domingo, 5 de abril de 2009
La habitación oscura (1)
viernes, 3 de abril de 2009
Mala televisión
martes, 31 de marzo de 2009
La así llamada Generación Dormida
Aunque somos jóvenes, nuestros rostros no atestiguan grandes hazañas, salvajes corazones o pasiones desmesuradas. Llevamos algún tiempo en la estación del tren. Confiamos en su llegada. Aún así, no tenemos la certeza de tener las piernas necesarias para alcanzarlo. Nos mortifica siquiera pensar que, un buen día, ese tren pasará y será muy rápido para abordarlo. La vida será, entonces, una broma pesada. Nosotros seremos como garabatos.*Pie de nota: F. Zmurko, Lady Sleeping
domingo, 22 de marzo de 2009
Confesiones del somnífero
lunes, 16 de marzo de 2009
Rostros genuinos en Revolutionary Road
Hay algo de perturbación y encanto en la forma que tiene la tragedia de gestarse, como un tejido inseparable, en los corazones de los hombres.De Sam Mendes, nos llega Revolutionary Road: último de sus trabajos, basado en la novela de Richard Yates y muy bien logrado con la ejecución de dos -muy conocidos- actores del cine norteamericano.
miércoles, 11 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
Por su astucia se conoce el zorro
Como con otros fenómenos, el sujeto vulnerable a este tipo de comportamiento puede, con todo derecho, cerrar las ventanas de su morada y acomodar lo que yace ahí dentro con seguridad. Sin embargo, no es aconsejable hacerlo. Aún existen músicos, barbados y enamorados, que tienen la grandiosa habilidad de compaginar sonidos y palabras de tal manera que sea imposible -o inútil- tratar de concebir el uno sin el otro.
Así sucede con el último disco de la banda norteamericana Fleet Foxes. Lanzado, apenas, en junio del dos mil ocho, el disco que lleva por nombre el mismo nombre con el que se bautizó la peculiar banda; está compuesto por once temas. Sobresaliendo algunos, de otros -pero, todos sumergidos en la misma línea de sonido encantador- no tardó tiempo en ser reconocido alrededor del mundo.
Para mí suerte, aterrizó en mi reproductor de sonido algún día a mediados de enero y, desde entonces, se ha esmerado por enraizarse a mis pensamientos, haciéndose imposible vivir un recuerdo tan sencillo como el último cigarrillo del día o tan glorioso como la playa, sin el obligatorio sonido de alguna de sus composiciones. Desde entonces, he tenido la suerte de dejar algo más que la ventana abierta. Y con ella han venido palabras, imágenes, películas, novelas enteras.
Si a Ud. le da por encerrarse en las esquinas que conoce, recuerde que por ahí hay una banda de estos tiempos que suena de la misma manera que suena la experiencia de lanzarse a una aventura tan íntima que sólo Ud. y su sombra sabrán lo que, en ella, acontenció. Reirán con complicidad y, sin duda alguna, repetirán las melodías: haciendo de Ud. un viajero indomable.


