pero, aquel hombre que nunca ha sucumbido ante sus tentaciones: no tiene derecho a llamarse hombre. Así, llegó el momento indicado para platicar sobre &lt;em&gt;The Darjeeling Limited, &lt;/em&gt;último largometraje del director antes mencionado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para los que no es primera vez que nos involucramos con el director, nos encontramos con más de los atributos únicos —y naturalmente encantadores— en los que nos ha venido envolviendo el director. Sobre todas las cosas, en primer lugar, se conserva la relación armoniosa entre la música y las escenas. Este fenómeno, debo decir, fue la carnada que me arrastró junto al director hasta el día de ahora. De alguna manera, el director y el colaborador musical se las arreglan para ensamblar escenas que no pueden ser escuchadas si no es con la música que ha sido designada para ella. Breve recuento: &lt;em&gt;Needle in the Hay &lt;/em&gt;de &lt;em&gt;Elliot Smith &lt;/em&gt;en &lt;em&gt;The Royal Tenenbaums; Seu Jorge &lt;/em&gt;y cualquier escena de &lt;em&gt;The Life Aquatic; &lt;/em&gt;y, por último, &lt;em&gt;This time tomorrow &lt;/em&gt;de &lt;em&gt;The Kinks &lt;/em&gt;en el filme del que ahora les platico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En segundo lugar, se conserva el gusto por las tomas tajantes y descaradas que muy bien van de la mano con el tercer elemento: una cuota de humor ensombrecido que consecuentemente nos recuerda a la treta aparentemente insípida que puede ser la cotidianidad. Me atrevería a decir que es en esta conjunción de atributos en donde radica el disgusto de algunos espectadores por los filmes del director. Si así fuera, me parece muy razonable el sentimiento: estamos acostumbrados (bueno, algunos: estábamos) a que se nos presente, como espectadores, filmes que tienen un discurso muy bien definido: comenzar con un inicio llano, pero que se acerca a una pendiente positiva; continuar con un nudo irregular y terminar con un desenlace aliviador. Nada de malo hay en deleitarse en lo anterior; pero, tampoco existiría culpa en encontrar sensacional una trayectoria que se asemeja más al lento desenvolvimiento de lo ordinario y menos a una distribución normal de los eventos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todos estos elementos no serían nada sin la historia que el director y sus colaboradores quieren contar. Ahí es donde confluyen todos los atributos y presentan algo de valor al público. Con &lt;em&gt;The Darjeeling Limited, &lt;/em&gt;se nos presenta la oportunidad de formar parte de la historia de tres particulares hermanos que se encuentran, quizá por falta de otras opciones, en un mismo viaje: uno que va liderado por un tren en el desierto de la India. No hace falta mucha perspicacia para tomar por símbolo la figura del viaje. El hecho es que durante esta travesía, ninguna religión o templo espiritual resulta tan efectiva en la obtención del resultado como lo es el hecho de hacer parte de uno mismo la historia propia y común de cada uno de los personajes. A diferencia de una producción taquillera, la cinta nos deja claro que ninguno de los tres personajes regresa absolutamente resuelto de la experiencia en la que se vieron envueltos; pero, mientras dejan caer el equipaje, nos sugiere que aunque no resueltos, los personajes se han transformado en hombres con más ligereza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Talvez parezca que tardé mucho en escribir mi referencia sobre este filme en particular. Pero, no me resultó obvio sino hasta la quinta vez que lo observé que, en realidad, no hay nada más importante en él que la sugestión directa con la que este se refiere a la vida. Lo que quiero decir es que no hay que complicarse tanto: habría que ser como un filme de &lt;em&gt;Anderson. &lt;/em&gt;Sencillo, tajante, cómico y, si se puede, acompañado de la música indicada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4847522078178245402?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4847522078178245402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4847522078178245402' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4847522078178245402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4847522078178245402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/hombres-mas-ligeros-en-darjeeling.html' title='Hombres más ligeros en The Darjeeling Limited'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SgQwMpTNkzI/AAAAAAAAAFw/n1AQc7tdWXw/s72-c/6a00d8341d409653ef00e54f8f1c588833-800wi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3238022085524640741</id><published>2009-05-02T17:36:00.000-07:00</published><updated>2009-05-02T18:13:49.848-07:00</updated><title type='text'>Antes que nada, el caos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;En algún lugar de ella, la pieza de porcelana italiana poseía una fuerza desconocida para los habitantes de la sala que adornaba día con día. Por esta razón, ninguna de las flores que depositaban dentro de su interior sobrevivía más de la mitad de un día. Las rosas, si blancas, se manchaban de adentro hacia afuera y envejecían con premura. Las amapolas se envenaban con su propia sangre y, las más valientes, saltaban del recipiente para conseguir una muerte digna sobre el suelo. Las margaritas, hasta entonces conocidas por su prudencia, con gritos exigían a los gusanos su exterminio. Morían desbaratadas sin el gusto de que algún invertebrado hubiese colaborado con su deceso. Aunque nunca se culpó al jarrón de los asesinatos, uno de los inquilinos —probablemente el más intuitivo— ubicó la pieza en otro lugar de la sala: uno que implicaba mayor riesgo. Ahí, al filo de un mueble más alto, ella estuvo a la merced de las manos de los niños. Ellos, en su brillante inocencia —que no es más que una desmesurada crueldad— consiguieron derribar la pieza de su pedestal y transformarla en un centenar de pedazos irreparables. Así fue como el poder oculto del jarrón se derramó sobre todo el lugar. Las flores, antes presas de sus fauces, crecieron sobre su cadáver. Todos juntos construyeron un nuevo espectro: uno, cuya fuerza, no sería desconocida para los habitantes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3238022085524640741?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3238022085524640741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3238022085524640741' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3238022085524640741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3238022085524640741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/05/antes-que-nada-el-caos.html' title='Antes que nada, el caos'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4658879462649128652</id><published>2009-04-28T21:50:00.000-07:00</published><updated>2009-04-28T22:15:22.764-07:00</updated><title type='text'>Ella eligió la cama, ¿Y Ud.?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Ella los ha sido todos. Ha sido los ojos dulces de una niña que se adentran a una habitación oscura, sin más certidumbre que la del miedo que la posee. Ha sido el trozo de cabello castaño que un hombre parecido a un vergudo toma por la fuerza para intensificar la lujuria de las lámparas a medio encender. Ha sido el rastro seco de saliva que anónimo dejó en una de sus piernas blancas. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Ha copulado de todas las formas posibles. Lo ha hecho para olvidar el trémulo rostro del amante que vive en el pasado. Lo ha hecho para traer a su memoria el bigote y el olor a habano de su padre. Lo ha hecho porque no se atreve a suicidarse. Lo ha hecho para sentirse peor. Ella es ahora lo que es porque ha cruzado un sinnúmero de cuerpos. Es una mujer más dulce porque sabe cómo hacerle el amor a las mujeres. Es, también, más sabia porque se ha acostado con científicos y profesores. Es, además, agradable conservadora porque aprendió a platicar con sus amantes al margen de la madrugada y a la orilla de sus sábanas. Ella consiguió definir todos los matices que tiene y puede tener su rostro a partir de la carne. Ella tomó el camino que se le vedó. Los árboles son caricias en el cielo; el aire, un beso entre las piernas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt; Ella, aparte de reputación, tiene la certeza. Ud, por su propia parte: ¿Ya eligió el suyo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4658879462649128652?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4658879462649128652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4658879462649128652' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4658879462649128652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4658879462649128652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/ella-eligio-la-cama-y-ud.html' title='Ella eligió la cama, ¿Y Ud.?'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6847233413911264688</id><published>2009-04-27T23:36:00.000-07:00</published><updated>2009-04-28T00:15:42.631-07:00</updated><title type='text'>Tres veces cierto, tres veces falso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;El Profesor decidió dedicar el resto de sus días al complejo estudio del hombre. Desde el inicio, bautizó a su aventura como una travesía en el misterioso océano. Según él, sus primeras teorías del corazón del hombre eran similares a observar, con mucha atención, el espacio de agua que cabe en un cubo de vidrio que puede servir de pecera mediana. Según él, sus primeras teorías del corazón del hombre eran un intento ingenuo de abarcar algo inminente mayor. Para la segunda generación de teorías, El Profesor vislumbró una barca flotando sobre una masa de agua ya más similar al océano: la embarcación se encontraba considerablemente alejada de la costa y aún no se había decidido si sería mecida por un suave viento salado o por una tempestad espumosa. Para la segunda generación de teorías, El Profesor escogió una interesante combinación de ambas. Sin embargo, la más escandalosa de todas las generaciones teóricas fue la tercera. De acuerdo a este grupo de teorías, no existiría un barco. Tampoco un capitán. Existiría, nomás, una masa semilíquida de un oscuro tinte azul. Según los principios de esta generación, el corazón del hombre habitaría en la profundidad de este extraño océano o en el fulgor de los cielos o en algún incómodo punto entre ellos. De cualquier manera, se trataría de un punto inaccesible. Antes de que llegara el fin de sus días, El Profesor decidió que el estudio del hombre no era lo suyo. A sus colegas, les entretiene contando una historia según la cual dicho estudio no resulta ni efectivo, ni rentable. A nosotros, sus estudiantes, nos atemoriza cuando señala con tono grave que el complejo estudio del corazón del hombre no es terreno de ningún ser vivo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6847233413911264688?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6847233413911264688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6847233413911264688' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6847233413911264688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6847233413911264688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/tres-veces-cierto-tres-veces-falso.html' title='Tres veces cierto, tres veces falso'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-9094449491758906155</id><published>2009-04-20T23:03:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:35:57.561-07:00</updated><title type='text'>Hoy, en la sección de las virtudes: La Prudencia</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Jota no sólo tiene seis años de escribir, sino, además: los documentos necesarios para respaldarlos. A pesar de esto, no se proclama como un escritor. Ni siquiera en materia de pasatiempo. Sus amigos más cercanos piensan que esto se debe a su constante renuencia por la mayoría de asuntos sobre los cuales la vida trata. Pero, nosotros que prestamos más atención sabemos que se trata de una cuestión de respeto. Por eso es que prefiere la notoria vaguedad que deja su respuesta, que es silencio, al momento de preguntarle a qué ha decidido consagrar su vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Con relación a algunos temas, Jota tiene una claridad pasmosa. Los textos que son fieles a este estado presentan una coherencia envidiable y conclusiones que sólo parecen obvias cuando se beben directamente de los recipientes en los que él las ha vertido. Aún así, estos muslos de conocimientos están encerrados en una habitación oscura y, según lo platicado con él, permanecerán ahí por más tiempo del que al principio creíamos era necesario. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El punto clave para entender su decisión reside en lo que se asimila a una paradoja: Jota es un hombre de palabras. Está enamorado de ellas y sabe cuándo y cómo liberarlas según alguna extraña composición química que se infunde en su cabeza. Sin embargo, Jota entiende que las palabras no son suficientes. Aquí mismo reside la paradoja. Para que su espíritu creador se procree necesita de una caja de herramientas que, por sí solas, no prometen ser útiles en la faena: mucho menos las más adecuadas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esto último lo entendimos cuando bebimos con él &lt;em&gt;gin &lt;/em&gt;y agua burbujeante: él, entonces, explicó que aunque él quisiera transformarse en las minúsculas partículas de agua que quedan flotando en el aire, no puede hacerlo por sí mismo y, por eso, debe coparse de todas las permutaciones que las letras del español le permitan. Nosotros le hicimos ver que si su entrega de desbordaba por encima del perímetro permitido, rozaría peligrosamente la locura y, como en el caso de los no identificados, se quedaría en el olvido y en el anonimato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aunque no entendemos por que Jota ha decidido desperdiciar el encantador discurso que había logrado en algunos de sus textos incompletos, entendemos que su misma condición le haga irresistible mantenerse en una constante —y probablemente: inconquistable— búsqueda de la figura que logrará construír un libro que seduzca el corazón de los hombres y lo acerce, de la manera más próxima, a lo desconocido. Lo entendemos mejor de lo que ustedes se imaginan por que tenemos, desde el inicio de los tiempos, hospedaje en la cabeza de todos los hombres: Incluso en aquellos que perdemos en la frontera que tratamos de confundir con el imposible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-9094449491758906155?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/9094449491758906155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=9094449491758906155' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/9094449491758906155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/9094449491758906155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/hoy-en-la-seccion-de-las-virtudes-la.html' title='Hoy, en la sección de las virtudes: La Prudencia'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-9184389445149200798</id><published>2009-04-14T23:51:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:36:10.496-07:00</updated><title type='text'>La Bestia</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-9745d03d05f522c" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v14.nonxt7.googlevideo.com/videoplayback?id%3D09745d03d05f522c%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331452100%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3DA3890C74F017805704655677B205C9E59F9D033.556A9DD03EA78B6860143336BCC093A5DAD32280%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D9745d03d05f522c%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DNJIjxDA6ojSaLY5g2-GTuOgeAHI&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v14.nonxt7.googlevideo.com/videoplayback?id%3D09745d03d05f522c%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331452100%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3DA3890C74F017805704655677B205C9E59F9D033.556A9DD03EA78B6860143336BCC093A5DAD32280%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D9745d03d05f522c%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DNJIjxDA6ojSaLY5g2-GTuOgeAHI&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ha muerto un pajarillo en el jardín. Ha muerto a manos de &lt;em&gt;La Bestia. &lt;/em&gt;Su pecho, que cantaba canciones de cuna, está roto. Rasgado. Sus plumas, que la suave luz de la tarde bañaba, están despedazadas. Dispersas. Sus patas, que se prendían de los seguros muros de la urbe, están quebradas. Inertes. Temprano por la mañana, el pajarillo oyó que por su nombre le llamaban. Acudió sin precauciones a las fauces de &lt;em&gt;La Bestia. &lt;/em&gt;Primero masticó su garganta, robándole la voz. Después despedazó sus alas, privándole del viento. Por último devoró su corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Han hecho un círculo los pajarillos en el jardín. Ha muerto uno de ellos. De sus pechos se derramará un cántico de sombría tristeza. De sus ojos chispeará lástima. De sus picos, ira. Los otros pajarillos observarán con rabia cómo la lombríz que antes el muerto presionaba con su pico es ahora la que, bullente, emerge de su pecho. La que una vez fue presa es ahora invasivo predador.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ha nacido una &lt;em&gt;Bestia &lt;/em&gt;en el jardín. Ha nacido en el oscuro corazón hinchado del Animal. Su pecho, que antes cantaba canciones de cuna, está vivo. Voraz. Sus plumas, que la suave luz de la tarde bañaba, son ahora escamas. Ásperas. Sus patas, que antes se posaban sobre ladrillos de la urbe, son garras. Hirientes. Temprano por la noche, el que era pajarillo comulgó con la Bestia. Llamará por su nombre a los que eran sus hermanos. Les masticará la garganta, les despedazará las alas, les devorará el corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cantará una canción que no alcanzaremos a oír.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-9184389445149200798?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=9745d03d05f522c&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/9184389445149200798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=9184389445149200798' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/9184389445149200798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/9184389445149200798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/la-bestia.html' title='La Bestia'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6918309856617585864</id><published>2009-04-12T23:26:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:36:55.594-07:00</updated><title type='text'>La habitación oscura (2)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;No creo que sea exagerado de mi parte afirmar que el sonido de la noche es tan desesperante como lo son miles de gritos al mismo tiempo. Cuando la noche tomaba la casa, la llenaba de un sonido característico que se aparta del sonido del día. Por el día, la casa estaba llena del taconeo de mi mamá, del arrastrado paso de la sirvienta o de los gritos de los juegos de mis hermanos. También, al mediodía, se llenaba de un olor a consomé, chiles verdes y algún caldo en cocimiento. El contraste que se producía con la noche era tajante: comenzaba con el reconocimiento del unísono canto de los grillos, —uno que produce picazón en los bordes del oído— la identificación de las dimensiones exactas de mi cuerpo y lejanas voces que no se alcanzan a comprender. Por su parte, la noche traía otros olores: uno que era metálico y otro, más complejo, que se formaba como la perfecta combinación de la grama en el jardín y el baño de la luz de luna. Todo esto formaba una masa de silencio que flotaba sobre mi cuerpo y se mantenía, sin tocarnos, entre el techo y mi cuerpo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Con tal escenario, es comprensible que me mantuviera al margen del sueño. No sólo por la densidad de lo que se formaba alrededor de mí; sino, además, por que cuando yo me rendía al sueño, era cuando la noche se aprovechaba de la situacíón. Al principio, lo que lograba percibir eran sólo lejanas voces que se podían confundir, sin dificultad alguna, con los lamentos residuales del colectivo de muebles en la casa. Pero con la afinación de los sentidos y la invasiva acción del miedo, todas esas voces se convirtieron en una sola que, posando su aliento en mi oído, pronunciaba mi nombre. Desde ese momento, las noches se convirtieron en una extenuante batalla. Dormir era una maldición, mi nombre: maldito. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El sacerdote que me atendió no tenía idea de lo que yo estaba hablando. Humildemente, me remitió a una señora que visitaba su parroquia con regularidad. Como a la señora se le conocía por hacer caridad, mi madre me llevó con todo gusto a verla. A mi edad, la mayoría de mis compañeros estaban preocupados por la graduación, por conseguir la cita que se merecían. A mí, en ese entonces, lo único que me preocupaba era conquistar la noche y devolverle, a mi nombre, el armonioso sonido que recordaba de la infancia. Por eso insistí en ver a la Sra. Antonia Luisa. De su casa, recuerdo con claridad las veraneras que adornaban la entrada y el majestuoso jardín que se abría paso en la terraza. De su rostro, recuerdo con temerosa precisión lo enseriado que se tornó cuando ella posó, por vez primera, sus ojos azules sobre mí. Pidió a mi madre que se retirara y, antes de que se cerrara la puerta, le dijo: &lt;em&gt;Tiene, usted, un hijo magnífico. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El hombre que sigue apareciendo en el umbral de mi puerta cumple, de pies a cabeza, la descripción que la Sra. Antonia Luisa me dijo en nuestra segunda cita. Tiene la piel escamosa y mide menos que yo. Como ella dijo, también me visita a la misma hora de la noche. A eso de la una y media, siento sobre la cabeza como se derraman algo así como largos dedos que, tras de ellos, dejan un hormigueo duradero. La sensación de pesadez se intensifica, sobre todo, en las piernas y en el tórax: detrás de mis pies, el umbral de la puerta está lejano y la silueta de la visita ya es un hecho innegable. Dice ella que lo expulse con una oración especial: una que es de protección. Aún no lo he conseguido; pero, ahora que la visite, le explicaré como es difícil apartar la mirada del hombre y como, la noche con todos sus sonidos, se conjuga ante mis sentidos como una invitación que es imposible de resistir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6918309856617585864?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6918309856617585864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6918309856617585864' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6918309856617585864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6918309856617585864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/la-habitacion-oscura-2.html' title='La habitación oscura (2)'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3992048987764518090</id><published>2009-04-05T22:47:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:37:10.772-07:00</updated><title type='text'>La habitación oscura (1)</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;A Rodrigo, por cómplice.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Aveces pareciera bastar sólo con la caída de una hoja para que el alma nos juegue un truco. Al menos, así me sucedió a mí. En cosa de un instante, me fueron depositados en la cabeza una serie de apremiantes hechos que me compelían a mí y a todo aquello que me rodeaba. Para entonces, vivía en la casa de mis padres; la cual, a su vez, había sido de mis abuelos. Estaba circunscrita en una zona que rápidamente era invadida por pequeños negocios y, principalmente, por el ruido que los caracteriza. Para ser honesto, nunca fue de mi agrado. Aunque la casa era grande y, de vez en cuando, agradable en las tardes, la infraestructura que poseía era una que se había puesto en desuso desde antes de mi nacimiento. Poseía un jardín al centro de la casa y las habitaciones formaban, alrededor de este, un semicírculo: resultaba natural que por las noches la casa entera se conjugara con los sonidos que trae la oscuridad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por ser el mayor de los hijos, me era difícil —quizá vergonzoso— reconocer ante mis padres el miedo que me ocasionaba la llegada de la noche. Cenábamos en el espacio que, confortable, se formaba entre las paredes de la cocina y las del comedor oficial. Para llegar a mi habitación, debía cruzar un largo trozo de camino que se encontraba vulnerable al frío aire del jardín. De manera discreta, me disculpaba un par de minutos antes de que terminara la cena y me dirigía, con apresurado paso, a mi habitación. Ahí, encendía las luces casi de inmediato. Esperaba hasta que la violencia de mi pecho desapareciera para apagar las luces. Empeoraba las cosas, poseer el único par de ojos abiertos en la casa a esta hora: el misterioso brazo de la noche se abría paso a través de las ranuras del ventanal que se ubicaba justo arriba de un crucifijo; el cual, por su parte, se encontraba sobre mi cabeza. La habitación se llenaba de grillos, de lejanos chillidos, de oscuras presencias. Apretaba los párpados y repetía una oración a los ángeles: en algún momento, entre mis atropelladas palabras y los halos de &lt;em&gt;luz-y-sangre&lt;/em&gt; que veía dentro de mis párpados, me quedaba dormido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por supuesto, nunca dije palabra de esto en el bachillerato. Tenía suficiente con diferenciarme por la estatura y la palidez. Decidí comentárselo a mi madre. No lo tomó de la mejor manera. Recuerdo que comenzó a platicarme sobre toda esta suerte de eventos infortunados que tenían que ver con la familia de su madre y los oscuros sucesos que les acompañaban. Una de sus primas había acabado con su vida dando sólo inexplicables razones. La madre de esta, luego del siniestro, aseguraba recibir frascos de un perfume único que provenía de las manos de la muerta. Sugirió que bendijeran mi habitación y, de paso, toda la casa. Al mirarla preocupada, no supe cómo decirle que en lugar de bendecir mi habitación ó cualquier otra de la casa, me parecía más acertado bendecir lo que yacía dentro de mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3992048987764518090?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3992048987764518090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3992048987764518090' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3992048987764518090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3992048987764518090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/la-habitacion-oscura-1.html' title='La habitación oscura (1)'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7953207219267579061</id><published>2009-04-03T18:21:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:37:22.389-07:00</updated><title type='text'>Mala televisión</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sda5B5rordI/AAAAAAAAAFQ/5pLzAWWAlsA/s1600-h/bscap0018.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5320643452099669458" style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 177px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sda5B5rordI/AAAAAAAAAFQ/5pLzAWWAlsA/s320/bscap0018.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hay por ahí una serie televisada que sabe entretener al público entregándoles, de sutil manera, la vasta mediocridad de su protagonista. Dicho esto, Ud. podría preguntarse: ¿Porqué, entonces, verla? De acuerdo a las costumbres cabalísticas, si uno quiere alcanzar la luz, tendrá que, en primer lugar, ponerse en contacto con la oscuridad. Así es como una muchacha joven —mirada expresiva, cabello rubio, cuerpo frágil— resulta ser la esquelética mano que gira, en sentido horario, la llave que dejará entrar la oscuridad característica de nuestros días. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;De ella, los escritores, han decidido mostrar, con especial énfasis, sus carencias. Consecuente con los fatídicos colores que le componen, la protagonista no resuelve sus problemas de la manera más adecuada. Sino, al contrario, toma acción sobre ellos de tal manera que le ocasionen un doble daño: uno que es propio del problema originario y otro, más espinoso, que proviene de su respuesta. Más que un masoquismo explícito, es mi creer que los escritores han decidido construír a esta muchacha con un envoltorio que ocasione compasión. Al verle, es inevitable sentir una alianza firmada en términos de humanidad. Siendo un poco más estricto, podría decirse que los escritores han encontrado la forma perfecta de darle al clavo que presiona la cabeza de los espectadores: uno que, martillando fuerte, penetra en un campo de imposibilidad: uno que es, inminentemente, zona de mediocridad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Estoy totalmente consciente de la condición que posee la televisión de estos días. Al mismo tiempo, también estoy consciente de la condición que nos envuelve a nosotros: los hombres de estos días. Supongo que sería irresponsable de nuestra parte quejarnos de lo que deciden poner ante nuestros ojos. Digo, cómo sea que se le vea, los programas de la televisión están creados para casar encantadoramente con sus posibles espectadores. Así es como uno llega a ver que si estos señores creyeron que la mejor manera de atrapar a una audiencia era con los relatos de una muchacha caótica: en algo habrán tenido razón. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La serie tuvo éxito aquí y en otras partes. Tuvo, en tiempo pasado, por que ahora ya no lo tiene. Quizá contrataron a otros escritores: a unos que veían las cosas de otra manera, de una definitivamente más artificial. Hicieron de nuestra muchacha una dama con compromisos, con una vida prácticamente resuelta. A los que la acompañaban, los pusieron a experimentar mil y una situaciones diferentes. Los que fuimos fieles a las temporadas exitosas, sabemos que ella no pudo haber cambiado así de fácil. Los que somos más fieles —quizá casi fanáticos— tenemos la gloriosa oportunidad de ver una y otra vez a la protagonista cometer los mismos errores en los episodios repetidos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Se me podrá acusar de lo que sea: pero, no dejo de encontrar encantadora la forma en la que esta mujer se asemeja de graciosa manera a nuestras vidas. Estos son los tiempos de la oscuridad. Para no sonar sólo desesperanzado, debo agregar que espero que de algún lugar, de algunos escritores, surja otro libreto: uno que muestre cómo paulatinamente hemos despertado de este aletargamiento. Ahora bien: sería magnífico que fueran los mismos escritores de esta serie. Sería aún mejor que se tratara de la misma muchacha: de una que no es ni ligeramente parecida a la que se nos muestra ahora. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pero, también, la gula es un pecado. Y supongo que no se puede experimentar tanto con los seres humanos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;¿O sí?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7953207219267579061?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7953207219267579061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7953207219267579061' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7953207219267579061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7953207219267579061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/04/mala-television.html' title='Mala televisión'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sda5B5rordI/AAAAAAAAAFQ/5pLzAWWAlsA/s72-c/bscap0018.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8063723291946115206</id><published>2009-03-31T22:51:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:37:33.761-07:00</updated><title type='text'>La así llamada Generación Dormida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SdMFtr8NO2I/AAAAAAAAAFA/uVGfs9SYUic/s1600-h/franciszek_zmurko_-_lady_sleeping.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319601867302189922" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 236px; CURSOR: hand; HEIGHT: 152px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SdMFtr8NO2I/AAAAAAAAAFA/uVGfs9SYUic/s320/franciszek_zmurko_-_lady_sleeping.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Aunque somos jóvenes, nuestros rostros no atestiguan grandes hazañas, salvajes corazones o pasiones desmesuradas. Llevamos algún tiempo en la estación del tren. Confiamos en su llegada. Aún así, no tenemos la certeza de tener las piernas necesarias para alcanzarlo. Nos mortifica siquiera pensar que, un buen día, ese tren pasará y será muy rápido para abordarlo. La vida será, entonces, una broma pesada. Nosotros seremos como garabatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;¿Qué? ¿Porqué no estamos en el tren?&lt;em&gt; &lt;/em&gt;Esa resulta ser una muy buena pregunta. Cuando nacimos nuestros padres justo salían de la vorágine de bombas y penas que les tocó criar junto con nosotros. Nuestras sonrisas infantiles siempre brillaron más de lo que debían: detrás de ellas, nuestros padres veían la pálida cortina de humo del pasado. La que deja la tragedia en las miradas. La que produce cataratas en el espírtitu. Nos acostumbramos a las almohadas, a los abrazos gratuitos y, sobre todas las cosas, nos acostumbramos a los mapas. No estamos en el tren por que nunca hubo un tren en el mapa que se nos entregó. Esta estación está en algún desierto. En uno que sólo se encuentra con el corazón afligido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Supongo que se podría decir que estamos perdidos. Oírlo de nuestros padres: es natural. Sin embargo, hay algo de funesto en oírlo de la boca de nuestros compañeros. Algunos de ellos se aferraron al mapa con todas sus fuerzas y están ahí inválidos: imposibilitados por las plumas que les llena la boca. Por las bardas que circundan sus hogares. Nosotros las saltamos. Escupimos las plumas. Estamos atormentados por la desolación y, aún así, nuestros corazones vierten, los unos en los otros, una alentadora hermandad. Formamos una especie de sociedad secreta: una cuya principal tarea es aprender a caminar. Aprender a despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No podemos llevarnos todo el crédito. Mucho le debemos a las maravillosas circunstancias que se cruzaron en nuestro camino. Como a nuestros padres, nos envolvió la cabeza un remolino. Con la magnífica diferencia de que, esta vez, se trataba de uno que eleva los pies por los aires y ayuda a vislumbrar todo lo que ha permanecido oculto. En nuestras cuentas también llevamos la muerte de todos aquellos que no encontraron la estación del tren, sino un desierto invasivo. No podemos, tampoco, confiarnos. La decisión de montar el tren será, únicamente, tarea de nosotros mismos. De nuestros propios corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Habrá alguno de nosotros que conseguirá vivir una vida que es idéntica a la vida que creía era una de infalible infelicidad. Esta resultará ser la única que casa de gloriosa manera con su espíritu. Habrá otro que dejará de ladrar a los árboles y a las casas para sonreír a los hombres que alguna vez aborreció con todos sus dientes. Otra, por ahí, se convertirá en una mujer que sabrá verlo todo con los ojos que otorga el amor a quién sabe amar. Una de nosotros tomará su vida con sus manos y todo su pecho se henchirá al tener completa noción de la consecuencia. Por allá, habrá una que poseerá el universo entero después de haber conseguido descifrar sus misterios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hemos decidido cerrar los ojos. No lo hemos hecho por miedo ni por costumbre. Esta vez lo hemos decidido por que sólo así imaginaremos con claridad los robustos trozos de humo blanco que se levantan por las chimeneas. Por que sólo así imaginaremos el estrepitoso sonido del tren que se acerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Estamos listos para abordar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;*Pie de nota: F. Zmurko, Lady Sleeping&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8063723291946115206?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8063723291946115206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8063723291946115206' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8063723291946115206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8063723291946115206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/03/la-asi-llamada-generacion-dormida.html' title='La así llamada Generación Dormida'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SdMFtr8NO2I/AAAAAAAAAFA/uVGfs9SYUic/s72-c/franciszek_zmurko_-_lady_sleeping.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5330328366713971868</id><published>2009-03-22T00:35:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:37:52.849-07:00</updated><title type='text'>Confesiones del somnífero</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Tendimos nuestras camas desde el mismo momento en que nuestros ojos se inundaron con la luz del nuevo día. A pesar de nuestro estado, hemos conseguido maquillarnos las mejillas y almorzarnos los platillos sin dificultad alguna. Construímos imponentes edificios y críamos hermosos niños. Aplacamos a la &lt;em&gt;bestia, &lt;/em&gt;combatimos el &lt;em&gt;llamado. &lt;/em&gt;A lo&lt;em&gt; inefable&lt;/em&gt;, le vencimos. Somos lo que somos y pagaremos, cualquier suma, para que otros, iguales a nosotros, aplaudan nuestra victoria. Que quede registrado, en el gran libro de la historia, que no fue tarea fácil: nos costó aprender a desviar las miradas de los ojos tristes que algunos todavía llevamos y que reconocemos en las calles, en los trenes, en toda la ciudad. Es difícil de imaginar, para aquellos diferentes a nosotros, cuan incómodo resulta que algunos de los nuestros se dirijan a las zonas que tanto trabajo nos costó sepultar. Nos recuerda a la estupidez de la infancia. A la atrocidad de la juventud. Algunos de nuestros muchachos se están matando con sus propias manos. &lt;em&gt;¡Qué honda es su desesperación! &lt;/em&gt;Sus muertes nos confirman la urgencia de reforzar nuestro hermetismo. No, no dejaremos respirar al demonio. Qué dulce es la vida del que, como nosotros, se mueve en la ilesa ruta del sueño. &lt;em&gt;¡Qué dulzura! ¡Cuánta paz! &lt;/em&gt;Dormimos con los ojos abiertos. Soñamos despiertos. Nuestros corazones envasados se hinchen hasta donde pueden cuando celebramos la conquista del animal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5330328366713971868?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5330328366713971868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5330328366713971868' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5330328366713971868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5330328366713971868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/03/confesiones-del-somnifero.html' title='Confesiones del somnífero'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7378724570464720556</id><published>2009-03-16T01:53:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:39:02.922-07:00</updated><title type='text'>Rostros genuinos en Revolutionary Road</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sb4TqW3hT7I/AAAAAAAAAE4/oP5UntKo1Uc/s1600-h/revolutionary-road-shoot-sm-01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5313706228757647282" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 170px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sb4TqW3hT7I/AAAAAAAAAE4/oP5UntKo1Uc/s320/revolutionary-road-shoot-sm-01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Hay algo de perturbación y encanto en la forma que tiene la tragedia de gestarse, como un tejido inseparable, en los corazones de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sam_Mendes"&gt;&lt;em&gt;Sam Mendes&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, nos llega &lt;em&gt;Revolutionary Road: &lt;/em&gt;último de sus trabajos, basado en la novela de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revolutionary_Road"&gt;&lt;em&gt;Richard Yates&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;y muy bien logrado con la ejecución de dos -muy conocidos- actores del cine norteamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El filme se desenvuelve a partir de un anuncio del trágico porvernir y aunque en su mayoría se desenvuelve bajo la tensa línea de la desgracia, deja respirar con breves momentos de fugaz esperanza. Quizá por esta peculiar característica, es que al momento de presentarse en una sala de cine nacional, algunos espectadores decidieron poner fin a la tortura y retirarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sin embargo, para algunos de los que nos quedamos con los ojos y las bocas abiertas, el filme resultó un relato muy fiel a lo que puede resultar una serie de decisiones muy comunes y, para desgracia de esta vasta mayoría: muy equivocadas. Lo que la historia propone es tan sencillo de entender como lo es estar consciente del vacío, la desazón o la pesadumbre que insiste en permanecer en el corazón del hombre que se ha negado a vivir la vida que su mismo rostro, perdido en algún lugar entre el miedo y el olvido, le exige vivir con el advenimiento de cada nuevo día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por experiencia propia, sé que esto es difícil de asimilar. Para los otros espectadores, también lo fue: prueba de ello son los recipientes de comida a medio tocar y la ausencia palpable de las tradicionales bromas que ocurren los miércoles, cuando los tiquetes bajan de precio. Sin advertencia alguna, la audiencia fue arrastrada a la sala por una carátula que se asemeja mucho a las películas que cuentan épicas historias de amor. Estoy seguro que más de alguno se fue sorprendido -y quizá decepcionado- con la ejecución conjunta de dos actores que, la última vez que estuvieron juntos en escena, homenajearon a un amor que sobrevivió la tragedia física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En esta oportunidad, uno de los dos sobrevive a la tragedia física. El otro no sobrevive ni a la física, ni a la espiritual. Aún así, aún así de triste, el filme tiene el encanto de mostrarnos todo esto en menos de ciento veinte minutos y lo hace con una dirección excepcional. Contar la historia de los desvalidos es tan válido como lo es contar la historia de los héroes: es en la de los primeros en donde se entiende el porqué de los ánimos vencidos de algunos de los hombres que hoy son nuestros abuelos, nuestros padres, nuestros hijos, nuestros ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Es en la historia de los desgraciados que uno encuentra motivo suficiente para regirse por las líneas del auténtico rostro que uno tiene cuando se obedece a un ideal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7378724570464720556?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7378724570464720556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7378724570464720556' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7378724570464720556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7378724570464720556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/03/rostros-genuinos-en-revolutionary-road.html' title='Rostros genuinos en Revolutionary Road'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sb4TqW3hT7I/AAAAAAAAAE4/oP5UntKo1Uc/s72-c/revolutionary-road-shoot-sm-01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-1871306213504437533</id><published>2009-03-11T02:14:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:39:20.322-07:00</updated><title type='text'>Mientras leo a William Blake</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.polyvore.com/while_reading_william_blake/set?.mid=embed&amp;amp;id=7135992"&gt;&lt;img title="While reading William Blake" height="400" alt="While reading William Blake" src="http://www.polyvore.com/cgi/img-set/BQcDAAAAAwoDanBnAAAABC5vdXQKFnZFR05qUndPM2hHblpfdFAtcnRIUGcAAAACaWQKAWUAAAAEc2l6ZQ.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;small&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mientras leo a William Blake,&lt;br /&gt;la habitación entera es poseída:&lt;br /&gt;Y está poseída de deseos y pájaros.&lt;/span&gt;&lt;/small&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-1871306213504437533?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/1871306213504437533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=1871306213504437533' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1871306213504437533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1871306213504437533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/03/mientras-leo-william-blake.html' title='Mientras leo a William Blake'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5748750282476534014</id><published>2009-03-10T00:42:00.000-07:00</published><updated>2009-04-26T21:39:36.717-07:00</updated><title type='text'>Por su astucia se conoce el zorro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SbYcDPPaK7I/AAAAAAAAAEw/YiTlJcGi19U/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311463652486425522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 273px; CURSOR: hand; HEIGHT: 281px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SbYcDPPaK7I/AAAAAAAAAEw/YiTlJcGi19U/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En estos días, no se puede negar que la imagen de las palomillas ahogando la luz del bombillo bien podría endosarse al constante nacimiento de todo tipo de bandas que buscan habitación en el oído de los ciudadanos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Como con otros fenómenos, el sujeto vulnerable a este tipo de comportamiento puede, con todo derecho, cerrar las ventanas de su morada y acomodar lo que yace ahí dentro con seguridad. Sin embargo, no es aconsejable hacerlo. Aún existen músicos, barbados y enamorados, que tienen la grandiosa habilidad de compaginar sonidos y palabras de tal manera que sea imposible -o inútil- tratar de concebir el uno sin el otro. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Así sucede con el último disco de la banda norteamericana &lt;em&gt;Fleet Foxes. &lt;/em&gt;Lanzado, apenas, en junio del dos mil ocho, el disco que lleva por nombre el mismo nombre con el que se bautizó la peculiar banda; está compuesto por once temas. Sobresaliendo algunos, de otros -pero, todos sumergidos en la misma línea de sonido encantador- no tardó tiempo en ser &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fleet_Foxes_(Ã¡lbum)"&gt;reconocido &lt;/a&gt;alrededor del mundo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para mí suerte, aterrizó en mi reproductor de sonido algún día a mediados de enero y, desde entonces, se ha esmerado por enraizarse a mis pensamientos, haciéndose imposible vivir un recuerdo tan sencillo como el último cigarrillo del día o tan glorioso como la playa, sin el obligatorio sonido de alguna de sus composiciones. Desde entonces, he tenido la suerte de dejar algo más que la ventana abierta. Y con ella han venido palabras, imágenes, películas, novelas enteras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Si a Ud. le da por encerrarse en las esquinas que conoce, recuerde que por ahí hay una banda de estos tiempos que suena de la misma manera que suena la experiencia de lanzarse a una aventura tan íntima que sólo Ud. y su sombra sabrán lo que, en ella, acontenció. Reirán con complicidad y, sin duda alguna, repetirán las melodías: haciendo de Ud. un viajero indomable. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5748750282476534014?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5748750282476534014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5748750282476534014' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5748750282476534014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5748750282476534014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/03/el-lobo-por-su-astucia-se-conoce.html' title='Por su astucia se conoce el zorro'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SbYcDPPaK7I/AAAAAAAAAEw/YiTlJcGi19U/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5486526375407750916</id><published>2009-03-01T21:53:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:39:46.495-07:00</updated><title type='text'>Leonid</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sat06CKlQ-I/AAAAAAAAAEo/nNivFqrbukw/s1600-h/Leonid.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308465126148752354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 238px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sat06CKlQ-I/AAAAAAAAAEo/nNivFqrbukw/s320/Leonid.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Leonid es un hombre extraordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo es por su magnífica inteligencia, ni tampoco por alguna destreza que maneje con plena propiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Leonid, las uñas del pie, le crecen tan rápido como lo hacen el deseo y la locura en las mujeres que &lt;em&gt;Almodóvar&lt;/em&gt; ocupa para contar historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, a Leonid, la voz le sale tan intensa como el momento en que la canción cantada por &lt;em&gt;Chavela Vargas&lt;/em&gt; se resquebraja y se hace un himno devoto al dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus brazos parecen tan curiosos y tan hondos como lo es el ánimo del hombre que &lt;em&gt;Göethe&lt;/em&gt; decidió era el hombre perfecto para ser presa del Diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo él, figura aletargada, parece ser el anuncio de una tragedia que es tan irresistible como lo fue el curso de acción al que sucumbieron tanto el príncipe del &lt;em&gt;Diwän&lt;/em&gt;, como el autor del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, cuando lo muestran las cámaras, se las arregla para sonreír con exhaustiva sonrisa que envuelve al espectador de la misma manera que aún lo hacen las composiciones de &lt;em&gt;Schubert&lt;/em&gt; que cantan incesantes canciones de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía al principio: Leonid es un hombre extraordinario. La mayoría de doctores y entendidos del tema, insisten en ubicar la grandeza de este hombre en su inusual estatura. Sin embargo, algunos de nosotros hemos comenzado a identificar que la grandeza de este hombre reside en haber encontrando, en las praderas de Ucrania, la rudimentaria felicidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Comprendido esto, sabemos que el gigantismo es sólo la forma en la que la Naturaleza ha hecho de este hombre un signo de admiración. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5486526375407750916?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5486526375407750916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5486526375407750916' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5486526375407750916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5486526375407750916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/03/leonid.html' title='Leonid'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/Sat06CKlQ-I/AAAAAAAAAEo/nNivFqrbukw/s72-c/Leonid.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7730289261683374116</id><published>2009-02-24T22:01:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:39:59.434-07:00</updated><title type='text'>La ciudad habla</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SaTg_-sJDXI/AAAAAAAAAEY/-OOUKIh4jdE/s1600-h/Cronicas_de_los_Ilustres_by_Shaxpi.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;A las seis de la mañana los ojos de una mujer se abren. De manera inmediata, aún pesados, desearán con desesperación regresar al insípido, pero pacífico, estado de somnolencia del que apenas se libran. Recordará que ha sido esposa por más de un cuarto de siglo, bajará a preparar los alimentos de la mañana, peinará los cabellos castaños de sus hijos, besará al marido en la boca. Vagará su imaginación construyendo otro rostro, otra casa, otra ciudad, otro marido y otra vida. Una que se aleje vehemente de la que ahora es, sobre todo, estéril. A continuación, tomará el teléfono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A las nueve de la mañana una muchacha deseará haber nacido muchacho. Ingerirá un sorbo de café que le sentará pesado en el estómago vacío, igual que lo hace el brote de su oscuro deseo que se niega a desaparecer aún a tempranas horas. El molesto repique del teléfono le hará sacudir su cabeza y se librará, no por más de unos escasos minutos, de su ansiedad. La dulce voz del auricular sólo le provocará un malestar que es necesaria consecuencia de la constancia con la que le invade su padecimiento. Se levantará al baño y ahí, por un momento, quedarán sus manos blancas encarceladas entre sus jóvenes muslos. Volverá a sacudir su cabeza violentamente y repugnará la mancha roja de labial que se refleja en el espejo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A las dos de la tarde un hombre, que se acerca vertiginosamente a la adultez, se sentirá vulnerable ante la honda impresión que le ocasionan los diversos ruidos de la ciudad. Repudiará este día en el que, una vez más, no encontró sino un hombre extraño a él en el espejo al que acude por las mañanas. Tomará el bus, abrirá la puerta de su casa y se sentará sobre sus dos piernas cruzadas. No se levantará sino hasta sentirse aliviado. Luego encenderá la luz del lugar y se convencerá de que un buen día llenarán su cabeza, de sublime manera, los deseos, ideales, palabras y recuerdos de los que él aún no tiene consciencia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A las siete de la noche el corazón de un muchacho agonizará por tener total conocimiento de todo lo que quiere y nunca podrá obtener. Lavará su rostro, cenará con inercia y se perderá, como las polillas, en el resplandor del bombillo que ilumina su habitación. Oprimirá el puño derecho contra su pecho, buscando el corazón, suspirará con toda su alma y cerrará los ojos para entregarse a la desilusión con que lo reconforta la oscuridad que ahí reside. Pasará el tiempo y se dejará llevar por el rumbo onírico que se ha comenzado a dibujar desde que ocultó la luz con sus párpados. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche los ángeles de yeso y mármol lloran. Sus ojos inanimados, residentes del sur de la ciudad, parecen no tener más alternativa que entregarse al vaivén de emociones que, mareador, llega desde todos los rincones de su rededor. Sus figuras están circunscritas al dolor del hombre que llega como gritos, lamentos, suspiros, gemidos y deseos irrealizables. Antes de que se termine la noche el hombre regresará a su lecho herido. Sufrirá en silencio. Guardará su dolor en la intimidad y hará de este un sello indeleble. Con el final de la noche, el frío beso de la madrugada secará las lágrimas de las figuras del cementerio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y será como que todo vuelve a comenzar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7730289261683374116?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7730289261683374116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7730289261683374116' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7730289261683374116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7730289261683374116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/02/la-ciudad-habla.html' title='La ciudad habla'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7462331446141467670</id><published>2009-02-22T12:38:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:40:28.879-07:00</updated><title type='text'>La vorágine</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SaG4Q9i5VDI/AAAAAAAAAEI/SPJz5Vefr6g/s1600-h/jer.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5305724437557498930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 242px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SaG4Q9i5VDI/AAAAAAAAAEI/SPJz5Vefr6g/s320/jer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;"Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna,&lt;br /&gt;jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;La vorágine, Primera Parte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sucede, con la vida de los hombres, que esta se encuentra circunscrita en las magníficas baldosas en donde convive la trivialidad de los hábitos y la violencia de lo inefable. Quizá no sea así con la vida de todos los hombres; pero, al menos, así lo confirman la vida de los hombres extraordinarios. Y sin lugar a dudas, son estos los hombres que han sido los más humanos de todos nosotros. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La vorágine, de J.E. Rivera, lleva al lector a través de la espesura de la selva suraméricana y lo hace, de encantandora manera, guíado de la mano de un hombre que despierta -con todo el sentido de la palabra- cuánto más su corazón se llena de oscuro arrebato. Se desarrolla en tres partes, diferentes todas ellas en densidad y en rostros del mismo hombre. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Arturo Cova - poeta, hombre insensible, arrebatado de razón, salvaje, verdugo de su pasión, muerto, cobarde- logra asaltar la indiferencia que ha ocasionado en sí la ciudad en la que habita su espíritu. Toma acción, creyendo inocentemente conquistar su destino y se lanza a la densidad de una tierra en donde el hombre convive con la fría sombra que regalan los árboles desde la antiguedad y con el terrible sonido de su propia voz que rebota, aún más fuerte que sus gritos de desesperación, en la obligada soledad a la que se ata a medida avanza más en su viaje. Su conquista no dura más de un reducido número de páginas: su destino es el de despertar la selva que habita en el espíritu del hombre: y es esta a la que se debería guardar absoluto respeto. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La novela, fiel testigo de su narrador, respira a través de los exhaustivos suspiros del protagonista. Aún hombre racional, el viajero logra llenar su cabeza de intensos pensamientos que provienen indudablemente del descubrimiento de su nuevo estado. Como todo hombre, ante el advenimiento de la adversidad logra desengranar las estructuras de la cabeza: fortalecido por la soledad, reconoce la belleza de las cosas y empieza a desnudar a la eternidad en donde callada habita sin serle reconocida su merecida gloria. Sin embargo, sacudido el hombre por la adversidad, el autor decide mostrarnos cuan lejos puede llegar un hombre que ha sido sumergido totalmente en la amarga sangre de sus pasiones. Es ahí donde el delirio de Cova roza lo lírico que hay dentro de la desgracia. Es también ahí donde abre su discurso con una invocación a la Selva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;"¡Oh, Selva, esposa del silencio&lt;br /&gt;madre de la soledad y la neblina!&lt;br /&gt;¿Qué hado maligno me dejó prisionero&lt;br /&gt;en tu cárcel verde?"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con el final de la vorágine, viene el desahogo de la intensa confusión del hombre. Se agradece el autor que haya prestado, al menos una sola página, a la disipación de la desgracia. El epílogo, inevitable consecuencia de su procedencia, sugiere que no queda más futuro que la desmesura para el hombre que ha sido arrebatado por la Violencia. Con el cierre del libro, lo que más se agradece al autor es que haya sido tan sabio y tan cruel como para lanzar a un triste poeta a una travesía, que desde sus inicios, se vestía de mortaja.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SaG3_1BvjpI/AAAAAAAAAEA/zokcc_JNALQ/s1600-h/jer.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7462331446141467670?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7462331446141467670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7462331446141467670' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7462331446141467670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7462331446141467670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/02/la-voragine.html' title='La vorágine'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SaG4Q9i5VDI/AAAAAAAAAEI/SPJz5Vefr6g/s72-c/jer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-2644792441480000753</id><published>2009-02-17T21:49:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:42:07.450-07:00</updated><title type='text'>Sin habitación para las dudas</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Es mentira que haya un gran océano de separación entre el hombre que todo lo sabe y no hace algo más que planear su trayectoria; y, el otro, el que no tiene más intención que la de quedarse toda su vida sumergido en pústulas llagas de inmovilidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Es que a los dos les atraviesa el mismo miedo que congela las narices y hace a la cabeza pesar inconquistables kilos. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Es también mentira que exista terrible diferencia entre el hombre que rodea con lujurioso brazo la cintura de una muchacha vulgar que ha comprado en los bares o las oficinas; y, el otro, el que rodea con similar brazo el frágil torso de un muchacho con el que se pavonea en lugares más oscuros que los bares y las oficinas, pero con idéntica espesura en el aire.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Es que a los dos les ha dado por llenar el mismo vacío con las viscosos abrazos que sabe otorgar, a quién le busca, la trémula lujuria. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sin lugar a dudas, es una magnífica mentira que haya más diferencia que el nombre entre el hombre que escribe estas palabras y, el otro, el que es inminentemente su enemigo. Su aversión. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y es que a los dos les ha tocado ser hombres.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-2644792441480000753?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/2644792441480000753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=2644792441480000753' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2644792441480000753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/2644792441480000753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/02/sin-habitacion-para-las-dudas.html' title='Sin habitación para las dudas'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-7829983546278106976</id><published>2009-02-15T20:43:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:41:57.919-07:00</updated><title type='text'>Le désenchantement</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Está ahí. En el espacio de aire entre las dos manos que con gestos menguados cortan el vacío para alcanzar el tenedor y alimentar al hombre que se rindió ante la inconquistable faena de encontrar la felicidad que él nunca tuvo en los rostros, en los abrazos ó en las palabras de cualquiera de sus tres hijos varones; quienes, con dispersos espíritus, parecen no tener ni el más remoto parecido al ánimo del hombre que, tiempo atrás, los concibió con añoranza. Ahora él parece ser una silueta acortonada que en tardes como esta bulle por los poros una película celeste que se derrama por la mesa y entristece a los invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Protagoniza, sin lugar a dudas, la pena y el dolor del que es aún muy joven para comprender que la naturaleza del hombre es sobre todo egoísta. Galante acompaña las lágrimas de él que ha entendido que ha puesto Amor en un muchacho que no es siquiera merecedor de un educado buenos días. Ha logrado cuajar en su ánimo, haciendo de él un trapo lastimero: uno que, especialmente, parece no tener intención de creer algún otro día en la bondad del tiempo. Ahora, es imposible concebirle como el chispeante muchacho que, con ingenio y agudeza, domó las irregularidades de sus días y se atavió de bailes y valentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En el paladar de él, sabe al amargo trago de vino que atraviesa su ánimo y le deja extinguido. Sabe él que nunca su espíritu se había encontrado tan lejos de ser todo lo que debía ser como en el tiempo que ahora se escurre entre sus persianas y que no hace más que recordarle lo escaso de su fuerza, lo opaco de sus ojos y lo grave de su situación. Claro está que sus anhelos se fatigaron, que su espíritu nunca se movió como él esperó y que su cuerpo es ahora muy viejo para morir por la propia voluntad y convertirse, así, en un jóven y glorioso mártir de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Al contrario de lo que se pensaría, nada de esto impide que con vigorosa oposición su antagonista, la dorada ilusión, se geste en estos mismos momentos dentro de los espíritus de niños, jóvenes y hombres que han encontrado el umbral que, tras de él, propaga con entusiasmo la onírica ciudad de la infinitud. El hombre seguirá bebiendo de esta hasta que su espíritu se sacie o hasta que que se dé por vencido: y en este contexto eso es inevitablemente idéntico a estar muerto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-7829983546278106976?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/7829983546278106976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=7829983546278106976' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7829983546278106976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/7829983546278106976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/02/le-desenchantement.html' title='Le désenchantement'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5836996776331618243</id><published>2009-02-09T17:02:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:41:45.542-07:00</updated><title type='text'>La Maruca</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A María Eugenia se le conocía universalmente como &lt;em&gt;Maruca. &lt;/em&gt;Muy a pesar del profundo disgusto que le causaba, los que se movían alrededor de ella decidieron estropear el bonito sonido de su nombre y hasta el día de su muerte guardó, con trémulo fastidio, el secreto de su dezasón. Se enamoró, a los tempranos diecisiete, de un oficial del Ejército que se destacaba por lo alargado de su figura y por lo nítido de su caligrafía. Él se llamaba Guillermo y la gente respetaba, con solemne admiración, hasta la sombra que, fatídica, se desvanecía detrás de sus talones que recorrían por las tardes todo el Campo de Marte. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Naturalmente, Guillermo jamás posaría sus dos ojos grises sobre el frágil seno de Maruca por su propio interés; sino, lo haría hasta que Olga, cercana vecina de Maruca, se lo presentase en la hermosa boda que ella tuvo en Octubre de de los cincuentas en la imponente Basílica de Guadalupe. Desde no muy lejos, Maruca fue testigo del abotonado vestido blanco de Olga y del reluciente cabello negro de Guillermo. A pesar del tangible malestar físico que le abordaba, se mantuvo callada y con suave abanico consiguió estar serena durante toda la ceremonia. La reciente pareja se mudó a las afueras del Centro de la ciudad: lugar que, en aquel entonces, se encontraba valorizado por el mismo ánimo de modernización al que toda la ciudad se rendía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A pesar de esto, Olga mantuvo la rigurosa tradición de no comentar sino los éxitos de su fresca unión conyugal. Fue por ello que sólo Maruca supo que el matrimonio de su amiga no era muy distinto de la sonrisa obligada que había sido acostumbrada a dibujar en su rostro: Olga no podía concebir ni el amor por su oficial, ni el hijo que añoraba. Con extraña mezcla de compasión y lujuria, Maruca repasaba, con sus delgados dedos, el escote, la cintura y el ruedo de su vestido celeste añorando besar en la boca al oficial y entregarle, de su vientre, un hijo que en la frente llevaría el sello del amor incondicional. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A diferencia de la inflamación dentro del corazón de Maruca, el matrimonio de Olga y el oficial sudó, por las ventanas y las puertas, la tragedia que lo marcaba. Rápidamente se desplomó y le robó, de los ojos grises, la solemnidad al oficial. La infelíz esposa se mantuvo débil por la enfermiza frustración de no tener dentro de sí la dulce matríz que, milagrosa, logra mecer la vida de un niño. No le quedo más camino que morir joven de un cáncer de hígado que estalló, para maravilla de los doctores, con ardorosa velocidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pasados el sepelio, los nueve días de misa obligada y quince días más de pura prudencia, María Eugenia se dirigió a la casa de Olga armada de un vestido hasta las rodillas que con acentuación marcaba lo incorrupto de su figura. De inútil forma, trató de sacar palabras de la boca de Guillermo, él permaneció inmutable y sólo se movería hasta el siguiente día, un par de horas más tarde, decidido a mudarse a la capital de Suramérica. Allá, pensó, lograría fascinar a sus paisanos con la publicación de la novela corta que dedicaría, sin duda alguna, a su joven y difunta esposa. Tuvo éxito en violentar con fascinación los corazones de sus amigos y conocidos cuando, poco tiempo después de haberse acomodado, de un tiro en la sien se limpió de dudas y agonías. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Todo recordaba, Maruca, con particular angustia. Yacía triste en la cama que era la misma en la que había dormido por suficientes años, como para odiar el mismo piso barnizado de tablones de madera, el lento y pesado aleteo del mismo ventilador de techo que, con doradas aplicaciones, parecía recordarle que ella no conocería hombre alguno que la lograra sacar, aún siquiera a golpes, de la misma maldita casa de Santa Tecla que, con el paso del tiempo, sólo se afeo y achicó pareciendo así una burla indiscreta a su avejentada figura. Entonces, la pesadez del aire cedió ante las horribles risas de los crueles niños, hijos de la hija de la menor de sus hermanas, quienes entraron con imprudente taconeo y se refirieron a ella como &lt;em&gt;Abue Maruca. &lt;/em&gt;Ella dio un largo trago de saliva que se encajonó en el deteriorado diafragma de su estómago -enfermo, agonizante, carcomido- y dibujó la más triste de las sonrisas sobre su rostro: la misma sonrisa dañada que aprendió, un tanto obligada, cuando alguién le reprendió por reaccionar con natural disgusto ante la degradación de su nombre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5836996776331618243?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5836996776331618243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5836996776331618243' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5836996776331618243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5836996776331618243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/02/la-maruca.html' title='La Maruca'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8687455803531898190</id><published>2009-02-06T22:00:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:41:35.113-07:00</updated><title type='text'>Las veraneras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SY0lM1ATthI/AAAAAAAAAD4/FXdXG47tNAw/s1600-h/14.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5299933238801970706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 98px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SY0lM1ATthI/AAAAAAAAAD4/FXdXG47tNAw/s320/14.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al despertar, los ojos se iluminan como dos discos de luz frente a la entrada del cálido brazo del mediodía que trae consigo un puñado de flores encendidas. Funciona de la misma manera que lo hace un beso de frescor en los labios o, quizá, un golpe hermoso y cerrado directo al corazón. Entonces, parece ser que en lo que resta del día uno se tiene que armar de entusiasmo y valentía para dirigirse al filo del abismo más cercano: solamente una acción de magníficas consecuencias podría contrarrestrar el dolor y el placer que retuerce al espíritu de la manera que lo hace la cima del día adornada con peligrosa belleza. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sin embargo, no sucede así. Los ojos inundados de deslumbradora ceguera se extienden hasta sus comisuras para alcanzar a asir un poco de todo aquello. Cuando el dueño de la mirada resiente la incapacidad, su misma condición, presa inevitable de la desilusión devuelve a sus ojos el ópaco color de la mañana de la que alguna vez fue testigo y que insiste en permanecer morando en sus órbitas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pero el más primitivo de los hombres conoce todo esto y sabe que, dentro de sí, reside la grandiosa coincidencia de lo trivial y lo extraordinario. Sabe que sus ojos no serán la indumentaria de conquista, ni su boca el beso de la divinidad. Entonces, cierra sus ojos y seca la ansiedad de su boca: yace donde comenzó todo. Se prepara a dormir para que, presa onírica, sea partícipe de un corazón tan ajeno al hombre que rebota con violencia entre las flores encendidas, el cielo y el infierno.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8687455803531898190?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8687455803531898190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8687455803531898190' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8687455803531898190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8687455803531898190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/02/las-veraneras.html' title='Las veraneras'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SY0lM1ATthI/AAAAAAAAAD4/FXdXG47tNAw/s72-c/14.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-8700510808617660511</id><published>2009-01-26T23:50:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:41:14.911-07:00</updated><title type='text'>Hermosos, los sonidos. Hermosas, las coincidencias</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Comenzó por la noche cuando, al salir de un terrible bar, la calle más convencional de la ciudad recibía la tenue luz de la madrugada empujada por el contagioso ritmo de una canción que fue un éxito en la década pasada. Continuó por la mañana cuando me desperté en una ciudad extranjera, que se visita por sus ruinas y sus bares, al sonido de una melodía avejentada que era exactamente la misma que decidimos, mi amor de verano y yo, escuchar cuando ella regresara del extranjero y nos citáramos en algún lugar. Luego vino el silencio y la consciencia de la soledad, pero no duró sino hasta que emergió el sonido sordo de San José y la invisible hamaca en la que se mecen miles de luces por la noche que uno alcanza a ver desde el privilegiado balcón del más pleno de mis amigos, el mismo que se las maneja para mandar abrazos en sobres de papel en los días que huí de mi casa acompañado de un muchacho que tiene la habilidad para tocar canciones modernas en un piano antiguo y que resultó antagónico al ruido de caer por las escaleras cuando, a mí y al amor, nos golpearon los rostros. Permaneció hasta el mediodía cuando cortando rodajas de tomate, la cocina se iluminó con el dulce timbre de voz de una madre que no era la mía, pero que consolaba como si lo fuera. Incluso apareció cuando mi oído reconocío la sensación acuosa de la fruta que tomo por las tardes y que es lo más parecido a mis pies blancos rompiendo la tranquilidad de la orilla del mar que nunca logré visitar a pesar de los planes. Con el té del ocaso, apareció como un compuesto de fresco olor y sonidos de acordeón que alguna vez llenó una habitación entera con la recopilación de canciones que mi padre cantó en su juventud y que son las mismas que nos aventurábamos a escuchar en las expediciones que en mi infancia parecían magníficos viajes y me enseñaron la dimensión del infinito. Persiste hasta esta noche, cuando al mirar sobre mis hombros descubrí una sola composición -suave, dulce, violenta, agresiva, sorda, castaña, embriagadora- que se escucha y se vive en un sólo día aunque cuente la historia de todo un año. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-8700510808617660511?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/8700510808617660511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=8700510808617660511' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8700510808617660511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/8700510808617660511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/01/hermosos-los-sonidos-hermosas-las.html' title='Hermosos, los sonidos. Hermosas, las coincidencias'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4817249683823678769</id><published>2009-01-21T22:51:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:41:02.320-07:00</updated><title type='text'>Monólogo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;—¿Estás ahí? Te pregunto yo.&lt;br /&gt;—Apenas, te respondo yo.&lt;br /&gt;—Bien. Qué linda la luz así de débil, ¿no? Difícilmente se vislumbra lo pronunciado de tus pómulos. Pero, siendo honesto, aún así te noto enfermo. Quizá muy pálido.&lt;br /&gt;—Ya comenzas vos con tus engaños. ¿Qué tiene de linda esta oscuridad? ¿Qué se supone que hagamos en este abismo?&lt;br /&gt;—No, no. Reformulá: ¿Qué se supone que vos hagás en esta oscuridad?&lt;br /&gt;—Egoísta.&lt;br /&gt;—No, no es eso. Es que yo, de esto, ya sé. Siempre he estado en lo oscuro. Vos sos él que es nuevo en todo esto.&lt;br /&gt;—Sí, ya sé. Bueno, como sea, quiero regresar a la luz. ¿Por dónde se regresa?&lt;br /&gt;—No sé. Desde que nacimos, yo fuí relegado a este lugar. No tengo idea de cómo es allá, mucho menos de su ubicación. Pero, no seás así, mejor quedate. Desde que estás acá me siento mejor. La oscuridad es menos densa y el corazón lo siento más ligero. ¿A vos no te pasa lo mismo?&lt;br /&gt;—No. No me quiero quedar con vos. Sé con certeza que vos estás detrás de las pesadillas que no me dejan dormir.&lt;br /&gt;—¿Cuáles?&lt;br /&gt;—Vos sabés. No te hagás.&lt;br /&gt;—(Con picardía) No, en serio, ¿cuáles?&lt;br /&gt;—Esas que tratan del mar. De repente estoy de pie, frente al mar, con una arena gris y fría. El mar comienza a violentarse y, en menos de lo que uno puede gestionar un pensamiento, ya está frente a mí una masa de agua opresora. Todo está preparado para que me muera. ¿Me querés, acaso, matar?&lt;br /&gt;—No. Quiero que vivás acá. Conmigo.&lt;br /&gt;—¿Por qué me asustás entonces?&lt;br /&gt;—Porque es la única manera de que me hagás caso. Traté de acariciarte la boca del estómago cuando leías poesía, traté de susurrarte nombres antiguos en el oído: hasta me disfracé con el manto oscuro de la noche y te invité a que me siguieras. Ninguna vez reconociste mi presencia.&lt;br /&gt;—Es que esas cosas no me gustan. Vos sabés.&lt;br /&gt;—Puesi, por eso mismo. Te conozco y sé que lo único que te provoca movimiento es el miedo.&lt;br /&gt;—Cínico.&lt;br /&gt;—Así soy yo. Así sos vos, también. Lo que pasa es que no sabés. Yo te he visto cuando tus ojos se envuelven de esa película viscosa al ver en las calles decenas de cuerpos apretujados, sudando, vulnerables.&lt;br /&gt;—¿Y qué? Somos hombres, ¿no? Tenemos derecho al instinto.&lt;br /&gt;—Tenemos derecho a perdernos en él, también. Vení más cerca. Te voy a dar un beso en los oídos para que podás escuchar todos los sonidos que te han prohibido allá arriba. Te voy a rozar los párpados con la punta de los dedos para que podás ver con el ánimo del hombre antiguo. Te voy a dejar ser la unidad y no una parte.&lt;br /&gt;—¿Y qué tendría que hacer, pues?&lt;br /&gt;—Primero, sacá de tu pecho el corazón y moldealo hasta hacerlo un pájaro rojo. Luego, abrí las palmas y dejalo volar en la oscuridad. ¿Entendiste?&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;—Allá va.&lt;br /&gt;—Pero, mirá, ¿me prometés que ya no voy a soñar con el mar?&lt;br /&gt;—Sólo si vos me prometés que te vas a quedar aquí, conmigo.&lt;br /&gt;—Lo prometo.&lt;br /&gt;—Bien. Te prometo que ya no vas a soñar con el mar.&lt;br /&gt;—¿Y qué voy a soñar ahora?&lt;br /&gt;—Vas a soñar conmigo.&lt;br /&gt;—¿Y vos conmigo?&lt;br /&gt;—No. Yo voy a soñar con tu corazón hecho pájaro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4817249683823678769?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4817249683823678769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4817249683823678769' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4817249683823678769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4817249683823678769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/01/monlogo.html' title='Monólogo'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-5283058691400263647</id><published>2009-01-11T23:23:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:40:51.650-07:00</updated><title type='text'>The Catcher in the Rye</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;"Anyway, I'm sort of glad they've got the atomic bomb invented.&lt;br /&gt;If there's ever another war, I'm going to sit right in the top of it.&lt;br /&gt;I'll volunteer for it, I swear to God I will."&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-size:78%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;The Catcher in the Rye, Cáp.18&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por aquellos días, quebrantar el círculo de tristeza que nos rodeaba resultaba una tarea no sólo demandante, sino también: inútil. Estábamos comprometidos con una corriente sombría que arrastraba nuestros pies por el suelo y envolvía todo con lo que interactuábamos de gris belleza: de una que no es posible palpar. Éramos hombres tristes y estábamos acostumbrados a serlo. Si se quiere ser más preciso: éramos cuasi-hombres, quizá reptiles; y lo que éramos, lo éramos mejor cuando esperábamos el automóvil de nuestros padres a las orillas del portón de entrada cuando la noche acaecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tardes eran necesariamente monocromáticas: las veíamos pasar frente a una ventana de gran tamaño que, a mi parecer, es una ventana que debería ser mejor vigilada en una institución educativa que no quiere poner en peligro el espíritu de sus jóvenes estudiantes. No importaba el día, siempre que se llegaban las cuatro de la tarde platicábamos de lo deplorable de nuestra condición, de lo afortunados que seríamos en tiempos venideros: de como, sólo Él, el tiempo, tenía la cura de nuestra agonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos a desarrollar un particular gusto por la música, especialmente por aquella que tenía sonidos avejentados y voces rasposas. Visitamos, por vez primera, los bares que nos prohibieron, los que usualmente están en apuros: está de más decir que aquellos viajes terminaron de perder nuestras figuras que ya estaban adentradas en nuevos jardines. Nuestros padres debieron haberse preocupado por nosotros, debieron haber creído que estábamos al margen de convertirnos en esos compañeros suyos que eran ahora vagos ó alcohólicos de farmacia. O peor áun: pudieron haber creído que estábamos al margen de un tiro. Pero, no lo hicimos: no nos convertimos en los productos extraordinarios de su generación. Somos, ahora, otra cosa: un asunto de nuestro tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos niños tristes. Lo éramos por que estábamos insertados en el incómodo vórtice de la juventud: el que nos prende en frenesí e inquietud. Ahora somos hombres: hombres de nuestro tiempo. Seguimos arrastrando algunos de los miedos de aquellos días; hemos logrado, al menos una sola vez, palpar la belleza que la tristeza envolvía. Tenemos planes por cumplir y aunque Él, el tiempo curador, no ha arreglado las cosas, entendemos que esta no es razón suficiente para volvernos alcohólicos o suicidas. Pero sobre todo, lo que más tenemos es aquellos días tristes y la capacidad de ver el mundo completo con un par de ojos que, si han sufrido tristeza, saben ver más allá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Nota personal en referencia a la novela "The Catcher in the Rye" de J.D. Salinger.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-5283058691400263647?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/5283058691400263647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=5283058691400263647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5283058691400263647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/5283058691400263647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/01/catcher-in-rye.html' title='The Catcher in the Rye'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-3153320831408605502</id><published>2009-01-04T21:12:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:40:41.765-07:00</updated><title type='text'>Lo infinito</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SWGYtZ9wY7I/AAAAAAAAAC8/-_OSoRoj3iI/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5287675343341118386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; WIDTH: 200px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 150px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SWGYtZ9wY7I/AAAAAAAAAC8/-_OSoRoj3iI/s200/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Debí de haber tenido apenas siete años cuando tuve, por primera vez, la sensación de recibir un golpe frío en el estómago al entender algo de dimensiones magníficas. Recuerdo la marea lejana bañando tímidamente la plancha de arena que mi padre y yo pisábamos mientras nos preparábamos para incursionar nuestra aventura a la mar. El mar es de las pasiones más grandes y antiguas que mi espíritu registra en sus entrañas. Todo acerca de él tiene un encanto abrasador. El camino, visto ahora desde estos años, es una secuencia de fotografías viejas teñidas de un color castaño; la misma, se ve interrumpida por pasajes de oscuridad, producto de la entrada en alguno de los cuatro túneles que se deben atravesar para llegar a la playa de mi infancia. Mi papá insistía en poner su música que es, ahora, la que pongo automáticamente al sentir que el automóvil se está deslizando de una forma hermosa enmedio de la luz del mediodía. En fin, estando de pie ahí perdí la mirada en el horizonte y aprecié todo aquello hasta inflar mi ánimo como nunca antes lo había hecho. Debí haber apretado la mano de mi padre, cuando le pregunté "¿El mar se va acabar algún día?" El miedo de perderlo todo acechaba mi tórax infantil. Mi padre no tomó mucho tiempo en responder con seriedad: "Javier, el mar nunca se termina".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La noción de lo infinito es, desde mi punto de vista, uno de los fenómenos que obligatoriamente debe descubrir el hombre. Sin ella, el espíritu enflaquecería y le sería arrebatada la gloriosa cualidad que tiene de elevarse por encima de lo cotidiano para hacer y deshacer a su gusto. En mi caso, siempre me esfuerzo por visitar la playa. Aún no lo hecho a la playa de mi infancia; pero, la playa de mi juventud está llena de impetuosidad burbujeante, en sus inicios, que de lograr pasarla se transforma en una masa acuífera que envuelve el cuerpo y mece en un vaivén muy peculiar. Es la playa de mi juventud la que casa perfecto con estos tiempos de movimiento, de violentos arranques, que si uno sabe cruzar con sutileza se transforma en un espíritu antiguo con la serenidad de la infinitud en una sola mirada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Es la playa de mi juventud la misma que me oprimió en la noche, en terribles tempestades; y con la que logré hacer la paces y mantener un solo diálogo diplomático en el jardín: ella, la noche y yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-3153320831408605502?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/3153320831408605502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=3153320831408605502' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3153320831408605502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/3153320831408605502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2009/01/lo-infinito.html' title='Lo infinito'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_88MlvjdYPBE/SWGYtZ9wY7I/AAAAAAAAAC8/-_OSoRoj3iI/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-1059914910308759493</id><published>2008-12-20T22:41:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:35:22.981-07:00</updated><title type='text'>Ella, la sin quebranto</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Para ella, una extraña mezcla de abuela y madre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Fue por la tarde de un soleado tres de enero, mientras servía más jugo de tomate del que un vaso mediano, lleno hasta tres cuartas partes de vodka, podía contener; cuando Olga sintió un dolor fugaz en su pecho que, férrico, atravesería todo su cuerpo hasta hacerle sacudir los hombros con extrañeza. Sentada en su sala, la luz, ya anaranjada, adornaba los hermosos grabados que su madre había insistido en conseguirle, a ridículos precios, con un tal Don Rogelio que se aprovechaba de esas jugosas comisiones para comprar suficiente cocaína para él y su amante de diecinueve años, en la calle aledaña al motel que a Doña Marta, la madre de Olga, le ocasionaba un primitivo escalofrío cada vez que manejaba cerca de la zona. A lo lejos, Olga lobraba distinguir el apagado llanto del segundo de sus hijos, Carlos; pero, su estricta manía de tomar dos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;bloody mary&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; diarios antes y después del almuerzo que ella no preparaba, le imposibilitaba sacarse del pecho el instinto materno y acercarse al umbral de la puerta que anunciaba una habitación demasiado grande e imponente para un niño que ese mismo día cumplía el año de nacido. Sumergida en sus pensamientos, daba los últimos sorbos al &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;cocktail, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;cuando sintió las secuelas de la impresión que hizo que ahora, los azulejos blancos de la barra desayunadora, se encontraran manchados de un torpe puré rojizo. Miró el reloj de marco negro con peculiar atención y recordó que su marido tampoco llegaría esa noche, lo cual casaba perfecto con el plan de invitar al Ingeniero Íbañez a unos tragos al inicio de la noche. La excusa era perfecta: el pobre hombre, trabajando temprano desde la siete hasta las cinco, necesitaba un descanso del prestigioso proyecto de oficinas que se construía a sólo seis casas de su residencial. Después de todo, Aurelia, su compañera de clases de italiano, se lo había recomendado por ser un hombre respetable con una sola esposa en toda su carrera y dos hermosos niños que ella había calificado de encantandores en la comunión de su hijo mayor, Rafael. No fue antes de acabar su segundo trago, cuando la sensación de inminencia la envolvió totalmente: el vaso que sostenía en sus delgadas y blancas manos, que revelaban su incapacidad de sostener emociones nobles, cayó al suelo estrepitosamente, las paredes de la sala se abalanzaron violentamente al centro, a los lejos se oyeron piezas de cristales cayendo sobre el suelo y el llanto del niño se extinguió. A las cuatro de la tarde, el centro de la ciudad había sido sacudido por un terremoto de escala 7,5 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;Ritcher. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Olga subió con el corazón acelerado al cuarto del bebé y le limpió, de la boca y los ojos, el polvo que había caído de las esquinas de la pared. Por la ventana alcanzó a ver una nube de polvo que envolvía toda la zona hasta sus rodillas. Su corazón estaba oprimido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Besó al niño en la frente y decidió prepararse, sólo por esta vez, un tercer trago. Exigió a Amelia , la empleada de la casa, que comenzara la tarea de limpieza. Amelia, llorando desconsoladamente, tomó la escoba y apiló los escombros. La casa tenía que estar nítida para cuando Olga invitara al Ingeniero Íbañez a tomar unos cócteles para que se le pasara el susto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-1059914910308759493?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/1059914910308759493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=1059914910308759493' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1059914910308759493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/1059914910308759493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2008/12/ella-la-sin-quebranto.html' title='Ella, la sin quebranto'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-6086823383046080543</id><published>2008-12-12T00:58:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:42:42.368-07:00</updated><title type='text'>Sobre el Amor y el amor</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify;font-family:georgia;" &gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No, nos culpen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El ánimo del ser humano es necesariamente inquieto. Lo que somos, lo somos con un traje frágil muy pequeño para nosotros: nos vemos obligado a buscar algo más. Sin embargo, el error trascendental está en buscar ese algo más en los moldes obsoletos que nos imponen las circunstancias de una sociedad, en promedio, mediocre. Nos entran por los ojos, por la boca, por la piel y la mayoría de veces buscan morada en el corazón que es donde se arropan con los pliegues de nuestro mejor yo y se acomodan para aletargarnos hasta que sea muy tarde para hacer algo al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Las pláticas que tenemos varían, en un principio, de acuerdo a los eventos previos; pero, con el paso del tiempo —y principalmente: de las bebidas— giran violentamente alrededor del mismo vórtice: nuestros ojos se llenan de un encanto adorable; nuestras bocas, de una baba viscosa. Para este momento, estamos discutiendo sobre al amor. A medida la emoción se disipa, nuestras voces pierdan la armoniosa composición para dar paso a una pesadumbre y es entonces cuando notamos que por más amor que se sirva con los &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;cócktails, &lt;/span&gt;nuestras copas están vacías. Vacías, las manos; vacíos, nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Que no quede duda: el lugar que le damos al Amor, es el adecuado. El irresistible soplo divino que lleva al corazón humano a otra condición, envolviéndole, transformándole, haciéndole más. Pero nosotros hemos puesto en la mesa el mapa equivocado. Las rutas que aparecen en este papel muy moderno para el Amor, nos ofrecen, en cambio, una ciudad en blanco y negro, inundada con vestidos cortos y perfumados que, coquetos, se levantan con viento artificial. Sino, tenemos la ciudad de las películas, donde el amor es violento y reconoce los defectos de los amantes; para que, paso seguido, se lleven entre lágrimas y risas a una cama con sábanas impecables que lucen de la misma manera, incluso después del coito animal. Estamos en la búsqueda de otro amor. Del amor de los sentidos. El más fácil de encontrar, el más fácil de vivir, el más fácil de perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Compadézcannos. Nos conformamos con este amor no por el placer sensorial que implica; sino, por cubrir, de cualquier manera, una deficiencia más grave aún. Nuestros corazones tienen hambre. El delirio interno nos obliga a montar intentos necios que son un puñado de relaciones cortas, vacías, destructivas y sobre todo: dolorosas. A pesar de mantenernos despiertos con esta ilusión pasajera, nos toca lidiar con el dolor de la desilusión: la congoja que resulta de engañarnos a nosotros mismos con una mentira que sabe, en el paladar, justamente como quería nuestras bocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Como dije al principio: no nos culpen. Nos tomó un buen trozo de tiempo reconocer que nuestro corazón se encuentra famélico. Nos tomará, quién sabe cuanto tiempo más, reconocer que lo que quieren el corazón no es más que comer más de sí mismo. Hasta entonces, se nos verá protagonizando lindas películas con lindas actrices o intensos episodios en televisión que desbordan en lujuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hasta entonces, se nos verá llorando tras bambalinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:80;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:95;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-6086823383046080543?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/6086823383046080543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=6086823383046080543' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6086823383046080543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/6086823383046080543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2008/12/sobre-el-amor-y-el-amor.html' title='Sobre el Amor y el amor'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313692718537859799.post-4401758972943292238</id><published>2008-12-08T01:00:00.000-08:00</published><updated>2009-04-26T21:42:26.821-07:00</updated><title type='text'>El puerto</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El asunto va así: para el final del año que tomó lugar antes de este, el barco en el que yo iba montado se adentró en aguas peligrosas. El color de la mar tenía que haber sido negro y, lejana la luna, apenas iluminaba lo suficiente para confirmar, con temor, lo anterior. Con el paso de los días, el mar adquirió un comportamiento caprichoso y era, para toda la tripulación en mi barco, claro que nos encontrábamos frente a una tempestad. En este momento aclamé como mía la nave: me aferré al timón con dureza y con toda la rabia del mundo no le dejé suelto. Para mediados de este año, logré salir de la tempestad vivo y acogiendo, como mío, el barco. Pensaba que todo estaba resuelto y me sentía orgulloso de haber conquistado el mar abierto. Como todo hombre yo también sufro del síndrome de endiosamiento y recordar que proclamé al cielo abierto la conquista del caprichoso manto de agua en el que apenas y nos movemos torpemente, resulta un ejercicio avergonzante. La mar nunca fue mía. La conquista fue del tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Fue cuando mi barco y yo nos hundimos en una tranquilidad sofocante, cuando comenzamos a escindir uno del otro. Sin rumbo, sediento y triste mi barco perdió a su capitán. Así se fue el tiempo y me encontré en algún rincón del barco sin reconocer, siquiera, el más ligero movimiento de este. Con la llegada del último cuarteto de meses, el viento se tornó azul y sopló por mi quijada anunciando lo que siempre anuncia en estos días. Tomé asiento, estudié el mapa y supe que el barco y yo somos una misma cosa: navegando un sólo mar azul. Tomé posesión de la capitanía y, juntos, navegamos a la deriva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Fue sólo así como logramos llegar a este lugar. Ahora, cerca del fin del año, mi barco tiene puerto. Hemos decidido arribar en este hermoso lugar en donde el cielo es una bóveda que, de día, tiene un sol gentil que se deja cubrir por nubes robustas y que, de noche, muestra una suave sábana estrellada con la que se permite soñar con los años que vienen. Debajo de nosotros una inmensidad en tonos azules: lo suficientemente salvaje para llevarnos hasta tierras desoladas; pero, también, de vez en cuando una amable corriente que permite reconocer el viento acariciando el rostro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mi puerto es la mar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mi barco y yo somos viajeros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313692718537859799-4401758972943292238?l=elpajarojo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elpajarojo.blogspot.com/feeds/4401758972943292238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313692718537859799&amp;postID=4401758972943292238' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4401758972943292238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313692718537859799/posts/default/4401758972943292238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elpajarojo.blogspot.com/2008/12/el-puerto.html' title='El puerto'/><author><name>La Inclusión</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://1.bp.blogspot.com/-uUQYfzIYbb8/TziZ00pzINI/AAAAAAAAAOM/np04YjNiRBM/s220/perfil.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
